Carácter Urbano

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: info@oblivionmedia.com

Las 5 cosas que aprendes después de disparar a un policía

Si un desconocido asalta a tu familia en tu hogar por la noche y tú tienes un arma ¿qué haces?
Las leyes no se aplican igual si eres policía. | Imagen de: GTRESONLINE.

 

Ni todos los civiles son malos, ni todos lo policías son buenos (y viceversa). Esto quiere decir que cualquier persona puede encontrarse con el policía equivocado, del mismo modo que cualquier policía que cumple (correctamente) con su deber, puede acabar muy mal por culpa de algún energúmeno.

En este artículo no pretendemos hacer apología a la violencia y mucho menos, violencia contra las autoridades. Sin embargo, vamos a tratar de enseñar qué cosas se pueden aprender después de disparar (en defensa propia) a un policía.

Cosas que aprendes al enfrentarte a un policía

Si vamos a hablar de disparos, policías y posesión de armas, por supuesto, hay que hablar de Estados Unidos. El país con más armas por habitante (casi 90 por persona, frente a México con 15 y España con 10, por ejemplo) es también uno de los más peligrosos para ganarse la vida como policía.

Además, hay dos realidades que chocan frontalmente: la primera es que gran parte de la sociedad norteamericana está de acuerdo que una persona puede defender (hasta matar) a alguien que asalta sus homicidios.

La segunda, es que al mismo tiempo, la sociedad también apoya la idea de que los policías pueden irrumpir por la fuerza en una casa si piensan que en esta puede haber drogas (entre otros motivos).

Si a esto le añades que la mayoría de las redadas se hacen de noche y las personas (tengan drogas o no) están desorientadas cuando los policías entran, obtenemos un cóctel perfecto para que hayan disparos y muertes por parte de ambos bandos.

1. Los perros y las ventanas pueden perjudicarte

En el caso de Estados Unidos (y otros países) tener un perro puede hacer que sumes puntos para que la policía te haga una visita. Así de simple.

Hay varios factores que hacen que el perro pueda ser más perjudicial (a niveles legales, ya que nos encantan los perros). Entre dichos factores por ejemplo, encontramos que esté catalogado como un “perro peligroso”. Esto da puntos en una escala algo arbitraria. Si sumas demasiados puntos, la policía lo tiene muy fácil para entrar en tu casa sin permiso.

Si el perro está considerado como un “perro ladrador” (sí, muy surrealista; ¿qué perro no ladra?) suma puntos como “perro peligroso”.

Si tenes un arma, también sumas más puntos todavía. Algo entendible en países como España o Francia, pero una verdadera locura en Estados Unidos donde en determinadas zonas casi todas las personas tienen armas legales en casa, como sucede en Texas.

Todo esto se conoce como “matriz de riesgos” y es una escala de puntos que valora cuán riesgoso es tu hogar. A más puntos, más fácil es que la policía o asimismo los SWATs entren sin aviso.

Incluso fuerzas policiales han llegado a afirmar que el simple hecho de tener las ventanas cubiertas puede hacer que sumes puntos. De hecho, la mayoría de los cuerpos de seguridad prefieren usar este método llamado en inglés como “no-knock” (no-tocar [a la puerta]) porque es más seguro, ya que al entrar sin avisar no dan opciones a los propietarios de la casa.

2. La policía actúa desinformada o con información parcial

Para muchos será duro admitir esto, pero es cierto, los policías no dejan de ser funcionarios sujetos a órdenes de superiores que muchas veces ni siquiera comparten.

Es frecuente incluso que reciban órdenes (y las acaten) sin entender las motivaciones que hay detrás de dichas tareas. El trabajo es cumplir y no cuestionar.

Esto plantea un problema serio, y es que, cuando se trabaja con información incompleta, las probabilidades de incurrir en un error (a veces muy grave) son muy elevadas.

Por poner un ejemplo, la ACLU (de las palabras en inglés American Civil Liberties Union) realizó un estudio que demostró que más del 30% de las redadas que llevaban a cabo los SWAT acababan produciendo acciones ilegales (por parte de los SWATs).

Dicho de otra forma, se suele intentar que el ciudadano cumpla la legalidad a través de acciones ilegales (aplausos). Esto lo saben bien muchas personas que han sido asaltadas en sus aposentos sin pruebas que los culpabilizen y que, viviendo en zonas conflictivas, la única reacción que pueden llevar a cabo es disparar contra los desconocidos que asaltan el hogar.

3. Error de un policía < Error de un civil

Se han dado casos en los que, un civil estando en su casa ha llegado a matar a disparos a varios oficiales y se le han acabado quitando los cargos por las circunstancias. Pero por supuesto, estos casos son muy raros y dependen de toparse con un jurado muy puntual.

Los policías cuando comenten un error, por el simple hecho de estar dentro del sistema son quienes mejor conocen los “atajos” y las leyes, lo que les permite jugar con ellas y adaptarlas en su propio beneficio.

En cambio, el ciudadano suele estar en gran parte desinformado, desorientado y sin aliados durante el proceso de defensa después de cometer un error.

4. Escapar no significa no recibir castigo

Si disparas a un policía o incluso lo matas y consigues ser declarado no culpable, no significa ni de lejos, que no hayas sido castigado.

El castigo empieza desde el momento en el que te esposan y usan la fuerza para reducirte. Luego el calvario continúa mientras te retienen para esperar al juicio.

Por si fuera poco, conseguir un buen abogado es de todo menos barato. Si bien puedes recurrir a uno de oficio, teniendo en cuenta lo que hay en juego, poca gente preferirá no invertir dinero en ganar probabilidades para conseguir su libertad y exculpación.

Sin duda, lo peor de todo es cómo tratan a quienes han atacado a un policía. Si se conoce el caso en la cárcel en la que reside el acusado (es decir, siempre) todos los compañeros de los agredidos harán lo posible por dificultar la existencia al civil. En ocasiones, las secuelas de esto, dependiendo de la duración, pueden durar toda la vida.

Ni qué hablar de cómo afecta todo esto a las relaciones sociales, con la pareja, con los hijos, etcétera.

5. El sistema se alimenta del miedo

Existen casos muy conocidos como los de Kori White y Ray Rosas. Personas normales que se vieron envueltas en truculentos altercados y que actuaron lo mejor que pudieron; siendo castigados por ello.

Esto envía la señal al resto de la sociedad que, lo mejor que puedes hacer, es agachar la cabeza, aunque estés defendiendo tus derechos y actuando dentro del margen de la ley. Incluso cuando se demuestra que no eres culpable ya has pagado un precio demasiado alto.

Las dos mejores formas de controlar una sociedad son mediante el miedo y la desinformación, y hoy en día (tal vez desde siempre), ambos elementos no han dejado de estar presentes.

Comentarios