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Tardígrados: el único animal capaz de vivir en el espacio exterior

El tardígrado, también conocido como oso de agua, es el animal más resistente del mundo. ¿Qué le hace tan especial?

Este increíble animal ha sobrevivido a las 5 extinciones de la Tierra. | Imagen: Archivo

 

Desde el momento en el que Darwin (al igual que Wallace) descubriese la selección natural y sus implicaciones para la evolución de las especies, a los seres humanos nos han fascinado cómo mediante este milenario proceso, los animales se adaptan al medio y desarrollan mecanismos increíblemente sofisticados.

Pero llega un día en el que descubres un animal, con una capacidades sorprendentes que sobrepasan con creces todo lo que creías saber y predecir sobre las cualidades de los animales. Este día es hoy, gracias a los tardígrados u osos de agua. Siendo con toda probabilidad el animal más resistente del mundo, capaz de sobrevivir en el vacío del espacio exterior, este diminuto ser, va a sorprenderte.

¿Qué es un tardígrado?

Estos seres también son conocidos como osos de agua, debido a la forma de moverse y al aspecto. Son invertebrados, ovíparos, están segmentados como un gusano de seda y tienen un tamaño de medio milímetro de largo de media (lo que significa que pueden llegar a verse a simple vista), aunque los más pequeños pueden medir 10 veces menos.

Asimismo, son animales terrestres que viven generalmente en la superficie del agua que cubre los musgos, helechos y líquenes. A pesar de sus preferencias, pueden habitar tanto agua dulce como agua salada pudiendo sobrevivir en prácticamente cualquier parte del mundo.

Estos animales fueron descubiertos por Johann August Ephraim en el año 1773, quien les otorgó el nombre de Oso de Agua (aunque la traducción original procedente del alemán es de “ositos de agua”).  El nombre de Tardígrado se lo otorgó 4 años después Lazzaro Spallanzani y significa “de paso lento”.

¿Qué capacidades y particularidades poseen?

Sin duda, este ser vivo destaca por ser casi indestructible ya que se considera que es capaz de sobrevivir en condiciones extremófilas. Ya existen numerosos estudios que han puesto a prueba a los tardígrados con resultados casi increibles. A continuación vamos a ver algunos ejemplos:

Un estudio publicado en la revista Nature por Kunihiro Seki y Masato Toyoshima, demostraron que los tardígrados eran capaces de sobrevivir bajo presiones de 6000 atmósferas de presión. Recordemos que la presión natural a la que nos encontramos ahora mismo es igual a 1.

En lo que respecta a la famosa e increíble capacidad de sobrevivir en el espacio es algo que comprobó la Agencia Espacial Italiana en el Proyecto Biokis. Este proyecto con distintas misiones consiste en enviar microorganismos al espacio para estudiarlos. Pues bien, llevaron a cabo una misión con osos de agua, donde comprobaron que eran capaces de sobrevivir en el vacío espacial hasta 10 días.

En cuanto a temperaturas, por supuesto, también son unos especialistas de la resistencia, porque claro, en el espacio hace mucho frío, por lo que era de esperar que también fuesen resistentes a niveles térmicos. De hecho, tal es su resistencia que soportan temperaturas que oscilan entre los -200 ºC y los 150ºC. En otras palabras, soportan el frío espacial y la temperatura a la que hierve el agua.

La deshidratación tampoco es un problema para nuestros amigos. Como bien sabemos, los seres vivos son dependientes del agua para poder funcionar, en mayor o menor medida. Pues los osos de agua son capaces entrar en un estado de hibernación cuando sufren deshidratación. Por supuesto, no hablamos de un tiempo normal como un oso polar que hiberna un invierno, sino de períodos de hasta 10 años sin obtener agua.

Por si fuera poco, algunos tardígrados han aprendido a poner los huevos a la vez que mudan de piel (cutícula), de tal forma que esta sirve de protección para los huevos y futuras crías.

¿Por qué son tan resistentes?

El mecanismo fundamental que les permite permanecer en un estado de hiperresistencia ante todas estas inclemencias se conoce como criptobiosis o estado anhidrobiótico. Es un sistema complejo que se sigue estudiando a día de hoy, pero su principio básico es el de deshidratar el cuerpo del animal.

Esta deshidratación consigue que el cuerpo del tardígrado pase del habitual 85% de agua corporal a un increíble 3%. Como era de esperar este estado impide que el oso de agua se reproduzca o crezca, ya que reduce el metabolismo hasta una tasa de 0,01%.

Si bien en condiciones naturales el tardígrado puede pasar entre 4 y 10 años en este estado de criptobiosis, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Investigación Polar de Japón (NIPR) consiguió el pasado 2016, reanimar ejemplares de esta especie que llevaban congelados 30 años.

En definitiva, la anhidrobiosis es un estado con diferentes factores trabajando conjuntamente como bioprotectores del tardígrado. Variables morfológicas, fisiológicas y bioquímicas entran en juego para permitir que este estado dure y lo proteja durante años.

¿Se está exagerando?

Bueno, llegados a este punto, debemos preguntarnos hasta qué punto los tardígrados son o no el animal más resistente del mundo. Lo cierto es que lo son, ya que comparado con las cucarachas, estas parecen frágiles caballitos de mar. Sin embargo, aunque tengan bien merecido el título, hay que tener un espíritu crítico.

En primer lugar, no es correcto del todo afirmar que los osos de agua pueden vivir sin agua, a -200 ºC o en el espacio. Más bien entran en una especie de stand by temporal hasta que las condiciones mejoran. Pero durante ese periodo, no hacen absolutamente nada. Esto, traducido con otras palabras, significa que si las condiciones no cambian, el tardígrado morirá tarde o temprano (aunque deba pasar una década).

De hecho, el estado de hibernación es tan extremo que decir que están vivos es una etiqueta bastante arriesgada. Más bien podríamos decir que están potencialmente vivos. Como si se tratase de un ordenador apagado; no podemos decir que esté encendido, más bien que se puede volver a encender.

Posteriores estudios, por ejemplo, han hallado que la capacidad de los tardígrados de incorporar genes de otras especies no es tan elevado como se pensaba. De hecho, inicialmente se dijo que el 17% de los genes de estos seres son robados a otras especies. Pero un reciente estudio de la Universidad de Edimburgo y la Universidad de Keio han reducido esa cifra hasta el 0,7%.

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