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¿Es seguro ligar por Internet? ¿Qué peligros hay?

Si quieres saber si es seguro ligar por internet, antes debes conocer los peligros de conectar con desconocidos.
Hombres y mujeres de todos los países y edades usan cada vez más internet para encontrar pareja. | Imagen de: rawpixel.com.

 

El mundo cambia cada vez a pasos más agigantados. La inclusión de la tecnología en el día a día ha hecho que sea impensable concebir cualquier aspecto de nuestra existencia sin un dispositivo electrónico en las manos. Más aún, podríamos aventurarnos y decir que los teléfonos móviles, mal que les pese a algunos, se han convertido en una prolongación más del cuerpo.

Sin embargo, poseer uno de estos artefactos no tendría sentido de por sí de no ser por Internet, la gran red de redes de la información  que tanto ha revolucionado el mundo de las comunicaciones. Lo que se concibió como un portal de consulta, pronto se descubrió que también tenía potencial para que dos personas que tuvieran sendos ordenadores con conexión a la red, independientemente de la distancia a la que se encontrasen, pudieran ponerse en contacto.

Por todas las implicaciones que tiene en nuestras vidas, nos preguntamos hasta qué punto nos podemos fiar de lo que encontramos cuando queremos ligar por Internet y cuáles son los peligros que aparecen al hacerlo.

Ligar por Internet, un arma de doble filo

Los seres humanos hemos encontrado en Internet un nuevo canal a través del cual comunicarnos y socializar entre nosotros, algo ideal para personas no muy dadas a hacerlo cara a cara que están separadas por kilómetros. Para esta gente, encontrar pareja o relaciones esporádicas mediante plataformas cibernéticas se ha convertido en la forma de superar sus miedos a la hora de entablar conversación con desconocidos.

Ahora bien, esta globalización cibernética se encuentra en una mutación constante desde que comenzó a gestarse allá por los años 60. Parece que Internet no ha alcanzado todavía su techo de potencial, y eso asusta. Viendo hasta dónde hemos llegado, hay ocasiones en que ni en las películas sobre distopías tecnológicas menos halagüeñas se pintaba un panorama tan desolador, en el que las máquinas ejercieran un control sobre la población como el que la Gran Red sigue desplegando sobre nosotros.

Predicciones pesimistas a un lado, ¿comporta algún riesgo ligar en Internet? Sí. A continuación te damos unos ejemplos de los peligros que podemos sufrir cuando ligamos por internet.

1. Trolls

El anonimato es el escudo bajo la que se parapeta esta nueva especie de provocadores cibernéticos, y el teclado, el arma mediante la cual disparan sus dardos envenenados, con el fin de hacer el mayor daño posible.

Los trolls de Internet no tienen otra motivación más que minar la autoestima de la víctima a base de mofas y de crear el conflicto donde no lo hay. Son un peligro para quien que quiera ligar o conocer gente nueva, pues para alguien que no esté familiarizado con el funcionamiento de lo que podríamos llamar “los bajos fondos de Internet”, pueden ser difícilmente detectables.

Cuando se es víctima de un trolleo, se puede creer que ese desconocido con el que tanta química parece haber siente el mismo interés, cuando en realidad se está burlando del incauto sin que se percate. ¿Cómo saber que hablas con una única persona en lugar de con un grupo de amigos que te están siguiendo el juego para ponerte a prueba y reirse de ti?

Este riesgo se da especialmente en foros anónimos, donde no hay fotos reales de perfil y los nombres de los usuarios son apodos inventados. Sin embargo, son el menor de los males en comparación con los siguientes...

2. Acosadores

Aun a pesar de su potencial destructor, los trolls son inofensivos. No obstante, el subtipo que ahora detallaremos sí que suponen una amenaza, tanto a nivel psicológico como físico, especialmente si deciden pasar a la acción en la vida real. Hablamos de los stalkers (acosadores), personas con una obsesión patológica por otra, a quien tratan de seguir siempre la pista, averiguar sus movimientos, qué lugares visita…Todo con el fin de tener el máximo conocimiento de ella.

En el caso de los acosadores de Internet, el principio es el mismo, únicamente cambia el escenario: cuando un acosador actúa, indaga al máximo en toda la información que la víctima deja tras de sí en Internet. Y es que algunos son verdaderos sabuesos de la informática, capaces de seguir el rastro de alguien por las diferentes páginas por las que navega, aunque éste crea estar seguro de haber borrado todas sus huellas.

Este último aspecto ilustra uno de los peligros imperceptibles de Internet y de por qué es algo volátil que, si no se maneja con cuidado, puede utilizarse en nuestra contra y ser aprovechado por estos especímenes. No obviamos tampoco que, publicar información reveladora sobre nosotros en diferentes cuentas, puede facilitar el trabajo de los acosadores; de modo que hay que andarse con ojo.

3. Estafadores

Los perfiles falsos pueden ocultar también a estafadores profesionales, dedicados a engatusar a ilusas víctimas que esperan encontrar el amor en una web determinada para sacarles el dinero, todo bajo falsas promesas y palabras vacuas.

Estos timadores utilizan el mismo modus operandi: contactar a través de una página de contactos con su objetivo y entablar un primer contacto. A medida que pasa el tiempo y la relación prospera, despliegan todo su arsenal seductor (suelen ser buenos en esto y perfeccionan su técnica con cada golpe) hasta que crean un clima de confianza con la persona.

Una vez logrado, comienzan a pedir favores económicos o a inventarse cualquier excusa para que su objetivo les deposite dinero en su cuenta. Poco después, se desvanecen sin dejar rastro.

Así actuaba el conocido “Don Juan estafador”, que hacía creer a sus víctimas que le habían robado su ordenador y teléfono móvil. Y como él, muchos otros.

4. Chantajistas

Una nueva modalidad de extorsión surge a través de Internet, llamada sextorsion, neologismo resultante de juntar las palabras “sexo” y “extorsión”, en inglés. Generalmente, el perfil de víctima es el de un varón, relativamente joven (entre 20 y 40 años), en busca de sexo esporádico.

La estrategia que realizan estos coaccionadores consiste en realizar un perfil falso con la foto de una atractiva mujer que agrega a las redes sociales a su objetivo.

Cuando hablan con él, le seducen y animan a que conecte su webcam, para que se desnude y masturbe delante de ella, con la promesa de hacer lo propio después. Pero cuando ya han conseguido lo que querían, desconectan la imagen y descubren quienes son realmente. Bajo la amenaza de difundir las grabaciones a sus familiares y amigos, exigen dinero.

5. Pedófilos

En último lugar, pero no menos peligroso, están los pedófilos. Este punto preocupa especialmente a los padres cuyos hijos comienzan a utilizar teléfonos móviles y ordenadores sin su supervisión, ajenos a los peligros a los que pueden verse expuestos de dar con la persona equivocada. Por desgracia, Internet es también un refugio para cometer delitos contra los más vulnerables: los niños.

Mediante técnicas similares a las ya descritas (el contacto con menores mediante un perfil falso que simula ser de la misma edad y querer amistad), el pedófilo aprovechará para pedir imágenes comprometidas de sus víctimas.

Una vez se haga con el botín, puede que las utilice para su colección personal o para intercambiarlas con otros en lo que se conoce como la dark set (“los bajos fondos de Internet”, que sirven como punto de encuentro para prácticas vomitivas como estas y que utilizan softwares especiales que escapan al control policial).

Así pues, ¿es seguro ligar por Internet o no?

Igual que con la prevención, la idea de que algo sea seguro 100% es utópica. Navegar por Internet puede acarrear peligros, de la misma forma que ponerse a los mandos de un coche, subir a un avión o incluso salir de casa. Sin embargo, todo eso no implica que la gente deje de tener la necesidad de desplazarse. Lo mismo ocurre en este caso: Internet es una herramienta muy útil de trabajo y comunicación, pero que hay que saber utilizar.

Si bien apelamos a la prudencia y sentido común cuando se maneje la tecnología (como cuando nos echamos a la carretera, si seguimos con el símil automovilístico), tampoco hay que volverse un paranoico y desconfiar de todo el mundo. Aunque los delitos a través de la red son una realidad, los personajes que los intentan llevar a cabo, tarde o temprano acaban cometiendo una imprudencia que les delata o, simplemente, cejan en su empeño a poco que les ignoremos.

Para los más suspicaces y reacios, comentaremos que en las páginas de ligoteo, suelen haber recomendaciones de uso y privacidad, así como la posibilidad de denunciar un perfil sospechoso.

5 consejos para una navegación segura

Si sospechamos que hemos dado con un perfil falso y desconocemos sus intenciones, conviene seguir estos consejos para defendernos en caso de sufrir un intento de extorsión:

1. No facilitar información comprometedora

Especialmente lo que se refiere a nuestra dirección, lugar de trabajo o de estudio, dónde pasamos las vacaciones, por dónde nos movemos habitualmente, etcétera.

2. No dar números de tarjeta de crédito

Como hemos visto, muchos estafadores piden favores económicos al que las víctimas ceden sin ni siquiera olerse la tostada.

3. No ceder ante algunas proposiciones

Sobre todo si son de tipo sexual o que pongan en riesgo nuestra seguridad.

4. Eliminar y bloquear de nuestra lista de amistades

Así se evita que vuelva a ponerse en contacto.

5. Avisar a la policía enseguida,

Aunque a veces el punto anterior no es suficiente, ya que, aunque eliminados y bloqueados, algunos consiguen traspasar esta barrera para seguir acosando desde otro terminal o cuenta. En caso de que ocurra, es hora de ponerse en contacto con la policía, que cuenta con una unidad dedicada a tratar con este tipo de calaña.

El arma contra los delitos telemáticos

Antes hablábamos de la expansión de Internet y de que ésta aún no ha desvelado de lo que puede ser capaz, básicamente porque está en constante evolución. Podríamos decir que la Gran Red es ya un mundo paralelo a la realidad tangible que vivimos.

Precisamente por ello, y por la amenaza que entraña si no se hace un buen uso, los cuerpos de policía han tenido que crear unidades especiales destinadas a perseguir los delitos que se cometan tras el teclado de un ordenador o terminal móvil.

Aunque estos profesionales aprenden cada vez más sobre cómo sortear las trampas para no ser cazados, también lo hace la pericia de la policía especializada, que les sigue la pista muy de cerca sin que ellos muchas veces ni lo sospechen.

La revolución de las comunicaciones

Vivimos en una época de transición, donde la comunicación online está sustituyendo a otras formas más convencionales, haciéndose un hueco entre lo cotidiano.

Si bien esperamos concienciar con este artículo y dar luz a un problema real que va en aumento, no pretendemos desilusionar a nadie que se pregunte si intentar encontrar pareja por estos medios.

Al fin y al cabo, como apuntábamos, Internet brinda la oportunidad para que personas tímidas, que vivan lejos o que tengan incompatibilidades horarias que les impidan dedicar ciertos momentos del día a socializar, puedan darse a conocer a través de estos portales.

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