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10 trucos que pueden salvarte la vida y debes conocer

A lo largo de la vida una persona puede encontrarse en muchas situaciones difíciles y peligrosas. Saber cómo reaccionar en el tiempo preciso puede salvarte la vida.
En el caso de que las mesas no sean realmente sólidas, se recomiendan en caso de terremoto no permanecer debajo de ellas. | Imagen de: Vuntú.

 

Nunca se nos enseña a reaccionar ante ciertas situaciones, ya que no existe un manual que debamos seguir, pues cada persona actuará de forma diferente según sea capaz de manejar más o menos sus emociones en determinados momentos.

Cuando se trata de situaciones límite en las que nuestra vida está en riesgo, conviene saber qué es lo que hay que hacer para tratar de salvarnos y tratar de mantener la calma para poder aplicar algunas artimañas que podrían salvarnos la vida en momentos críticos. Por eso, ofrecemos 10 trucos que podrían salvarnos la vida en situaciones extremas.

10 claves para sobrevivir a una situación límite

Las siguientes 10 pistas podrían salvarnos las vida si las aplicamos cuando más conviene mantener la mente fría:

1. Dónde guardar el dinero cada vez que viajes

Nuestro primer consejo que puede salvarnos la vida lo podemos aplicar cuando viajamos. Al salir a conocer nuevos horizontes, es normal llevar encima efectivo, por si los cajeros de nuestro destino nos cobran demasiada comisión cuando vamos a sacar dinero. Sin embargo, se trata de un arma de doble filo para los carteristas, de modo que hay que estar alerta de en qué lugares dejamos los billetes camuflados, para no convertirnos en blancos de estos ladrones.

Los mejores trucos consisten en meter los billetes dentro de los calcetines o zapatos, dentro del teléfono (habría que ir con cuidado de no ir traqueteándolo demasiado, no fuera a ocurrir que nos quiten el móvil con el dinero dentro). Otras opciones pueden ser: dejar parte del efectivo en la habitación donde nos hospedemos, para no ponerlo todo en riesgo cada vez que salimos a la calle llevándolo con nosotros; o meterlo dentro de nuestra ropa interior sin miedo (aunque bien acomodado).

2. Cómo estar seguro cuando subes a un taxi

Si bien es cierto que la mayoría de taxistas son trabajadores honrados que buscan ganarse la vida, no es menos verdad que muchos delincuentes se hacen pasar por taxistas para atracar o secuestrar a los incautos pasajeros.

Uno de nuestros trucos que pueden salvarnos la vida es apuntar el número de la matrícula del vehículo en el que nos subimos, por si hay que avisar a las autoridades en caso necesario. Igualmente, es mejor no dar ninguna información que nos pueda comprometer (dónde trabajamos, con quién vivimos…), no sentarnos en el asiento del copiloto si viajamos solos y tener el teléfono siempre a mano para, a poder ser, informar a algún amigo o conocido de nuestros movimientos.

3. ¿Qué hacer en caso de toparnos con un canguro?

El marsupial más famoso de Australia no es el bonachón animal que hemos visto en las series animadas. De hecho, los canguros son animales territoriales muy agresivos cuando sienten que su territorio ha sido invadido. Dotados con dos potentes patas delanteras y con robustas patas traseras, un encuentro con un canguro puede ser letal.

Ahora bien, existe un truco que podría salvar tu vida para que puedas contarlo: si te encuentras con uno, no hay que volverles la espalda, ni mucho menos, correr. Lo mejor que se puede hacer es retroceder lentamente hacia atrás, hasta que deje de considerarnos una amenaza.

4. Extraer garrapatas

Las garrapatas son pequeños ácaros parasitarios que se adhieren a la piel chupando la sangre del huésped y transmitiendo enfermedades infecciosas, lo que hace difícil su control y erradicación.

Aunque la primera reacción tras descubrir que nos ha picado una garrapata debería ser acudir al médico cuanto antes para que nos la extraiga, podemos tratar de hacerlo nosotros; si bien el procedimiento es delicado y requiere de pericia: se trata de localizar la pequeña cabeza de la garrapata, que se hunde en la carne; y tratar de extraerla con unas pinzas.

Nunca hay que hacerlo de un tirón, pues corremos el riesgo de arrancar sólo el cuerpo y dejar la cabeza dentro, con lo que empeoraría el problema. Este es un truco que nos puede salvar y que hay que tener en mente, especialmente si nos encontramos lejos de un centro médico.

5. Puntos de presión corporales

En el cuerpo humano hay localizados 30 puntos débiles a los que podemos apuntar para dejar fuera de juego a un posible atacante. Es importante considerar que, si nos decidimos a atacar primero ante la amenaza, lo hagamos rápidamente, para pillar al otro desprevenido.

Un buen truco que te puede salvar la vida en estos momentos de tensión es emplear los tres dedos centrales como arma o con el puño, yendo a buscar estos puntos débiles.

Si no sabes cuáles son estos puntos de presión, en esta imagen se te detallan:

Puntos débiles de un ser humano. | Imagen: Cedida.

6. Cuidado cuando bajemos escaleras

Los trucos que nos pueden salvar la vida no sirven exclusivamente para situaciones extremas en la otra punta del mundo o en casos en los que nos enfrentemos a un terrible animal; sino que también podemos aplicarlos en nuestro día a día.

Subir y bajar escaleras es una acción tan cotidiana que la realizamos de forma automática, por lo que corremos más riesgos de sufrir una caída repentina por ir con prisas o por estar pensando en otra cosa.

Algo tan sencillo como no llevar las manos metidas en los bolsillos nos ayudará a que si caemos de bruces, nos podamos cubrir las partes sensibles (como la cabeza), de un daño grave. Si no podemos quitarlas a tiempo antes del impacto, lo mejor será intentar hacerse un ovillo, evitando dar con la cabeza.

7. Triángulo vital

Este revolucionario sistema nos puede mantener a salvo de morir aplastados en caso de encontrarnos en un edificio que se esté viniendo abajo (por derrumbe, terremoto o huracán).

Los triángulos de vida son los ángulos de espacio vació que queda cuando los escombros o muebles caen y quedan apoyados en estructuras, conformando debajo de ellos estas figuras geométricas bajo las que podemos resguardarnos.

8. Un truco para liberar las manos

Pongámonos en lo peor: nos encontramos maniatados porque alguien nos retiene contra nuestra voluntad. Aunque parezca que está todo perdido, existe un método para romper las ataduras: un truco que podría salvarnos la vida y que se divulgó por las redes de mano de un ex agente de la CIA.

Básicamente consiste en levantar los brazos por encima de la cabeza y bajarlos fuertemente hasta la cintura, estirándolos hacia la espalda. De esta forma, la cinta aislante se romperá.

9. Sobrevivir al encuentro con un león

Parezca o no mentira, es posible sobrevivir a esta experiencia, basta con aplicar un truco que, si se hace bien, tal vez nos salva la vida.

En caso de que nos topemos con un león y no tengamos cómo defendernos, tenemos que mantener al animal en nuestro campo de visión, tratando de no mirarle a los ojos fijamente (pueden percibir esta conducta como una amenaza de ataque). Igualmente, tenemos que hacerle creer que somos más grandes que él, para amedrentarlo; cosa que se consigue abriendo brazos y piernas, desplegando nuestra chaqueta como si se tratara de las alas de un murciélago, colocándonos la mochila por encima de la cabeza o gritarle para que se asuste y huya.

10. Utilizar los pantalones como salvavidas

Aunque se considera que todo el mundo sabe nadar, puede que en ciertas situaciones extremas, los nervios nos consuman y de nada sirvan nuestras habilidades en el agua.

En caso de que acabemos a la deriva en mitad del mar, donde no hagamos pie, conviene no perder de vista este sencillo truco que puede mantenernos con vida, gentileza de un ex-marine de Estados Unidos.

Como uno nunca sabe cuántas horas puede permanecer a la deriva mientras espera a un equipo de rescate, existe un método para conseguir fácilmente un salvavidas improvisado que nos mantenga a flote.

Para conseguirlo, tenemos que quitarnos los pantalones, atarlos con un nudo equilibrado utilizando las perneras y pasando la cabeza entre medio. Seguidamente, hay que cerrar la bragueta, abrir la cintura del pantalón y dar golpes a la superficie del agua, lo que provocará que el pantalón se infle de aire y logremos flotar. Cada vez que se desinfle, hay que ir golpeando de nuevo el agua para llenar el aire que se escapa.

Si no te ha quedado claro, este experimentado marine te lo enseña:

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