Carácter Urbano

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: altes@tqcorp.media

Los 11 lugares abandonados más siniestros del mundo

Los lugares abandonados tienen un halo de magia que despierta nuestra curiosidad y fascinación. ¿Te atreverías a visitarlos?
Lugares abandonados y siniestros para pasar un mal rato. | Imagen de: Jenni Jones / Unsplash.

 

Viajando por los rincones más recónditos del mundo nos toparemos con muchos lugares abandonados, sitios que estuvieron llenos de vida y que ahora son testigos silenciosos de épocas pasadas. Como si tuvieran su propio canto de sirena, estos parajes inhóspitos nos llaman para que nos adentremos en su interior a descubrir sus secretos guardados. Te explicamos algunos de los más fascinantes en las siguientes líneas.

11 lugares abandonados que hielan la sangre 

Coge un mapa y marca con una “x” donde se encuentran los siguientes edificios y construcciones que quedaron desiertos hace años y, si puedes, acércate a visitarlos.

1. Pripyat (Kiev)

¿Qué podemos decir que no se sepa ya de Prípiat? Los habitantes de esta urbe tuvieron que huir inmediatamente después de la explosión del reactor de la Central Nuclear de Chernobyl, situada a pocos kilómetros. Desde entonces, la zona quedó despoblada para siempre, prácticamente como la dejaron sus residentes: una estampa congelada en el tiempo donde la naturaleza se ha abierto paso inexorablemente.

En la actualidad, los turistas que se acercan a Pripyat pueden visitarla por grupos, si bien durante mucho tiempo únicamente eran unos pocos curiosos los que acudían, a pesar de los altos niveles de radiación.

2. Hospital del Tórax (Terrassa, Barcelona)

En Terrasa, Barcelona, se halla este enclave de obligada visita para los amantes de los lugares abandonados. El Hospital del Tórax se inauguró a comienzos de los años 50 como un sanatorio para tuberculosos y pacientes con otras enfermedades respiratorias. No obstante, fue clausurado en 1997 debido a la baja incidencia de este tipo de patologías, y los pocos residentes que quedaban fueron trasladados a unas nuevas instalaciones.

Desde 2004, el Hospital del Tórax se utiliza como escenario para grabar escenas de películas, cortometrajes y videoclips, ya que prácticamente se conserva intacto (salvo la fachada del edificio). Además, este lugar de peregrinaje acoge visitas guiadas por el interior del recinto para conocer en profundidad su historia y el oscuro historial de suicidios que ocurrieron durante sus décadas de actividad.

3. Belchite (Zaragoza)

Entre los capítulos negros de la Historia de España se encuentra la Guerra Civil. Belchite, localidad situada a unos 50 kilómetros de Zaragoza, fue el escenario de una encarnizada batalla en lo que se conoció como la “Ofensiva de Zaragoza” y supuso el único triunfo del bando republicano. No obstante, esta victoria costó no sólo las aproximadamente 5000 muertes de militares y vecinos, sino la reducción del pueblo a escombros por los bombardeos.

Para que sirviera de ejemplo a los rojos, Franco decidió no reconstruir Belchite y levantar otro pueblo al que bautizaría ‘Belchite Nuevo’. Hoy en día las ruinas permanecen en pie, recordándonos el horror de la contienda, que ha quedado impregnado en los cascotes del que es uno de los lugares abandonados de España con más misterio: gritos de pánico, llantos y el estallido de las bombas parecen escucharse entre sus muros según algunos testigos…

3. Isla Hashima (Nagasaki)

Esta pequeña porción de tierra, rodeada por altos muros para contener las embestidas del oleaje y de los fuertes vientos, es también llamada ‘Gunkanjima porque su silueta, a vista de pájaro, es similar a un barco acorazado.

En 1870, Hashima se convirtió en comunidad minera cuando se descubrió que albergaba una gran fuente de carbón en sus entrañas. A lo largo de 50 años, hasta 5.300 personas llegaron a poblar la pequeña ínsula; sin embargo para 1974, las reservas de carbón ya se habían agotado y, ese mismo abril, Hashima quedaba desierta a merced de las inclemencias del clima, que han configurado poco a poco el perfil de este paraje abandonado tan emblemático de la prefectura de Nagasaki.

4. Estación Central de Michigan (Detroit, Michigan)

En el skyline de Detroit se recorta este majestuoso edificio que, a principios del siglo pasado, era un ir y venir de personas. Se trataba de una estación ferroviaria equipada con todo tipo de prestaciones para hacer la estancia de los usuarios mucho más acomodada: tiendas, cafetería, restaurante y amplias salas con bancos donde esperar que llegara cada tren. Incluso las plantas altas del complejo tenían varias oficinas que nunca fueron utilizadas en su totalidad.

Si bien el apogeo de la ‘Michigan Central Station’ fue a lo largo de la Segunda Guerra Mundial (pues desde ahí partían los soldados a sus destinos, además de los cargamentos de armas); una vez transcurrido este periodo, la construcción de la autopista y el crecimiento en la venta de coches, provocó la caída en la afluencia de pasajeros, lo que terminó por dar la estocada de muerte a este portento de la arquitectura.

5. Humberstone (Región de Tarapacá, Chile)

En el desierto de Atacama (norte de Chile) se encuentra uno de los lugares abandonados con una de las historias más interesante de todo América del Sur. El nombre de este asentamiento le vino dado por James Humberstone, quien se hizo rico explotando el salitre del que la zona es rica.

Desde finales del s. XIX, el ‘oro blanco de Atacama’ era codiciado por las grandes potencias europeas, sin embargo, el bloqueo ejercido por Gran Bretaña a Alemania en los años de la Gran Guerra, llevó a éstos a utilizar alternativas para el uso que le daban al salitre. A partir de entonces, las exportaciones de esta materia comenzaron a decaer hasta que, el que había sido el hogar de casi 4000 personas pasó a convertirse en un poblado fantasma en mitad de la nada.

6. Alps Ski Resort (Gangwon, Corea del Sur)

En 2006, esta estación de esquí de Corea del Sur echó el cierre para siempre, poco importó que sus pistas fueran el reclamo para los apasionados de los deportes de nieve venidos de todos los rincones del mundo. Tampoco influyó que se hubiera barajado como el sitio ideal para celebrar los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang de comienzos de 2018. Sin más, de la noche a la mañana, el Alps Ski Resort quedó clausurado.

Lo que era un lugar de ensueño para pasar un fin de semana en la nieve, es ahora un cementerio de esquís, tablas de snowboard, botas y carros de golf amontonados. Igualmente, el lujoso resort que alojaba a los turistas no es más que un compendio de edificios en cuyos pasadizos se acumulan polvo y escombros.

7. Varosha (Famagusta, Chipre)

El típico paraíso mediterráneo al que acudían los turistas más acaudalados, atraídos por sus hermosas playas de dorada arena y aguas cristalinas (se dice que era el oasis adonde se retiraban estrellas como Elizabeth Taylor o Richard Burton). De esto hace ya más de 40 años, pues cuando tuvo lugar la invasión turca en 1974, la ciudad de Famagusta quedó dividida, estando este lujoso distrito entremedio de la zona de conflicto.

En esta tierra de nadie, que pasó a llamarse “la Línea Verde”, el acceso está restringido hacia cualquiera de los dos territorios, bajo amenaza de las fuerzas de seguridad de disparar; únicamente se permite el paso por una zona establecida para ello. Al igual que en otros lugares abandonados, la vegetación se ha adueñado de las construcciones y la herrumbre carcome todo objeto metálico que encuentra, dejando un panorama desolador en triste recuerdo de una época de esplendor.

8. Six Flags (Nueva Orleans)

Donde hubo risas, alegría y diversión, ahora sólo hay el silencio más absoluto. El Six Flags era un parque de atracciones muy concurrido que fue devastado por el huracán Katrina en 2005. Hoy se puede pasear por todo el recinto, recorriendo las estructuras que en su día no paraban de girar y que recibían a miles de visitantes cada semana.

Muchos son los excursionistas que se animan a explorar estos parajes desolados:

9. Antigua cárcel de Essex (Nueva Jersey)

La ‘Old Newark Jail’ fue originariamente un único inmueble que, con el paso de los años, fue ampliándose para poder atender las necesidades de una población reclusa que iba en aumento. Así pues, se edificó otro bloque de celdas, se habilitaron zonas verdes y patios para los internos que mostraban buena conducta, se añadió un invernadero y hasta se levantó una horca para ajusticiar a los asesinos.

Con motivo de la construcción de unas instalaciones más modernas, el antiguo centro penitenciario de Essex fue inhabilitado después de 133 años siendo el hogar de los reos que allí cumplieron condena (de 1837 a 1970). Ahora es uno de los muchos rincones de Norteamérica que han quedado completamente deshabitados.

10. The Orpheum Theatre (New Bedford, Massachusetts)

Otro ejemplo de que Estados Unidos está repleto de lugares abandonados que aguardan pacientemente a que alguien se adentre en ellos. Uno de los enclaves más mágicos es el Orpheum Theatre, que levantó el telón en 1912 y lo bajó definitivamente medio siglo después.

Pasear por la sala central abovedada, que conserva perfectamente su acústica; subirse al imponente escenario que un día atrajo cientos de pares de ojos, o caminar entre las butacas de la platea, le erizan el vello a cualquiera.

11. Kurchatov (Kazajistán Oriental)

A lo largo de la Guerra Fría, la antigua Unión Soviética realizaba los preparativos para ponerse a la cabeza en la carrera nuclear. Por ello, se establecieron zonas remotas como Kurchatov, el centro neurálgico en el que se realizaban las pruebas de armamento nuclear. Esta ciudad-laboratorio era un área de acceso restringido a los civiles, una base secreta en la que se reunían las mentes más brillantes del país para el desarrollo de un arsenal letal.

Allí se llevaron a cabo pruebas de toda clase durante cuarenta años, hasta que fue clausurada. Sin embargo, cuatro décadas de ensayos nucleares tuvieron su consecuente impacto medioambiental en los alrededores, incluyendo a Kurchatov como uno de los lugares abandonados con mayores índices de radioactividad del mundo.ç

 

Comentarios