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10 consejos para aprender a tocar un nuevo instrumento musical

Si tienes pensado iniciarte en un instrumento, sigue estos 10 consejos.
Aprender a tocar un instrumento por primera vez es una experiencia a veces complicada, aquí te ayudaremos. | Imagen: Lechon Kirb.

 

Son muchos los hobbies a los que podemos aficionarnos y que facilitan desarrollar nuestra faceta más creativa. Quienes tienen una sensibilidad especial para el arte encuentran la mejor forma de expresarse a través de sus múltiples disciplinas: pintura, arquitectura, escultura, poesía, narrativa, cine o música. Y de esta última es de la que trataremos.

Vamos a dar una serie de consejos para interesados en iniciarse en el bello arte de aprender a tocar un instrumento, que esperamos que sirva para ayudar a decidirse a quienes aún no tengan muy claro si aventurarse a ello o no.

10 recomendaciones para quien quiera aprender a tocar un instrumento

Si hay alguien indeciso que esté considerando comprarse un instrumento musical para aprender a tocarlo, aquí van una serie de trucos que conviene anotar y que deseamos que ayuden a convencer a quien aún tenga dudas al respecto. ¡Aprender a tocar es una actividad muy enriquecedora!

10. Piénsatelo dos veces

Antes de encaminarte a la tienda de música, párate a pensar para qué vas a querer un instrumento musical. Es en serio, por muy evidente que parezca la respuesta, sorprendería saber la de personas que se compran una guitarra o un teclado (por poner ejemplos de dos de los más atrayentes, aunque no los únicos) y al cabo de unos pocos meses, lo dejan abandonado en un rincón de su habitación, junto al resto de juguetes rotos a los que ya no hacen ni caso.

Todo el mundo es libre de hacer con su dinero lo que le plazca, pero si pasas más tiempo subiendo fotos con tu instrumento a Facebook o Instagram en lugar de tocándolo, mejor que inviertas tus ahorros en otra cosa.

9. Decidir qué instrumento se quiere

De acuerdo, parece que vas en serio con tu decisión. Muy bien, ahora siguiente pregunta: ¿qué te gusta? Es decir, ¿quieres empezar a tocar un instrumento que, de entrada, te parece más atractivo que otros; o tanto te da que sea de cuerda, viento o percusión?

Lo más frecuente es que sea instrumento el que capta nuestra atención por encima de los demás. No obstante, si te encuentras en la tesitura de que realmente no sabes por dónde empezar, una buena maniobra es preguntar a algún amigo músico o en alguna tienda especializada, donde te podrán aconsejar bien de acuerdo con tus gustos

8. Hay vida más allá de la guitarra

Sí, la guitarra es un instrumento maravilloso que, si se conoce bien y se domina, permite hacer realmente magia con ella. Acordes, punteados, solos o arpegios son algunas de las infinitas posibilidades que ofrecen las guitarras; además de ofrecer un sonido diferente según sean españolas, acústicas, semiacústicas o eléctricas.

Ahora bien, a pesar de ser un instrumento muy completo, también hay otros igual de divertidos y estimulantes (bajo, teclado, trompeta, violín o batería… La variedad es casi infinita). Así que una recomendación previa es que consideres más opciones antes de lanzarte a por una guitarra: mirar tutoriales en Youtube o acercarte a una tienda y experimentar con tus propias manos el tacto de un instrumento para que veas qué te transmite, son una buena sugerencia.

Pero que si lo que realmente te apasiona es la guitarra, ¡adelante!, disfrutarás como nadie si le sacas provecho.

7. No hay por qué empezar con un instrumento de gama baja

Es un debate muy extendido entre los aficionados a la música y los profesionales. Acostumbra a decirse que cuando nos iniciamos en el mundillo, mejor hacerlo con un instrumento que no sea demasiado profesional (en otras palabras, caro) y aconsejan comenzar por uno más asequible.

Es un mito muy equivocado el asumir que se tiene que comenzar a tocar un instrumento que sea lo más barato posible, ya que se suele asociar que los primerizos deben comenzar por aquellos de gama más baja; mientras que los veteranos tocan instrumentos de mejor factura. Falso, la forma de tocar no se va a ver afectada por tener entre las manos un violín de mejor madera que otro (si acaso el sonido sí será diferente, pero eso es debido a las propiedades del material empleado).

Mientras estén bien fabricados y tengan cada pieza donde les corresponde y sean cómodos de tocar, tanto da. ¿Quieres darte un capricho y te puedes permitir comprar una guitarra Les Paul (una de las marcas más caras), pero es la primera vez que tocas este instrumento? Te envidiamos.

6. Aprende el lenguaje musical

Es cierto que muchos consideran que estudiar solfeo le quita todo el atractivo a tocar un instrumento y, por eso, deciden aprender por libre tocando covers. Esta forma autodidacta de aprendizaje consiste en memorizar una canción y reproducirla en nuestro instrumento. Y la verdad es que es divertido, pero sin una buena base, la técnica que podamos desarrollar quedará desaprovechada.

Por ello, aconsejamos aprender música, bien sea contratando a un profesor, apuntándonos al conservatorio o mediante tutoriales en Internet (lo cual es una ventaja para quienes no puedan pagar el coste de una academia o de un instructor) y que nos enseñen a leer e interpretar partituras.

Ahora bien, todo dependerá de cual sea el objetivo: ¿Deseamos aprender a tocar un instrumento para pasar un buen rato y entretenernos?, ¿O aspiramos a ser profesionales y dar a conocer nuestra música en bares nocturnos? Para esto último, saber leer una partitura ayuda mucho; de hecho, es algo que hay que tener bastante por la mano si nos dedicamos a tocar en pubs.

No obstante, nadie te obliga a aprender música si no quieres. Si te va más el quedar con amigos y tocar juntos, adelante.

5. No abandonarlo

Una de las claves para ser bueno en algo es perseverar y ser constante. Y tocando un instrumento, no iba a ser menos. Como ocurre con todo, a veces tenemos un mal día y no rendimos bien tocando (como también nos podría pasar si practicamos algún deporte) o se nos resiste un acorde, no logramos aprender una escala … No importa, hay que saber tolerar y concienciarnos de que puede haber ocasiones en que no hagamos algo a derechas.

Es en estos momentos cuando debemos parar y hacer otra actividad. Seguro que la próxima vez sacaremos ese dichoso acorde o esa línea sin problema. Pero no dejes de tocar, porque así se corre el riesgo de dejarlo de lado y no retomarlo más.

4. Diviértete

Bien sencillo. Rasguear las cuerdas de una guitarra o bajo, soplar para hacer sonar una flauta o sacar un nuevo ritmo en nuestro equipo de batería debe procurarnos un buen rato y no entrañar ningún suplicio.

Se supone que hemos escogido voluntariamente esta afición, así que tratemos de pasar buenos momentos a medida que vamos aprendiendo; y nada de presionarse. Por el momento no tenemos que rendirle cuentas a nadie acerca de nuestro progreso, de modo que ¡a disfrutar!

3. Júntate con otros músicos

Un buen truco de aprendizaje alternativo, si lo combinamos con el que llevamos de forma individual, es tocar con otras personas. Quedar para improvisar o componer juntos sirve para sacar ideas en común y es algo que motiva a seguir tocando para mejorar la técnica. Además, los amigos y amigas entendidos en música, pueden ser un gran apoyo para que nos asesoren, enseñen y aconsejen estrategias con tal de pulir los fallos y vicios que podamos adquirir.

2. Cuida tu instrumento

Toda la parte de desarrollo personal que venimos comentando hasta ahora es muy importante y necesaria, pero también lo es el cuidado de nuestro instrumento. Igual que debemos ir al médico cada cierto tiempo, o al veterinario, para que observe el estado de nuestras mascotas; debemos preocuparnos por el buen estado de nuestro instrumento.

Muchas piezas están fabricadas con materiales como la madera y requieren un mantenimiento regular, especialmente con los cambios de estación y de temperatura asociados.

Algunas tareas, como sacar brillo, cambiar cuerdas y clavijas o afinar, las podemos hacer en casa, si sabemos cómo hacerlo. Pero si no disponemos del equipo adecuado o no nos vemos capaces, conviene que llevemos nuestro instrumento musical a una tienda de confianza para que realicen los ajustes necesarios. Si quieres que tu instrumento se conserve en el mejor estado posible, sigue este consejo rigurosamente.

1. Nunca es tarde para empezar

Esto es así. Querer desarrollar nuestra faceta artística aprendiendo a tocar un instrumento es un derecho que no caduca ni está restringido a ningún rango de edad; así que no vale la excusa de que se ha perdido la oportunidad cuando se alcanzan ciertos años. Por esto, creemos que esta recomendación es la más importante que siempre deberíamos tener en mente.

Son muchas las ventajas que aporta el aprender a tocar un instrumento (destreza con manos y dedos, oído musical, coordinación…). Aunque es verdad que cuantos más años tenemos, más dificultad en adquirir conocimientos; nadie debería renunciar a lo que le gusta o a querer cumplir con un sueño que lleva tiempo postergando únicamente por haber traspasado cierto umbral de edad.

Es increíble lo bien que uno lo llega a pasar cuando toma en sus manos su guitarra, o sus dedos acarician el teclado de su piano, o se sienta ante su kit de batería y empieza a improvisar un ritmo. La manera que la música tiene de transportarnos a otra realidad, por breve que sea y aunque luego toque volver a ella, es una sensación única que no puede compararse con nada y que merece ser experimentada tengamos los años que tengamos.

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