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La ciudad más fría del mundo está en Rusia

Esta pequeña ciudad es la ciudad más fría del mundo y el lugar habitado con las temperaturas más bajas. En los mercados de comida ni siquiera usan neveras.
Como no podría ser de otra forma, Rusia cuenta con la ciudad habitada más fría del mundo. | Imagen de: Instagram.

 

Los habitantes de Oimiakón seguro que tienen clara su respuesta ante la pregunta de “¿Tú qué prefieres, el invierno o el verano?”. Este asentamiento de apenas 500 personas en la región de Yakutia (Rusia), se ha labrado la reputación de ser el lugar habitado más frío del mundo.

En este remoto paraje, es habitual que las temperaturas caigan en picado varios grados por debajo de 0, lo que ha encumbrado a Oimiakon como ciudad más fría del mundo.

Antes de seguir leyendo, tal vez quieras ir a por una chaqueta que te abrigue, porque la verdad es que lo que vamos a describir induce a querer taparse bien.

Oimiakón, la ciudad más fría

A siete horas en avión desde Moscú, se encuentra Oimiakón, una pequeña ciudad al este de Siberia, no apta para frioleros. Se trata de la ciudad más fría del mundo, donde hace tanto frío que las pestañas se congelan bajo una fina capa de escarcha y que hace que sea imposible tener la cara al descubierto sin que duela; los dedos se insensibiliizan hasta que duelen, por eso hay que mantenerlos metidos en guantes.

Los vehículos deben permanecer con los motores encendidos aunque no estén circulando, pues de no hacerlo, las baterías dejarían de funcionar de forma permanente.

Aunque la temperatura media oscila sobre los 15 bajo cero, el récord alcanzado en 2017 ha sido casi de - 24º C, según el registro oficial de la ciudad. Sin embargo, el termómetro situado en el centro, para que todos los ciudadanos lo consulten, se quebró cuando marcaba pasados los - 26. Algunos habitantes incluso hablan de registros de 1930 que superaron los - 30 bajo 0; pero esto no es nada si lo comparamos con los - 36 grados a los que se llegó en 2013.

La vida en el pueblo más frío del mundo

El frío no es un problema menor en Oimiakón, es todo un condicionante que determina la manera de vivir y pone a prueba la capacidad de adaptación al entorno de los seres humanos. Con 21 horas de oscuridad durante el invierno, los habitantes de la ciudad más fría destacan por el valor de enfrentarse cada día a condiciones tan severas y, aun así, vivir su vida de la forma más normalizada posible.

La dieta que allí se sigue es básicamente carnívora, pues la posibilidad de cultivar es remota debido al frío glacial, lo que hace que los alimentos deban consumirse crudos o casi congelados durante los peores meses del año. Entre las comidas habituales se encuentra la stroganina siberiana (un pez muy preciado en la zona y que sí, se come crudo), carne de reno (cruda), hígado de caballo y cubitos de hielo de sangre de caballo con macarrones. Todo delicatessens para estas gentes.

En Oimiakón abundan los mercados al aire libre, donde se exhiben los productos que se comercian sin necesidad de neveras o refrigeradores para que no se rompa la cadena del frío (evidente). Los estoicos vendedores aguantan de pie durante horas, ataviados con gruesas prendas de invierno, al lado de su género, colgado en vertical o metido en cubos y tieso como una estaca, esperando a ser vendido.

Aquí tienes un video para hacerte a la idea de cómo es el ambiente en el mercado de la ciudad más fría del mundo:

Cómo enfrentarse al frío intenso

Cada hogar de Oimiakón cuenta con chimeneas y calefacciones que funcionan a pleno rendimiento; los electrodomésticos de las casas y de los pocos negocios que hay tienen un calentador central que les permite funcionar, así como los generadores de energía, que cuentan también con este dispositivo.

Las heladas son tan intensas que no es posible contar con un sistema de cañerías, pues éstas explotarían, por lo que las letrinas se ubican en pequeñas cabañas de madera pegadas a las casas. Cuando un lugareño recibe la llamada de la naturaleza, debe salir al exterior y meterse rápidamente en estos cubículos a hacer sus necesidades.

Aunque lo tienen asumido como parte de sus vidas, especialmente durante el crudo invierno, los habitantes de Oimiakón apenas salen a la calle más de lo necesario para ir corriendo de un lugar a otro. Un remedio natural para combatir las bajas temperaturas es bebiendo; se cree que el alcoholismo es un problema de base en esta ciudad, pues cuanto más intenso es el frío, se trata de compensarlo con un buen lingotazo del vodka más fuerte que tengan, algo que hacen especialmente aquellos que trabajan a la intemperie.

Los motivos de tan bajas temperaturas

¿Cómo se logra batir el récord de ciudad más fría del mundo? La naturaleza ha ayudado a que esto sea posible. Por lo visto, Oimiakon está situada en una meseta de 740 metros por encima del nivel del mar, lo que contribuye a aumentar la sensación de frío que se tendría si estuviera situada en un punto no tan elevado.

Además, Oimiakon está rodeada por dos sierras montañosas; este punto es importante, pues en esa zona siberiana soplan fuertes vientos durante el invierno, haciendo que la temperatura caiga aún más en picado. De este modo, las montañas aledañas sirven para que dicho viento helado permanezca estancado y se concentre.

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