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¿Por qué defraudan las adaptaciones al cine de los libros?

Siempre que salen las adaptaciones llueven las críticas pero ¿por qué?

Uno de los ejemplos más famosos es el de 50 sombras de gray. | Imagen: 50 sombras más oscuras.

 

Adaptar una obra literaria al cine es una tarea tan ardua como controvertida. Cuando se anuncia el estreno de una esperada versión cinematográfica, los millones de lectores seguidores de la obra original (libro, cómic, obra de teatro…) esperan a que llegue el día de poder asistir a las salas de cine y disfrutar de una buena película.

Pero siempre hay quienes salen desilusionados tras la experiencia. Normalmente las quejas se refieren a que el director del film ha obviado ciertas escenas, personajes o detalles de la versión en papel de su película y que esperaban poder ver. Otras veces, el descontento pasa por el añadido de tramas que a priori no están en el libro.

Vamos a intentar analizar por qué el público, en muchas ocasiones, se siente defraudado al ver las adaptaciones de sus libros en la gran pantalla.

La presión de los productores

Los productores son, en definitiva, los amos del proyecto que se está rodando. El director responsable de trasladar un libro a la gran pantalla es quien debe rendir cuentas y enseñar los progresos realizados. Éstos discutirán sobre qué les parece la forma en que la película va tomando forma, de manera que lo que no crean pertinente, exigirán que sea modificado. Estas decisiones pueden incluir la supresión de subtramas o personajes de la novela que consideran irrelevantes.

Desgraciadamente, muchos directores cinematográficos han sido despedidos debido a diferencias creativas con los productores, que deciden echarlos del rodaje y buscar a un sustituto que se amolde a sus exigencias. Cuando las escenas favoritas de tu libro no llegan a ver la luz, probablemente la mano de los productores tenga algo que ver.

El presupuesto

Influido por el factor anterior, ya que los productores son quienes ponen el dinero. El presupuesto destinado a financiar el rodaje de una película es limitado, por muchos millones que se inviertan. De ahí que el dinero deba ser suficiente para permitir acabar la película, con lo cual el metraje de ésta no podrá exceder en tiempo y recursos a los planeados antes de comenzar el trabajo.

Aunque a veces se realizan inyecciones extra de dinero (hay un presupuesto fijo y otro variable), siempre se intenta no exceder en lo planeado para cubrir todos los gastos.

La longitud del metraje

Un factor totalmente dependiente de los anteriores. Al adaptar una novela al cine, el tiempo y el dinero corren en contra, así que cuantas más páginas contenga la obra original, con más seguridad el resultado será más comprimido; y más si tenemos en cuenta la duración que el film tenga.

Cuando alguien dice “se han dejado esto”,  “tal personaje no sale” o “esto está cambiado”, es porque la película tiene que tener un ritmo adaptado a su contexto, que siempre será más acelerado que en el libro (que requiere más tiempo para meternos en la historia) lo cual pasará por la eliminación de muchas escenas.

 

La visión personal del director

Tal vez este sea el punto más controvertido y que más cuesta entender. En un equipo de rodaje hay multitud de personas implicadas. Todo un conjunto de personas que están juntas desde que el proyecto de adaptar al séptimo arte una famosa novela está en pañales hasta que ve la luz.

Al fin y al cabo, el resultado final no deja de ser una visión subjetiva del director, que plasmará en imágenes lo que el escrito le ha transmitido, que fácilmente puede no corresponderse con la nuestra. Así que lo sentimos, no podemos esperar que el cineasta nos lea la mente para que realice una adaptación personalizada sobre lo que nos gustaría ver y cómo en su film; y que encima el resultado contente a todo el mundo.

Dos lenguajes diferentes

Esta es de las causas que tampoco parecen tenerse muy en cuenta a la hora de valorar por qué la película es tan diferente al libro.

Para empezar, una novela utiliza el lenguaje verbal, el cual transmite emociones y sumerge al lector en sus líneas mediante variados recursos literarios y la utilización de la descripción precisa de paisajes, protagonistas o sus sensaciones; incluso de los pensamientos que les pasan por la cabeza. Esto estimula a nuestro cerebro para que represente lo que estamos leyendo.

Segundo, en el cine pasa algo similar, pero con diferentes técnicas (planos, banda sonora, fotografía…) y se sirve del poder del lenguaje audiovisual. Además, el proceso de crear una imagen mental de lo que leemos queda substituido por la escena que el director y su equipo han concebido y rodado.

Aquí es cuando surge el debate: estos dos lenguajes son casi antagónicos, ya que utilizan diferentes medios para meternos en la historia. ¿Qué ocurre? Pues que al llevar ciertas escenas de uno a otro, muchas veces se descubre que pierden carga dramática o que no acaban de funcionar por algún motivo. De ahí que haya que realizar modificaciones, que pueden pasar tanto por suprimir como por añadir,  para que no se pierda emotividad,.

Otras veces, puede que simplemente se decida a cambiar algo por voluntad de los guionistas o del propio creador, ya que al tratarse de una cinta propia (aunque deba su existencia a un libro o cómic), la potestad para agregar o quitar lo que se crea conveniente es de quien está a los mandos del proyecto. Al fin y al cabo, es “su bebé”.

Todo está vinculado

Estos son en mayor medida los puntos que no hay que perder de vista si vemos una película inspirada en un libro que hayamos leído. Siempre dependerá del caso concreto, pero normalmente todos suelen estar presentes, aunque tal vez los que implican a los productores y al criterio del cineasta sean los más decisivos.

Y algo muy importante que tiene que quedar claro: no se trata de copiar palabra por palabra lo que el libro dice ni en el mismo orden. Si es eso lo que esperas, no te vas a contentar nunca con lo que veas. Piensa que el cine no deja de ser un arte; y como tal, los responsables de un proyecto cinematográfico sienten la estimulación de aportar algo de valor añadido y contribuir a hacer suya la película; no limitarse a trasladar en imágenes lo que está escrito, para poder decir con orgullo: “yo hice eso”.

¿Qué opinas? ¿Hay alguna adaptación cinematográfica que te haya decepcionado? ¿Y alguna con la que disfrutes mucho? Ya lo sabes, no pierdas considera todo lo expuesto para futuras ocasiones en que vayas a ver una película sobre una cualquier obra escrita.

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