Las 5 cosas que aprendes después de disparar a un policía

Si un desconocido asalta a tu familia en tu hogar por la noche y tú tienes un arma ¿qué haces?

Ni todos los civiles son malos, ni todos lo policías son buenos (y viceversa). Esto quiere decir que cualquier persona puede encontrarse con el policía equivocado, del mismo modo que cualquier policía que cumple (correctamente) con su deber, puede acabar muy mal por culpa de algún energúmeno.

En este artículo no pretendemos hacer apología a la violencia y mucho menos, violencia contra las autoridades. Sin embargo, vamos a tratar de enseñar qué cosas se pueden aprender después de disparar (en defensa propia) a un policía.

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Cosas que aprendes al enfrentarte a un policía

Si vamos a hablar de disparos, policías y posesión de armas, por supuesto, hay que hablar de Estados Unidos.  El país con más armas por habitante (casi 90 por persona, frente a México con 15 y España con 10, por ejemplo) es también uno de los más peligrosos para ganarse la vida como policía.

Además, hay dos realidades que chocan frontalmente: la primera es que gran parte de  la sociedad norteamericana está de acuerdo que una persona puede defender (hasta matar)  a alguien que asalta sus homicidios.

La segunda, es que al mismo tiempo, la sociedad también apoya la idea de que los policías pueden irrumpir por la fuerza en una casa si piensan que en esta puede haber drogas (entre otros motivos).

Si a esto le añades que la mayoría de las redadas se hacen de noche y las personas (tengan drogas o no) están desorientadas cuando los policías entran, obtenemos un cóctel perfecto para que hayan disparos y muertes por parte de ambos bandos.

1. Los perros y las ventanas pueden perjudicarte

En el caso de Estados Unidos (y otros países) tener un perro puede hacer que sumes puntos para que la policía te haga una visita. Así de simple.

Hay varios factores que hacen que el perro pueda ser más perjudicial (a niveles legales, ya que nos encantan los perros). Entre dichos factores por ejemplo, encontramos  que esté catalogado como un “perro peligroso”. Esto da puntos en una escala algo arbitraria. Si sumas demasiados puntos, la policía lo tiene muy fácil para entrar en tu casa sin permiso.

Si el perro está considerado como un “perro ladrador” (sí, muy surrealista; ¿qué perro no ladra?) suma puntos como “perro peligroso”.

Si tenes un arma, también sumas más puntos todavía. Algo entendible en países como España o Francia, pero una verdadera locura en Estados Unidos donde en determinadas zonas casi todas las personas tienen armas legales en casa, como sucede en Texas.

Todo esto  se conoce como “matriz de riesgos” y es una escala de puntos que valora cuán riesgoso es tu hogar. A más puntos, más fácil es que la policía o asimismo los SWATs entren sin aviso.

Incluso fuerzas policiales han llegado a afirmar que el simple hecho de tener las ventanas cubiertas puede hacer que sumes puntos. De hecho, la mayoría de los cuerpos de seguridad prefieren usar este método llamado en inglés como “no-knock” (no-tocar [a la puerta]) porque es más seguro, ya que al entrar sin avisar no dan opciones a los propietarios de la casa.