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Los 10 pueblos de Toledo más bonitos

Planea tu escapada de fin de semana perfecta con estos magníficas localidades en Toledo.
Los pueblos de Toledo que te cautivarán. | Pablo Hernandez Prieto.

 

El espíritu manchego y el peso de la historia y la tradición se deja respirar por las callejuelas de los pueblos de Toledo con más encanto que descubrirás en la siguiente lista. Son enclaves perfectos para una escapada de fin de semana, para dejarte envolver por el espíritu caballeresco de los castillos, las iglesias y las murallas.

1. Guadamur

Guadamur.

 

A 13 kilómetros de la capital provincial y enclavado en los Montes de Toledo descansa este lugar que se encuentra, sin duda, entre los pueblos con más encanto de la provincia. De las muchas sorpresas que te esperan destaca el majestuoso castillo del siglo XV, con su torre de 30 metros, el patio de armas y el palacio.

En el pueblo encontrarás también una ermita del siglo XVII en la que podrás admirar la belleza del arte mudéjar, y para culminar tu visita cultural podrás acudir al Museo del Tesoro de Guarrazar con importantes piezas del período visigodo.

Hay tiempo también para perderse en el entorno natural incomparable de este pequeño pueblo en el que podrás paladear la gastronomía de la provincia.

2. El Toboso

El Toboso. 

 

Miguel de Cervantes lo puso en el mapa como pueblo natal de su Dulcinea, y desde entonces es una parada obligatoria para el viajero que se encuentra en la provincia de Toledo.

Entre molinos de viento descansa este pequeño lugar en el que podrás visitar la Casa de Dulcinea, un hogar manchego de la época perteneciente a la dama de la que se enamoró, al parecer, el mismo Miguel de Cervantes. El pueblo alberga también el Museo Cervantino, con más de 600 ediciones del Quijote.

Pero para impregnarse de verdad del espíritu manchego y la magia del Toboso hay que ir a su epicentro, la plaza mayor, rodeada por casas solariegas con sus escudos familiares labrados en piedra, la iglesia de San Antonio Abad y el ayuntamiento. Los pozos del toboso, el convento de las clarisas y el monasterio de las trinitarias completan los lugares obligados.

3. Escalona del Alberche

Escalona del Alberche. 

 

En la comarca de Torrijos, el lugar que más llama la atención es Escalona del Alberche, un pueblo de poco más de 3.000 habitantes a 50 kilómetros de Toledo cuyo encanto se desliza a través de su calle principal, con casas y portales de rejas a ambos lados, hasta llegar a la Plaza Mayor, escenario de una de las andanzas del Lazarillo de Tormes.

En Escalona del Alberche el viajante admira, sobre todo, la armónica fusión del entorno natural con el legado histórico del hombre, un patrimonio cultural que tiene su joya en el castillo-palacio mudéjar del siglo XV. También destaca un convento que alberga una pequeña congregación de monjas y que muestra la transición del gótico al renacimiento.

El pueblo conserva las viejas murallas y está flanqueado por un entorno natural muy especial presidido por las grandes dehesas que nos envuelven en su espíritu caballeresco.

4. Oropesa

Oropesa. 

 

Si te gustan los castillos y los pueblos de piedra no dejes de visitar Oropesa, uno de los más bonitos de la provincia de Toledo. Se encuentra a 112 kilómetros de la capital provincial, en un entorno rural presidido por los hermosos parajes de la Sierra de Gredos, y en realidad se trata de una pequeña localidad de 2.600 habitantes.

De su rico patrimonio histórico y artístico destaca el Castillo de Oropesa, formado por dos construcciones, una levantada por los árabes en los siglos XII y XIII, y otra del siglo XV que fue escenario de la resistencia de los condes de Oropesa en la Guerra de las Comunidades de Castilla contra las tropas imperiales de Carlos V.

Paseando por sus calles antiguas no solo encontrarás el clásico espíritu manchego sino que también podrás admirar la iglesia de la Asunción, del siglo XVI, y el Palacio Nuevo, del mismo siglo y de estilo renacentista. Una escapada obligada.  

5. Ajofrín

Ajofrín. 

 

Extendido sobre una llanura de granito al norte de los Montes de Toledo se encuentra otro de los pueblos más bonitos de la provincia, Ajofrín, cuya iglesia de Santa María Magdalena es un vivo ejemplo del mudéjar toledano.

La torre mudéjar de este templo del siglo XVI llama poderosamente la atención del visitante, que adentrándose en sus entrañas descubrirá detalles arquitectónicos renacentistas y barrocos, pero también valiosas piezas de orfebrería como la corona de plata y pedrería. También destaca el Palacio Casa Grande, con sus patios, sus corrales y sus huertos de interior.

Además, Ajofrín posee un atractivo Hospital de San Diego del siglo XVIII, y los amantes de la música podrán disfrutar del Museo Jacinto Guerrero, dedicado al hijo del pueblo y autor de la zarzuela “La Rosa de Azafrán”.

6. Orgaz

Orgaz. 

 

A unos 33 kilómetros de la capital provincial, Toledo, se encuentra esta villa de 2.600 personas que a pesar de su pequeño tamaño contiene piezas de gran valor histórico y artístico. Lo que más te llamará la atención, de entrada, son dos grandes monumentos que se encuentran muy cerca: la iglesia de Santo Tomás Apóstol y el Castillo de Orgaz.

La iglesia se levanta sobre un antiguo solar derribado para albergar una iglesia mayor. El templo, del siglo XVIII, es considerado Bien de Interés Cultural. A pocas calles se encuentra el Castillo de Orgaz, levantado en el siglo XIV pero perfectamente conservado, en el que podrás admirar la torre cuadrangular de 20 metros de altura y sus murallas exteriores.

Si te gusta la historia, a los alrededores del pueblo se encuentra la pedanía de Arisgotas, un enclave con un rico patrimonio arqueológico y que alberga el Museo de Arte Visigodo.

7. Maqueda

Maqueda. 

 

A pesar de ser una población pequeña, Maqueda, de apenas 500 habitantes, ha sido escenario de la historia en varias ocasiones y, debido a ello, contiene un patrimonio nada desdeñable que lo convierte en uno de los pueblos de Toledo con más encanto.

Lo más destacable es el Castillo de la Vela, un antiguo puesto de vigía romano perfeccionado a lo largo de los siglos y renovado en el siglo XV con un perfecto estado de conservación. La planta rectangular perfectamente perimetrada con las murallas y cuatro torres simétricas le dan una forma clásica de los castillos caballerescos.

En su casco urbano y sobre unas escalinatas se encuentra la iglesia de Santa María de los Alcázares, una construcción del siglo XV que no te debes perder si visitas Maqueda, así como la puerta califal o el rollo de justicia.  

8. Almonacid de Toledo

Almonacid de Toledo. 

 

La perspectiva de Almonacid de Toledo, pueblo de la comarca de Sisla a 20 kilómetros de la capital provincial, se encuentra capitalizada por la imagen señorial y majestuosa del Castillo de Almonacid, una fortaleza de origen musulmán del año 848 que descansa sobre un monte a varios metros de altitud.

Las murallas de defensa se encuentran en perfecto estado de conservación y dejan apreciar el foso de varios metros de profundidad a su alrededor. En el interior permanece la torre del homenaje, y algunos detalles como los depósitos de agua, el almacén de grano y algunas estancias. Es de acceso libre y se puede acceder a pie o en coche.

Además del castillo, el visitante puede perderse en el enjambre de pequeños callejones adornados con casas solariegas de tradición manchega con fachadas de grandes puertas blasonadas. Una iglesia y una ermita completan los lugares de interés turístico.

9. Burujón

Burujón. 

 

Grandes multinacionales han encontrado en Barrancas de Burujón, un conjunto escarpado de acantilados rojizos bañados por las aguas del Tajo, la panorámica perfecta para grabar sus anuncios, y su regalo para la vista es un reclamo para cualquier escapada de fin de semana.  

Para admirar el conocido como “Cañón del Colorado español” puedes ir al mirador y disfrutar tranquilamente de sus vistas, o ponerte un calzado deportivo y recorrer el sendero para entrar en contacto con su paraje natural.

Para descansar, qué mejor que darte una vuelta por el pueblo, Burujón, de apenas 1.800 habitantes pero con algunos tesoros que te asombrarán, como el Palacio de los Condes de Cifuentes, la iglesia de San Pedro Apóstol o la ermita de San Pantaleón.   

10. Tembleque

Tembleque. 

 

A 55 kilómetros de Toledo y 92 de Madrid se encuentra este pueblo de la provincia de Toledo famoso por su Plaza Mayor, una joya del barroco del siglo XVII que además de ser centro urbano fue concebida como plaza de toros: tiene un primer piso soportado por columnas toscanas sobre el cual descansan dos pisos más y el torreón de autoridades.

A un lado de la plaza se encuentra el ayuntamiento y, detrás, se levanta majestuosa la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un conjunto arquitectónico del siglo XVI en el que destaca la torre principal. A su alrededor se extienden las callejuelas de este pueblo de 2.000 habitantes con casas de color blanco que recogen el espíritu manchego tradicional.

Sin duda, el viajero que se pierda en su encanto urbanístico se encontrará con otra de sus grandes atracciones: la Plaza Blanca de Corrala.

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