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Expertos piden que se vacune a los niños contra el virus del papiloma urgentemente

Este virus está asociado a varios cánceres pero de momento solo se vacuna a las mujeres.
Actualmente se vacuna solo a las mujeres y a los hombres, que también pueden sufrir sus repercusiones, no. | Imagen de: GTRESONLINE.

 

El VPH (Virus del Papiloma Humano) es un virus de transmisión sexual asintomático que puede contagiarse de varias formas, entre las que se incluyen la penetración y otras menos evidentes, como el mero roce de la piel con los genitales de la persona afectada (lo que incluye el sexo oral).

Por fortuna, desde la década de los 70-80 se aplican todo tipo de vacunas a las chicas a partir de los 12 años para prevenir contra las formas más agresivas del virus, que es el detonante de muchos tipos de cáncer. Dichas vacunas forman parte del calendario de vacunas oficiales previsto en cada país, es decir, que son financiadas públicamente… Cuando son para las chicas. ¿Y qué ocurre con ellos?

Hace ya tiempo que muchos médicos vienen reclamando que la inyección contra el VPH sea también gratuita para los chicos, pues éstos no están exentos al contagio y desarrollo de síntomas. Sin embargo, algunos no están demasiado por la labor y prefieren echar balones fuera al respecto.

¿Qué es el VPH?

Este agresivo virus puede mutar en más de 100 variantes, entre las que se incluyen los genotipos 16 y 18, que son las que están detrás del cáncer de cuello uterino en casi el 100% de los casos en los que se desarrolla. Ahora bien, hay otros tipos de cáncer en los que el VPH es la causa subyacente:

  • Cáncer anal: hasta un 84% de los casos son por culpa del virus del papiloma.
  • Cáncer de pene: el desarrollo de este cáncer depende de haber contraído el virus en un 47% de los casos diagnosticados.
  • Cáncer de vulva.
  • Cáncer de vagina.
  • Cáncer de garganta: íntimamente relacionado con el VPH si se practica sexo oral a una persona infectada.

El VPH y las verrugas

Aunque sus implicaciones en la salud son menos graves que un cáncer; y su tratamiento es más asequible, el VPH puede provocar el desarrollo de patologías en la piel como:

  • Verrugas genitales: pequeñas protuberancias alrededor de la zona genital o anal, una de las formas de infección transmitida por vía sexual más común en el Reino Unido. Se calcula que aproximadamente unas 800.000 estarían afectadas, únicamente en Europa.
  • Verrugas en la piel: no necesariamente focalizadas en la zona genital.
  • Verrugas en boca o cuerdas vocales (papiloma laríngeo): por lo que comentábamos antes del sexo oral, justamente. Al riesgo de padecer cáncer en este área se suma el de desarrollar verrugas.

¿Por qué no vacunar a los niños?

Entendemos que “cáncer de cuello de útero”, “cáncer de vulva”, “cáncer de vagina” son riesgos únicamente para las mujeres y que haya que intervenir para prevenirlos. Pero, ¿qué ocurre con “cáncer de pene” o “cáncer de garganta”? ¿A quienes afecta? Por no hablar de las verrugas genitales, cáncer de garganta o el de ano, algo de lo que ambos sexos no están exentos si contraen el VPH.

El peligro de transmisión del virus es algo común entre hombres y mujeres, de ahí que sea vital inmunizar a toda la población y no centrar el target cursiva exclusivamente en las niñas; al fin y al cabo, a este potencial contagioso hay que añadir los efectos cancerosos y de desarrollo de verrugas, cosa que no distingue de sexos.

En países anglosajones, por ejemplo, la primera vacuna contra el virus se suele administrar a las chicas de entre 12-13 años y una segunda dosis se da tras un lapso de seis a doce meses después de la primera. En otros países europeos, ocurre de forma similar y siempre bajo cobertura sanitaria.

Pero no siempre es así. En Australia se vacuna también a los hombres desde el año 2010, algo muy sensato y que muchos expertos avalan, pues consideran que una forma de combatir la enfermedad es vacunando a todos los que sean susceptibles de padecerla y transmitirla.

No basta con vacunar a una parte y esperar que con esto sea suficiente para no transmitirla a los no protegidos (de la misma forma que a nadie se le ocurriría construir una presa de agua con brechas por las que ésta se pudiera colar, ya que eso provocaría que toda la construcción pudiera venirse abajo por un mal taponamiento).

Los hombres, ciudadanos de segunda

¿Por qué no cunde el ejemplo en otros países? Se mire por donde se mire, que los padres que quieran vacunar a sus hijos varones tengan que abonar los costes de la inyección es una solución injusta e insuficiente. Quienes apoyan esta vía se justifican en que la transmisión en niños se reduce drásticamente únicamente con tenerlas a ellas vacunadas; o en, y esto es de risa, argumentos de coste-beneficio (por lo visto, sale más a cuenta ahorrar en gastos y dejar a media población desprotegida en lugar de intervenir).

Es una mala época para haber nacido hombre, de eso no hay duda. Ser hombre hoy en día significa tener que soportar las iras misándricas de algunos colectivos (y también de algunos hombres, por qué no decirlo), ser señalado como el causante de todos los males que afectan al mundo y encima, tener que agachar la cabeza y hacer que “sí” a todo en una sociedad que tacha de machista al que no se someta a ciertos dogmas.

Un nuevo desplante se suma a la estigmatización del género masculino con este debate de si financiar la vacuna contra el VPH en hombres o no. La cosa es: “vacúnate si quieres, nadie te lo impide; pero te lo pagas de tu bolsillo”, golpecito en el hombro y a vivir la vida. Suerte, chavales.

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