Carácter Urbano

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: info@oblivionmedia.com

Guía de 13 consejos para sobrevivir a unas oposiciones

Si eres opositor o te lo estás pensando, apúntate estos 13 consejos imprescindibles.
Si te has planteado o estás preparándote unas oposiciones, atento/a a estos consejos | Imagen: Lacie Slezak.

 

Opositar para un puesto de trabajo es una de las tareas más duras y que más sacrificio exigen. La posibilidad de tener un puesto de trabajo para toda la vida es un estímulo muy poderoso que moviliza a miles de personas que se plantean pasar por este suplicio con tal de no tener que preocuparse nunca más por la inestabilidad laboral que impera en muchos trabajos.

En el artículo de hoy ofrecemos una serie de pistas y consejos para que todo valiente que se aventure en el intrincado mundo de las oposiciones no desfallezca por el camino, ya que la probabilidad de abandonos es elevada. Aunque no garantizamos el éxito, esperamos que sirva para acercar a los opositores un poco más a él.

13 recomendaciones para sobrevivir a unas oposiciones

¿Estás preparándote unas oposiciones? ¿Conoces a alguien de tu entorno que lleve tiempo encerrado en casa o en la biblioteca sin salir? Aquí van 13 consejos (sí, 13) para que los estudiantes de oposiciones no mueran en el intento. Por cierto, en muchas culturas es un número de la suerte, así que nos viene perfecto:

13. Ten paciencia

Primer punto fundamental que hay que tener en cuenta: la preparación para unas oposiciones es un proceso que puede eternizarse durante varios meses o años, en función de varios factores en los que no conviene detenerse, ya que no es el objetivo de este artículo.

Durante este tiempo se pone a prueba la paciencia y los nervios están a flor de piel. Es muy fácil caer en el desánimo y que entren dudas sobre si al final sacaremos la plaza que deseamos.

Sabiendo todo esto, más vale mentalizarse de todo lo que va a suponer: dedicar gran parte del tiempo libre a estudiar al máximo, estaremos más susceptibles, el riesgo de discusiones se eleva, perderemos el hambre y, tal vez, el sueño. Muchos ponen tanta fe en el proyecto que incluso dejan su trabajo para emplear esas horas en hincar codos, ya que si no, les es muy difícil encontrar horas de estudio.

12. Apóyate en los tuyos

Más vale advertir que hay que tener cuidado con evitar al máximo que se resientan nuestras relaciones en casa, en el trabajo o con los amigos. Es aconsejable serenarse, no tomarla con nadie y canalizar la frustración hacia otro lado. Las personas que nos rodean serán las primeras en ser blanco de nuestra ira en nuestros momentos de bajón, pero no hay que olvidar que pretenden ayudarnos y ser un apoyo durante este largo y complicado proceso.

11. Nada es lo que parece

No subestimes lo que son unas oposiciones. Cuando uno se inscribe por primera vez y se embarca en esta expedición, no sabe exactamente con lo que va a encontrarse. Se puede intentar realizar un pronóstico, pero esta predicción seguramente no se corresponderá con la realidad. Muchos cometen el error de pensar que, como se han sacado una o dos carreras, másteres o postgrados, podrán con lo que se les viene encima.

Es fácil sobreestimar nuestras capacidades y pensar que esto no va a poder con nosotros. No pretendemos desanimar a nadie, pero opositar requiere mucha fuerza de voluntad y entereza psicológica; así que, que conste en acta.

10. Organiza todo el material

Supongamos que ya te has decidido a estudiar para presentarte a unas oposiciones. Lo normal es que, a medida que vayas profundizando en la preparación, acumules más y más fuentes de estudio (libros, apuntes, esquemas, resúmenes, pequeñas anotaciones …). Sea cual sea tu método favorito, es importante que te marques a fuego esto: organízalo bien todo, especialmente si eres un caos.

Varios métodos que ayudan: separar apuntes por carpetas, fundas de plástico, dossieres, lo que sea; pero no tengas desperdigados los folios. Igualmente, enumera tus apuntes, ponles fecha y escribe al comienzo un título leíble que permita distinguir a qué parte del temario corresponden.

9. Sé constante

A algunas personas les cuesta iniciarse en una tarea, pero luego, si se lo proponen, pueden seguir haciéndola durante largo rato en un mismo día sin distraerse demasiado. Para otras, en cambio, comenzar una actividad (como estudiar) no les supone demasiado esfuerzo. Su dificultad, en cambio, aparece al poco: les costará más perseverar en el estudio durante largos periodos de tiempo.

Siendo constante se garantiza poder seguir todo el temario, darle una coherencia y una lógica a todo, lo que posibilitará tener una visión global de lo estudiado y ser capaz de relacionar conceptos más rápidamente.

Una buena técnica puede ser, por ejemplo, estudiar durante unos días (tres, cinco o una semana), sobre una misma asignatura y luego, cambiar a otra durante otros pocos días. Esto será otra forma de no colapsar la cabeza demasiado, ya que pasar a otra materia despeja la cabeza y hace más fácil que pueda entrar información novedosa.

8. Gestiona bien tu tiempo

Cuando se estudia para unas oposiciones, debe distribuirse el tiempo muy bien. Las horas que vayan a emplearse entre libros y apuntes han de ser las adecuadas para permitirnos procesar todo el contenido del temario al que vayamos a dedicarnos ese día.

Especialmente para los que no tienen un hábito de estudio consolidado, les puede ir bien escribir un horario semanal, con las horas estipuladas para hincar codos (y seguirlo, obviamente). De esta forma es más fácil ceñirse a una rutina que no si simplemente improvisamos y lo hacemos cuándo y cómo nos plazca. Obligándonos a estudiar durante ciertas horas cada día, evitaremos que nos invada la pereza o la procrastinación.

Es cierto que podemos comenzar a prepararnos unas oposiciones sin saber en qué fecha se realizarán (o incluso sin la certeza de si el examen se llevará a cabo). Por eso, cuando no se ve la luz al final del túnel, se puede caer en el error de no organizar bien el tiempo, confiarse y luego darse cuenta de que toca memorizarlo todo a  contrarreloj.

7. Apúntate a una academia

Un aspecto controvertido, pero que aun así conviene mencionar. El programa de estudio requerido para unas oposiciones incluye contenidos muy específicos sobre materias complejas. Muchos de los candidatos a un puesto, pueden no estar familiarizados del todo (o ser unos completos inexpertos) con los temas que les va a tocar estudiar.

Aunque hay gente muy valiente que se lanza a  prepararlo por libre (algo muy respetable, por otro lado), aconsejamos inscribirse a una academia. En estos sitios, se contratan expertos de cada especialidad que imparten clase una o dos veces por semana (dependiendo de la academia, tal vez sean más) y que son una importante guía, tanto para los legos en la materia que se inician por primera vez, como para los que les interesa refrescar el temario.

Eso sí, hay que ir con ojo con qué sitios se elige, buscar uno cuyo precio sea razonable y donde no se limiten simplemente a vaciar la cartera de los confiados alumnos, en lugar de garantizarles una enseñanza de calidad. Recuerda que, si no nos complace la forma de proceder de la academia escogida, siempre nos podremos dar de baja y buscar una más adecuada.

6. Hay que saber cuándo parar

Así es, la importancia de los descansos ha de tomarse en consideración, especialmente tras largos periodos de estudio. Lo recomendable es parar cada dos horas durante el tiempo necesario (unos 15 ó 20 minutos) para recuperar fuerzas, oxigenar el cerebro y darle algo de glucosa comiendo algo no demasiado pesado; ya que está demostrado que el rendimiento decae tras más de un par de horas haciendo una misma tarea.

Igualmente, después de pasar varias jornadas seguidas encerrados entre libros y apuntes, es bueno concedernos un descanso de uno o dos días y hacer cualquier otra actividad que nos despeje la cabeza y facilite que retomemos el estudio llenos de energía renovada y con el cerebro listo para recibir más contenido.

5. No pretendas estar siempre al cien por cien

Acabamos de decir que la productividad decae tras un par de horas haciendo lo mismo. Igualmente, en un mismo día de estudio, nuestra productividad se reduce en las últimas horas del día si la comparamos con cómo habíamos comenzado por la mañana.

Debemos ser conscientes de nuestras capacidades y aceptar nuestras limitaciones. Mal que nos pese, no siempre estaremos “a tope” para estudiar. Fácilmente habrá momentos o días que no funcionaremos a pleno rendimiento, así que es algo con lo que debemos contar para no frustrarnos.

4. La importancia del ocio

Igual que te hemos dicho que le concedas tiempo a desconectar tu cabeza de los libros y apuntes, te animamos a buscar huecos en tu agenda para dedicar a tus pasatiempos preferidos (y si no los hay, los creas). Es aconsejable realizar actividades lúdicas, ya que posibilitan desarrollar otras facetas que también estimulan el cerebro y nos distraen.

No creas que por privarte del ocio tus resultados van a mejorar. Opositar requiere sacrificio, sí, pero no renunciar a todo lo que nos guste. Ve en bici, al gimnasio, al cine, a correr, a pasear con tu perro (o solo o en compañía) o sal a tomar algo con tus amigos (pero no vuelvas tarde a casa) y al día siguiente, vuelves a las andadas.

3. Resumir lo importante para el repasón final

Remarcamos la trascendencia de los resúmenes y esquemas como método facilitador de estudio que ayuda a sintetizar mejor los conceptos y asimilarlos más rápidamente.

Cuando la fecha de las oposiciones esté próxima, es más provechoso optar por repasar esquemas y resúmenes que nos permitan tener claras tres o cuatro ideas de cada asignatura, en lugar de embotar nuestra cabeza (ya de por sí saturada después de tanto tiempo) intentando memorizar todo cuanto se pueda en el esprint final. Suele decirse que “lo que no te hayas aprendido después de tanto tiempo, no lo lograrás a última hora” y, en este caso, no es para menos.

2. Déjalo si no te ves con fuerzas

Un tema tabú y que nadie quiere oír, pero que tampoco hay que perder de vista. Puede ocurrir que todo el tiempo invertido, años y horas encerrados opositando, nos pasen más factura de la deseada y nos haga plantear el abandono.  Algunas personas tienen un miedo irracional a dejar las cosas a medias, ya que lo consideran una especie de derrota personal.

Sin embargo, no hay nada cobarde en admitir cuándo no se puede ir más allá. Al contrario, hace falta ser muy valiente para aceptar un error. Ya hemos dicho que si pretendemos sacarnos unas oposiciones, el precio a pagar no será pequeño; y no todo el mundo está dispuesto a pagarlo.

1. En realidad, no quieres hacerlo

No lo neguemos, opositar es un suplicio. Es una garantía de futuro si se supera con éxito  (¿a quién no le estimula la idea de un trabajo de por vida y poder dejar de preocuparse por su estabilidad laboral?), pero todo lo que conlleva, es algo que en principio contradice nuestro bienestar, aunque sea una inversión de futuro.

No es casualidad que hayamos dejado este punto para el final de todo, porque si lo hubiéramos incluido al principio ya nadie hubiera continuado leyendo nuestros consejos. Sin embargo, admitámoslo: si no hiciera falta opositar para tener acceso a un mejor trabajo, ¿lo harías?

Comentarios