El sonido de una guitarra eléctrica… Dos moteros sobre la carretera del año 69 a ritmo de ‘Born to be wild’, de Steppenwolf, mientras comienzan los títulos de crédito de la película que marcó la transición del viejo con el nuevo Hollywood,‘Easy Rider’.
Y ahí estaban Peter Fonda (‘El oro de Ulises’) y Dennis Hopper (‘Terciopelo Azul’), dosrebeldes que escribieron el guión de un film que marcó a toda una generación. Desafortunadamente, el primer motero, ya no volverá a conducir más, pues ha tomado el desvío ciudad del cielo para descansar para toda la eternidad.
Peter Fonda: el hijo pródigo de una leyenda
Como muchos sabrán, por su apellido, Peter Fonda era hijo del ganador del Oscar, Henry Fonda (‘Doce hombres sin piedad’), considerado uno de los mejores intérpretes de la historia del cine clásico hollywoodense.
Lo que debería haber sido objeto de regocijo y admiración por parte del futuro intérprete, por ser quien era su padre, se vio turbado por una dura infancia, cuya madre, Frances Ford Seymour, fue ingresada en una institución mental en donde se suicidaría a los 42 años de edad. Este hecho marcó al actor para el resto de su vida.
Tras formarse en interpretación en la Universidad de Nebraska, estuvo en la Omaha Community Playhouse, y no tardaría en comenzar a destacar en Broadway a principios de la década de los 60 en la obra‘Sangre, Sudor y Stanley Poole’de los hermanos Goldman.
Televisión y salto al cine
Después de pasar por las tablas, Fonda tuvo la oportunidad de participar en varias series de televisión de la época como ‘Ciudad Desnuda’ o ‘Los Defensores’. Aunque esto le permitió actuar en dos películas de discreta acogida como ‘Tammy y el Doctor’ (1963) y ‘Los Vencedores’ (1964), que reportó a Fonda su primer Globo de Oro como mejor promesa actoral, sería la televisión la que le conferiría su consagración actoral.
Actuó como estrella invitada en ‘La Hora de Alfred Hitchcock’ en el episodio ‘Encadenamiento. Arresto y Juicio’, cuya interpretación llamó la atención del director Robert Rossen (‘El Buscavidas’) para incluirlo en el elenco de‘Lilith’ (1964), junto a Warren Beaty (‘Rojos’) y Jean Seberg (‘La leyenda de la ciudad sin nombre’).
Serían sus colaboraciones con el director independiente, Roger Corman, símbolo de la contracultura norteamericana que se estaba fraguando, en ‘Los ángeles del infierno’ (1966) y en ‘The Trip’ (1967), las que incrementaron exponencialmente la popularidad del actor.
Después de esos dos éxitos, Dennis Hopper, conocido por haber actuado junto a James Dean en ‘Rebelde sin casusa’ (1955), le ofreció la oportunidad de coescribir y coproducir una historia sobre dos moteros que viajan a través de todo el país.
El film, a pesar de sus complicaciones en la producción salió a la luz, y se convirtió en un éxito de taquilla, obteniendo un premio en Cannes a la Mejor Ópera Prima, dos nominaciones al Oscar, al Mejor Guión Original y una nominación para Jack Nicholson (‘Mi vida es mi vida’), como Mejor Actor de Reparto.
En los siguientes años, Fonda se desarrolló como actor de acción en los 70, participando también en varios documentales, su gran momento le llegaría con‘El oro de Ulises’ (1997), de Víctor Núñez, por la que obtuvo una nominación al Oscar a Mejor Actor Principal. El actor siempre mantuvo una tierna relación con su hermana, la también actriz, Jane Fonda (‘Klute’) y su hija, Briget Fonda (‘Jackie Brown’).
El actor ha fallecido de una insuficiencia respiratoria provocada por un cáncer de pulmón a los 79 años de edad, parece que finalmente podrá volver a tomar la carretera junto a Hopper, en un viaje hacia la eternidad. Descanse en paz.