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5 trucos para que el WiFi de tu casa sea más rápido

Aquí traemos diversos consejos para que el WiFi funcione más rápido y tenga más alcance.
Potencia el alcance y mejora el rendimiento de tu router WiFi con estos sencillos consejos. | Imagen de: rawpixel.com.

 

Prácticamente no hay hogar hoy en día que no cuente con un router que emita una señal WiFi para que podamos conectarnos con cualquier dispositivo electrónico a Internet.

Si bien rivaliza con la conexión por cable por ver cuál de los dos es más rápido, un WiFi que funcione de manera óptima evita la necesidad de tener que conectar el portátil o tablet de turno con la fuente.

Sin embargo, aunque cada vez más se van limando todas las imperfecciones de esta conexión a través de las ondas, todavía persisten problemas que dan muchos dolores de cabeza a los frustrados usuarios; siendo el más típico una velocidad de línea lenta.

Sabemos el incordio que es estar actualizando constantemente la red WiFi, así como conectando y desconectando a la misma nuestro ordenador; por eso ofreceremos una serie de trucos que permitirán salvar dichos obstáculos, para tranquilidad de los lectores que no sepan qué hacer llegado el momento.

5 trucos para mejorar la velocidad WiFi

Bien sea para hacerlo desde un teléfono móvil, una tablet, un portátil o incluso, una consola; gozar de una buena conexión a Internet es algo básico para nuestro día a día.

Por desgracia, la tecnología no siempre funciona como debería. A veces, más allá de defectos de fabricación, aparecen algunas dificultades que podemos solventar si queremos que navegar por la red con la rapidez que nos han prometido. Aquí van 5 consejos que esperamos sirvan:

1. Situación del router

Este es un truco básico que muchos no tienen en cuenta cuando se preguntan por qué su WiFi funciona a paso de tortuga.

Se trata de hacer algo tan sencillo como colocar el router en un sitio estratégico que permita hacer bien la conexión. Dicho aparato produce ondas WiFi, que se expanden por los alrededores; por eso interesa que esté colocado en una zona central, para que así abarque todos los rincones. Una recomendación en este sentido es que nos situemos cerca del router; así, cuando vayamos a conectarnos desde alguno de nuestros aparatos, eliminaremos las probabilidades de que surjan contratiempos.

Por otro lado, conviene tener en cuenta que es mejor situar el router en una zona relativamente elevada, como una estantería o mesa donde no moleste demasiado. Esto es así porque las ondas se proyectan hacia abajo, así que no tendría mucho sentido anclarlo cerca del suelo. Importante: nunca poner el router dentro de cajones, armarios o cerca de otros artilugios que también emitan ondas electromagnéticas (teléfonos inalámbricos o microondas), pues interferirán con las del router.

2. Evitación de obstáculos

Este punto va de la mano con el anterior. Igual que unas líneas más arriba aconsejábamos sobre la colocación ideal del router, aquí incidimos en que hay que despejar toda la zona de alrededor del mismo para que la red se propague correctamente.

Y es que no tiene demasiado sentido, como decíamos, tener el aparato de WiFi rodeado de objetos que estorben y entorpezcan su función, por lo que nada de arrinconarlo o ponerlo detrás de puertas, sofás o escaleras. El WiFi no funcionará igual de rápido en un espacio taponado por todo de objetos que en uno donde las ondas viajen libremente por el aire, así que ten en mente esta pista.

3. Interferencias con otras señales

Vivir en un edificio de pisos implica que casi seguro todos los vecinos tendrán su propio router con su propio canal WiFi. Conviene tener esto presente, ya que es más que probable que el nuestro capte la señal producida por los routers intrusos, cosa que notaremos cuando veamos que nuestro ordenador no responda correctamente o nos informe de que no ha establecido conexión. Para ello, tendremos que configurar el router para que opere a través de un canal propio que no sea saboteado por señales ajenas.

Hay que vigilar también que no nos hackeen la contraseña del router; por eso será aconsejable que cambiemos la que viene por defecto cuando lo compramos y pongamos una que únicamente nosotros conozcamos. En caso de que alguien se acople a nuestra red, existen programas gratuitos o apps como Fing para detectar cuándo alguien cercano se está aprovechando de ella. De ser así, lo primero que habrá que hacer será modificarla.

4. Muchos usuarios, una sola red: mala combinación

De acuerdo, supongamos que los puntos anteriores están ya controlados. No obstante, ahora tenemos 6 o más dispositivos conectados a la misma fuente. ¿Qué ocurrirá? Exactamente, todos los aparatos estarán luchando a la vez por una misma señal, que se debilitará al intentar llegar a todos. La clave es dosificar el uso de cada uno y no conectarlos todos al unísono.

Si realmente las personas o los aparatos conectados no son muchos y aun así, la lentitud sigue afectando a la velocidad de línea, probablemente sea porque alguno de tus amables vecinos esté “tomando prestado” tu WiFi.

5. Antenas

Muchas personas apenas prestan atención a la posición en que las antenas de su router deben estar y, en caso de que tengan problemas para navegar por Internet, se dedican a moverlas a la desesperada, en un vano intento porque recuperen la conexión.

Erróneamente se cree que deben ponerse en vertical, mientras que otros dicen que ha de ser en horizontal. La verdad es que deben colocarse en ángulo perpendicular de 45 grados. El truco para saber si las has orientado correctamente es mirar el router de perfil: una antena quedará apuntando a las 12 y la otra a las 3, para que nos entendamos.

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