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Neoliberalismo: la ideología que te domina sin que lo sepas

Descubre las implicaciones de la ideología neoliberal que impregna toda la sociedad occidental.

 

El presidente Donald Trump es un paradigmático ejemplo de defensor del Neoliberalismo. | Perlinator

 

Quizá pienses que en la actualidad no hay una ideología política y económica que sea claramente mayoritaria en el lugar donde vives, tal y como sucedía con el socialismo en la Unión Soviética o con la socialdemocracia en la Europa de mediados de siglo, por ejemplo.

Sin embargo, lo cierto es que el mundo global está dominado por el neoliberalismo, una variante del liberalismo económico que se centra en la toma de control de los Estados con tal de debilitar sus funciones y así promover la primacía del sector privado, junto con la acumulación de la riqueza y el poder por parte de quienes más tienen. A esto es a lo que se refieren muchos cuando hablan del “libre mercado”, incluso si no son conscientes de ello.

¿Qué es el neoliberalismo? ¿Y el liberalismo clásico?

El neoliberalismo es la ideología dominante en el mundo actual. A pesar de que se focaliza fundamentalmente en la economía, depende de forma clave de la política y tiene consecuencias sociales innegables, tanto en lo material como en lo psicológico, incluyendo los valores y principios morales.

Para entender este concepto es necesario aclarar en primer lugar qué es el liberalismo clásico. Podemos definir esta ideología, que se remonta al siglo XVIII, como una reacción al conservadurismo de la época, que se manifestaba en la ausencia de división de poderes y en la dominación económica de la población por parte de las elites, con la monarquía absolutista como máxima expresión.

El liberalismo tradicional defendía la libertad individual en distintos ámbitos, incluyendo la religión, los derechos civiles y la economía, pero con el tiempo esta última faceta pasaría a considerarse la más distintiva de lo que hoy llamamos liberalismo. Paradójicamente, en la actualidad el liberalismo económico, en oposición al socialismo, se alía con gran frecuencia con el conservadurismo.

Historia y desarrollo: la derrota del socialismo

Tras las prolongadas y extendidas crisis económicas que se produjeron en la época de la Segunda Guerra Mundial, así como gracias a la amenaza que suponía la ideología comunista para las ideas occidentales, más favorables a las élites económicas, los gobiernos empezaron a aplicar políticas que favorecían a la mayoría de la población para calmarla. De este modo surgieron la socialdemocracia y el Estado del bienestar, que se asoció sobre todo a Europa.

Naturalmente, este tipo de políticas hicieron que los beneficios de las personas con más dinero descendieran en comparación con los años previos, cuando su poder no había tenido prácticamente ningún control político.

En consecuencia muchos miembros de la elite económica, entre los que destaca Friedrich von Hayek, se organizaron para promover los principios del “libre mercado” que tanto habían beneficiado a su clase en el pasado; en este contexto surgió la nomenclatura “neoliberalismo”, entendida como una recuperación del liberalismo económico en particular.

Después de un tiempo, y de forma llamativa, los defensores del neoliberalismo dejaron de usar el término que habían acuñado y se centraron en promover sus ideas de forma más o menos sutil. A mediados de los años 70 y a principios de los 80, con la llegada al poder de Margaret Thatcher y Ronald Reagan y con el intervencionismo estadounidense en dictaduras como la de Pinochet en Chile, el neoliberalismo se popularizó y se convirtió en la ideología dominante en todo el mundo.

Hoy en día, cuando hablamos de neoliberalismo nos referimos básicamente a la toma de control de los Estados por tal de aplicar políticas económicas de corte liberal. En la práctica esto se traduce en medidas que incrementan enormemente la desigualdad socioeconómica, como la reducción de los impuestos para las grandes fortunas, la privatización de servicios públicos y el descenso de los salarios.

Características principales de esta ideología

En la actualidad la mayoría de neoliberales rechazan esta palabra, probablemente porque consideran que se utiliza como un paraguas para incluir propuestas más o menos distintas. Sin embargo, incluso análisis superficiales permiten identificar una línea temporal evidente, junto con tendencias políticas con consecuencias muy similares.

Los neoliberales, se llamen como se llamen a ellos mismos (con frecuencia se consideran simplemente liberales), defienden la focalización del Estado y de las personas en la productividad y la eficiencia económicas, en lo material, lo tangible y lo numérico. Se trata por tanto de una perspectiva que obvia lo social y lo psicológico y reduce la realidad a conceptos económicos tan cuestionables como el del producto interior bruto o PIB.

Muchos críticos consideran que el neoliberalismo no es más que un proyecto de las clases dominantes para revestir medidas económicas que las benefician de un contenido ideológico e incluso ético que facilite la asunción de tales políticas por parte de la población general, a quien el neoliberalismo perjudica de forma clara. A día de hoy el éxito de este proceso es indudable.

Consecuencias de las políticas neoliberales

Entre las consecuencias que se atribuyen habitualmente al neoliberalismo encontramos la destrucción del medio ambiente, la limitación progresiva de los derechos democráticos (puesto que se supeditan a la llamada “estabilidad económica”), la manipulación de los medios de comunicación para favorecer a sus propietarios, la precarización del empleo o la reducción de la movilidad social unida a un aumento rápido y preocupante de la acumulación de capital por parte de oligarquías muy interconectadas.

Desde el neoliberalismo se defiende que reducir los impuestos de quienes más dinero tienen, en particular las grandes empresas y propietarios, es beneficioso para la población general puesto que estas personas “generan riqueza y trabajo”. No obstante, los datos sugieren que la creación de empleo es mayor cuando los impuestos son elevados, puesto que el aumento de los beneficios de las grandes fortunas promueve la acumulación más que el gasto o la inversión. En cambio, si ese mismo dinero se redirige a un Estado inversor es más probable que éste cree trabajo.

Hoy en día sabemos, a partir de los datos económicos disponibles, que desde la introducción de las políticas neoliberales en Estados Unidos en 1979 hasta 2007 los beneficios del 1% más rico de la población aumentaron un 281%, mientras que el 20% más pobre sólo incrementó su riqueza en un 16%. Estos datos descuentan la inflación que se ha producido durante este periodo.

La gran mentira neoliberal

El concepto de “la gran mentira neoliberal” es utilizado por muchos críticos de esta ideología para desmontar las justificaciones que da a las impopulares medidas políticas que se adoptan en su seno, en particular con respecto a la economía. La adopción de las infames políticas de austeridad fiscal que ha tenido lugar en los últimos años es una consecuencia evidente de la expansión de las ideas neoliberales.

La gran mentira neoliberal surge sobre todo al hablar de la crisis financiera global que se inició en el año 2007 y que en la mayoría de países fue contestada desde el sistema político con la consolidación de la austeridad en la economía pública, y por tanto con una disminución más o menos significativa de la calidad de vida de casi toda la población, unida a un aumento en absoluto razonable de los beneficios medios percibidos por las rentas más altas.

Según los neoliberales, la crisis financiera global y otros problemas económicos locales o internacionales pueden ser considerados consecuencia del gasto excesivo de los Estados, lo cual los sitúa en una posición de déficit económico, en especial a causa del endeudamiento al que se someten para compensar este supuesto error. A esto nos referimos al hablar de la gran mentira neoliberal.

La víctima principal de los ataques neoliberales es el Estado del bienestar propio del keynesianismo, que se caracteriza por el suministro de servicios básicos como la sanidad y la educación a los ciudadanos, lo cual a su vez da sentido al pago de impuestos como forma de contrato social por parte de quienes no pueden permitirse optar por el sector privado.

¿Qué hay detrás de este liberalismo pervertido?

Es precisamente la percepción de desigualdad en la cuantía de los impuestos de las rentas altas con respecto a la de las bajas uno de los factores principales para entender las ideas neoliberales: es evidente que mucha gente no quiere pagar más impuestos que otras personas aunque gane más dinero que estas y procura evitarlo a través de la política.

Sin embargo, existen al menos dos falacias lógicas en la gran mentira neoliberal. En primer lugar, cualquiera que se informe mínimamente podrá comprobar que la principal causa de la crisis global de 2007 fueron las prácticas ilegales y/o ilegítimas de los bancos, que actúan sin supervisión desde hace muchos años por su connivencia con élites políticas corruptas.

Además, concebir el gasto de dinero estatal como déficit implica un reduccionismo extremo: si se hace bien, la inversión pública conlleva mejoras en la productividad y el bienestar general a medio y largo plazo, y nadie vive al margen del Estado y del mundo en que se encuentra inmerso, independientemente de que el pago de determinados impuestos se refleje o no en un beneficio tangible y numérico para un individuo concreto.

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