Los 7 tipos de mitos que existen y algunos ejemplos

Los diferentes tipos de mitos y narraciones en función de lo que quieren transmitir.
Una clasificación de mitos con algunos ejemplos. | Pixabay.

 

Los mitos son narraciones fantásticas protagonizadas por personajes imaginarios que suelen estimular ideas asombrosas en la mente de las personas, y por eso gustan tanto. Sin embargo, los diversos tipos de mitos indican que no existe una función clara, y es muy interesante ver para qué se utiliza cada uno de esos tipos de mitos.

ÍNDICE

1. ¿Qué es un mito?

2. Tipos de mitos con ejemplos

¿Qué es un mito?

Desde el florecimiento de las primeras civilizaciones el hombre ha transmitido de generación en generación una serie de relatos imaginarios cuyos hechos fantásticos protagonizado por dioses, héroes, monstruos, animales y espíritus explican el origen de un fenómeno, el nacimiento de un dios o la existencia de unos valores, entre otras cosas.

Como descubrirás en el siguiente punto, las diferentes clases de mito que existen permiten explicar desde cómo se creó el mundo o cómo nació el ser humano, hasta cómo se fundó una ciudad o cuál es el origen de la envidia.

Los mitos están enraizados en las creencias populares y, por lo tanto, forman parte de una serie de tradicionales religiosas, pero también ofrecen reglas morales de comportamiento y formas de entender aquellos fenómenos difíciles de explicar.

Por esta razón los mitos y las mitologías forman parte de una forma colectiva de entender el mundo, la religiosidad, los valores y la dimensión humana y social. Una de sus características es que el autor del mito es desconocido, y que al ser transmitidos de forma oral se han ido transformando a través de los siglos.

7 tipos de mitos, características y ejemplos

A continuación os presentamos los 7 tipos de mitos que existen, sus características y algunos ejemplos de referencia.

1. Los mitos teogónicos

En las primeras civilizaciones los dioses formaban parte de la vida cotidiana de las personas, pues cada dios representaba un ámbito de la vida social (el amor, la muerte, la caza, la música, la feminidad, la medicina…) y tenía una historia particular.

Para explicar el origen de esos dioses, sus atributos y la forma cómo participaban en los asuntos humanos existían los mitos teogónicos. Cada civilización tenía los suyos, pero los que más han trascendido son los mitos griegos gracias a la Teogonía, una sistematización literaria de esas narraciones hecha por Hesíodo hacia el siglo VIII a.C.

El mito de Hércules y las 12 pruebas

En la mitología griega, cuando un dios concebía un hijo con una mortal nacía un héroe, y uno de los mitos teogónicos más conocidos es el de Hércules, al que los griegos llamaban Heracles.

Según la narración mitológica, Hércules era hijo del padre de los dioses, Zeus, y una mujer mortal, Alcmena, y después de una serie de duras pruebas recibió como recompensa el privilegio de vivir en el Olimpo junto a los dioses.

Hércules era bruto, primitivo e instintivo, y los dioses le habían premiado con una fuerza sobrehumana a cambio de su falta de inteligencia. Tras matar a su mujer y a sus hijos se sometió a las doce pruebas del oráculo de los dioses.

  • Matar al león de Nemea y despellejarlo.

  • Matar a la Hidra de Lerna, un despiadado monstruo acuático.

  • Capturar a la cierva Cerinea.

  • Dar caza a Erimatreo, un jabalí salvaje que causaba terror.

  • Limpiar en un solo día los establos de Augías, que tenía el mayor rebaño del país.

  • Matar a los pájaros del Estínfalo, que arruinaba las cosechas con sus excrementos.

  • Capturar a los caballos del rey Diomedes.

  • Robar el cinturón de Hipólita, la reina amazona.

  • Robar el ganado de Gerión.

  • Robar las manzanas del Jardín de las Hespérides.

  • Capturar a Cerbero, y sacarlo del inframundo.

2. Los mitos cosmogónicos

El gran reto de todas las creencias religiosas ha sido siempre explicar el origen del mundo. Los mitos cosmogónicos son las narraciones mitológicas que intentan dar respuesta al misterio de la transición entre el caos y el mundo.

Con todas las diferencias que existen entre la diferentes civilizaciones, todos los mitos cosmogónicos cumplen las mismas funciones: ofrecer una visión integradora del mundo, asegurar la tranquilidad espiritual mediante el tránsito del estupor a la comprensión, y elaborar señas de identidad colectiva para la vida en comunidad.

La creación del mundo según la cosmogonía china

El mito cosmogónico chino explica la formación del mundo a través de un gran huevo que durante el tiempo de la oscuridad absoluta albergaba en su interior a P’an-Ku.Tras 18.000 años de incubación, resquebrajó el huevo con un hacha y permitió que la luz, la clara del huevo, ascendiera a los cielos, mientras que la yema formó la tierra.

P’an-Ku había quedado con la cabeza en el cielo y los pies en la tierra, y mientras ambos se expandían el dios primigenio impedía que se unieran.

Finalmente murió, y su cuerpo se dividió en varios trozos que se esparcieron por el mundo formando sus elementos. Su aliento se convirtió en las nubes y los vientos, se voz en el trueno. Un ojo fue el sol, el otro la luna, de su sangre brotó el agua, y sus miembros y su tronco erigieron en cinco montañas. Sus músculos fueron campos, y sus venas caminos.

De su pelo y su barba aparecieron las estrellas del cielo, y las flores y los árboles se crearon a partir de su pelo y su vello corporal. Sú médula se convirtió en jade y perlas, y de su sudor fluyó la lluvia y el rocío que alimenta cada día todas las cosas vivas de la tierra.

Las características principales de cada tipo de mitos. | photo-nic.co.uk

 

3. Los mitos etiológicos

La etiología es el estudio de la causa y el origen de las cosas. Ya habrás adivinado pues que los mitos etiológicos intentan explicar el nacimiento de varias cosas desde un punto de vista fantástico y real. Normalmente, los mitos etiológicos se centran en la explicación del origen de fenómenos naturales o elementos del mundo.

Para la explicación de los terremotos o las tormentas, la respuesta de por qué hay luna llena o la narración del origen de un animal concreto, se recurría a los mitos etiológicos, bien porque no había una explicación científica o racional, o bien para justificar el poder de los dioses.

El mito azteca del Sol y la Luna

Antes de que hubiera la luz, los dioses discutieron acerca de quién iba a dar tal privilegio. Todos sabían que dar luz al mundo era una tarea difícil, pues exigía lanzarse al fuego y sacrificar la propia vida. Uno de los dioses más jóvenes, Tecuciztécatl, asumió el reto.

Todos veneraron al valiente dios, pero necesitaba otro socio para llevar a término la empresa, y nadie se atrevía. Un viejito débil y harapiento dio un paso al frente, y mientras todos los demás lo menospreciaban se ofreció para acompañar al joven.

En la fecha señalada, Tecuciztécatl intentó cuatro veces entrar en el fuego, pero cada vez que se acercaba a la hoguera se arrepentía. Nanoatzín, el viejo, entró en la hoguera y se acostó tranquilamente mientras todos le adoraban, así que el joven dios, avergonzado, entró también en el fuego. Cuando las llamas se apagaron, los demás dioses se fueron.

De repente, un rayo de sol apareció desde el Este, hasta elevarse como un gran sol que todos identificaron como Nanoatzín. Luego salió otro sol igual de brillante, Tecuciztécatl, pero los dioses acordaron oscurecerlo para que no restara protagonismo al viejito, que era el que había entrado primero. Así que taparon la luna con un conejo y oscurecieron su cielo.

4. Los mitos antropogónicos

Después de explicar el origen de los dioses y la creación del mundo, la gran tarea de las mitologías era dar una respuesta a cómo se creó el hombre. El mito de Adán y Eva es el que más conocemos, por la influencia de la tradición judeocristiana, pero existen muchas otras narraciones fantásticas para explicar el origen del hombre.

Una vez más, aunque los mitos antropogónicos tienen versiones muy diferentes en función de cada lugar, hay un nexo en común: el hombre es una creación divina.

El origen del hombre según el hinduismo

Los mitos antropogónicos son muy relevantes porque según cómo cada tradición cultural y religiosa explica el origen del hombre se deduce la naturaleza del mismo. En el cristianismo el hombre surge del pecado original, y en el hinduismo del cielo y del sol.

Según el hinduismo, el primer hombre, Manu, es el hijo de dos divinidades: el dios del sol, Vivasuat, y Saraniú, diosa de la aurora y las nubes. Fue llamado Manu remitiendo a la palabra sánscrita manas (mente), definiendo al hombre como pensante, sabio, inteligente.

Según este mito, Manu fue dotado de gran sabiduría y dedicado a la virtud, siendo progenitor de una dinastía cuya raza se llama manavá (humanos). El mito antropogónico hinduista es muy particular porque, mientras que en la mayoría de las culturas el hombre es una creación manual de los dioses, aquí es un hijo biológico de los dioses, engendrado por ellos.

5. Los mitos morales

Además del origen del mundo y del hombre, y del nacimiento de los dioses, los mitos pueden explicar también los sentimientos, los valores, los comportamientos humanos y las normas de conducta de una comunidad. Son los ritos morales.

En este caso, los mitos son elaboradas narraciones en las que se describe de una forma simple y metafórica una pequeña trama que permite sacar una moraleja o extraer la alegoría de la actuación de sus protagonistas.

El mito de Narciso

Por ejemplo, para explicar el origen de la autocomplacencia y la admiración excesiva hacia uno mismo la rica mitología griega desarrolló el mito de Narciso.

Según esta narración fantástica, Narciso era un apuesto joven de una apariencia muy bella que rechazaba la multitud de hombres y mujeres que se enamoraban de él. Una de sus pretendientas era la ninfa Eco, a la que Hera había condenado a repetir siempre sus últimas palabras como castigo por su mal comportamiento.

Un día Narciso preguntó “¿Hay alguien aquí?”, y Eco respondió “Aquí, aquí”. Pero Narciso la rechazó y Eco se consumió de pena en una cueva hasta que sólo quedó su voz.

Como reprimenda, la diosa de la venganza, Némesis, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. Enamorado de su reflejo, se lanzó al agua donde murió ahogado, y en su lugar nació una flor que recibe el nombre de narciso.

6. Los mitos fundacionales

Los mitos fundacionales intentaban explicar el origen de las ciudades como creaciones de los dioses, y en muchos casos estas narraciones son entretenidas historias que suelen guardar relación con el nombre o los símbolos de la ciudad.

Además de la fundación de Roma, que es el mito más extendido, otros mitos fundacionales muy importantes son el del origen de Tebas en la mitología egipcia, o el origen de Israel, mito fundacional del pueblo judío.

La fundación de Roma

Es el mito fundacional más conocido en nuestra cultura, y todos tenemos en la cabeza la imagen de la loba amamantando a Rómulo y Remo.

Según el mito de la fundación de Roma, Ascanio fundó Alba Longa en las orillas del río Tíber y sus descendientes reinaron sucesivamente. Uno de ellos era Amulio, que destronó a su hermano Numitor y para evitar que tuviese descendientes condenó a su hija Rea Silvia a formar parte de las vírgenes de la diosa Vesta.

Sin embargo, el dios Marte engendró en Rea Silvia a Rómulo y Remo, que cuando nacieron fueron depositados en una cesta y lanzados río abajo para que Numitor no los asesinara. Los gemelos encallaron en una de las siete colinas donde una loba llamada Luperca los amamantó. Ya adultos mataron a Numitor, se hicieron con su trono y fundaron una nueva colonia.

7. Los mitos escatológicos

Los mitos escatológicos explican el fin del mundo o la muerte del hombre. De hecho, hay dos clases de mitos escatológicos: los que señalan el fin del mundo y la civilización, y los que explican la muerte del hombre y lo que hay más allá.

La concepción de cada religión sobre la naturaleza del mundo y su destino, o sobre la naturaleza del hombre y su trascendencia, está contenida en el mito sobre su final. Suelen ser muy ricas en detalles y elementos metafóricos.

El viaje al más allá de los egipcios

La escatología más rica en detalles es la de la mitología egipcia, pues la muerte ocupaba un gran lugar en la civilización del antiguo Egipto. La momificación, la construcción de grandes monumentos funerarios y enterrar al muerto con una serie de objetos son sólo algunos ejemplos de la importancia que daban al viaje hacia el más allá.

Incluso escribieron el Libro de los muertos, un código que se depositaba en el sarcófago junto al muerto para guiarle en el viaje hacia el más allá.

Los egipcios entendían la muerte, ciertamente, como un viaje, que empezaba a bordo de la barca del dios Ra recorriendo todo el cielo y, atravesando numerosos peligros y dificultades, llegaban ante el dios del inframundo, Anubis, que lo conducía ante Osiris, dios de la resurrección. Este somete al difunto a un juicio final en el que se pesa su corazón.

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