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Las 15 mejores películas del género slasher

Este terrorífico género tiene un amplio abanico de opciones. Aquí traemos las mejores.

Los asesinos andan sueltos. Descubre en qué películas han causado los mayores estragos. | Imagen: Thomas Roberts

 

¿Qué es una película slasher?

Si no estás familiarizado con el término Slasher, probablemente te estés preguntando esto. Pues bien, para que te hagas una idea, se trata de un subtipo de género que se enmarca dentro del de terror y está caracterizado por la presencia de un asesino psicópata dedicado a acabar con todos los protagonistas. Su arma favorita suele ser un cuchillo de cocina; no obstante, verás que algunos psychokillers del celuloide han preferido otros métodos más expeditivos.

Hemos realizado un ránking que te invitamos a consultar sobre las 15 que creemos son las mejores representaciones de este cine. Veamos qué te parece y cuántas te faltan por ver:

15. Muñeco diabólico (Child’s play, 1988)

Un peligroso asesino en serie es tiroteado por la policía en una juguetería tras una exhausta persecución. Antes de morir, es capaz de recitar un conjuro de magia negra para que su alma se apodere de uno de los nuevos muñecos Chucky, el entretenimiento de moda entre los más pequeños. Días después, un muchacho llamado Andy recibe uno de estos peculiares monigotes y su niñera fallece en extrañas circunstancias, dando lugar a una oleada de asesinatos que rodean al juguete.

Una socarrona película no apta para aquellos que tengan aversión a los muñecos con aspecto siniestro, carta de presentación del tierno y no menos despiadado Chucky.

14. Viernes 13 (Friday the 13th, 1980)

Una de las franquicias que, como La matanza de Texas o Halloween ha sido explotadísima y de la cual aún hoy se ruedan nuevas versiones y reinicios.

Cuenta cómo un grupo de jóvenes monitores son contratados para reformar un antiguo campamento de verano abandonado en el que se sucedieron varias tragedias en el pasado. Sin saberlo, acaban de firmar su sentencia de muerte. Uno a uno, irán cayendo a manos de un despiadado asesino.

Desde esta saga, no hemos vuelto a mirar las máscaras de portero de hockey de la misma forma. Gracias, Jason Voorhees.

13. Jeepers Creepers (Jeepers Creepers, 2001)

Película rodada al estilo de los setenta, en la que seguimos a dos hermanos que van de viaje en coche cruzando Estados Unidos. De repente, son hostigados por una vieja camioneta oxidada que por poco los echa de la carretera. Más adelante, cuando pasan por delante de una iglesia, ven aparcada la misma camioneta y a su misterioso conductor, que se dispone a arrojar un bulto por una tubería de alcantarilla… De ahí en adelante comenzará una huida sin respiro.

12. Hellraiser, los que traen el infierno (Hellraiser, 1987)

Clive Barker, autor de la novela del mismo nombre, se puso tras la cámara para dirigir su propia versión cinematográfica.

Este cuento de horror cuenta cómo Frank, estando de viaje, adquiere una pequeña caja en forma de cubo en un bazar oriental. Lo que averigua es que es en realidad un portal para seres de otra dimensión desconocida, que traen consigo una vorágine de dolor, torturas y sufrimiento para el que los convoque. Veinte años después, el hermano de Frank se traslada a la casa en la que vivía.  Cuando el espíritu del desaparecido sea llamado por accidente por su cuñada, éste le reclamará un pago de sangre para volver a regenerarse.

Este sangriento film ochentero dio paso también a numerosas continuaciones, algunas con un argumento que llegaba a rozar lo grotesco. No obstante, la primera parte es muy disfrutable para los seguidores del cine con altas dosis de hemoglobina, que nos brindó la oportunidad de conocer a los ‘cenobitas’, esos seres interdimensionales amantes de la automutilación y del tormento ajeno, capitaneados por el carismático Pinhead (Hellraiser).

11. Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975)

Dario Argento es otro referente a tener en cuenta. Este director italiano ha dirigido múltiples películas de terror (sigue en activo), y sabe muy bien cómo jugar con los elementos de los que dispone.

Tras presenciar el asesinato de una famosa médium, un compositor y un ávido reportero unen sus fuerzas para dar caza al despiadado asesino al mismo tiempo, que tratará de quitárselos de encima.

Con este ejemplo, Argento formuló toda una declaración de intenciones que definirían su cine en adelante: películas violencias, explícitas y sangrientas. Para muchos, su obra cumbre.

10. Pesadilla en Elm Street (A nightmare on Elm Street, 1984)

En plena década de los ochenta, nos encontramos con esta creación, fruto de la mente del fallecido Wes Craven, autor de muchos otros muchos títulos clave.

Madre de una franquicia que ha alargado sus continuaciones (más un remake) hasta nuestra década (y de la cual no sabemos si seguirán sacando partido), Pesadilla en Elm Street combina el terror más angustioso con un punto de socarronería que le sienta genial, logrado gracias a su villano: el ya mítico Freddy Krueger, aficionado a acosar a sus víctimas apareciéndose en sus sueños.

9. Scream, vigila quién llama (Scream, 1996)

Filme de culto famoso por su capacidad de ironizar sobre los tópicos  y clichés del género y usarlos a su favor, creando un resultado que garantiza tanto sustos como sonrisas dedicadas a los entusiastas de estas películas. Y es que el asesino Ghostface se sirve de otras películas de asesinatos de referencia, como Halloween, Psicosis o Pesadilla en Elm Street,  para crear una fórmula propia y ponerla en práctica en sus asesinatos.

8. Alta tensión (Haute tension, 2003)

Nuestros colegas franceses también pueden enorgullecerse de contar con obras de horror de renombre. En esta ocasión, un jovencísimo Alexandre Aja dirige con pulso esta agónica historia sobre la persecución que dos jóvenes amigas sufren a manos de un loco, cuando iban a pasar un fin de semana a la casa de campo de una de ellas.

Aunque partamos de una premisa ya vista, Alta tensión utiliza muy bien con los recursos de que dispone y nos brinda una de las mejores películas de la década. Tras el éxito cosechado internacionalmente, su director dio el salto a Hollywood dirigiendo el remake de Las colinas tienen ojos, con un resultado final tan potente que hace olvidar al original.

7. Funny games (Funny games, 1997)

Una desasosegante película que juega con el espectador como le da la gana. Fue muy criticada en su época por el exceso de violencia y, a pesar de que hoy en día hasta puede parecer un juego de niños si la comparamos con algunas cosas que hemos ido viendo desde entonces, no le quitamos el mérito de su provocativa puesta en escena.

A través de los ojos de una familia alemana acomodada, asistimos con espanto a la cara más cruda del ser humano, cuando son visitados inesperadamente por los amigos de sus vecinos.

El mismo Michael Haneke rodó 10 años después el mismo film plano a plano, con actores americanos, para aquellos que no les convenza esta versión.

6. Wolf Creek (Wolf Creek, 2005)

Producción australiana que demostró que el terror puede venir de cualquier rincón del mundo y de las situacines más cotidianas. Una película que quitará las ganas de viajar a todo mochilero intrépido por conocer los más recónditos parajes.

Greg Mclean nos presenta a tres amigos excursionistas que quieren visitar el Parque Nacional que da nombre a la película. Cuando su coche les deje tirados en mitad de la nada, Mick Taylor, un agradable granjero local, accederá a remolcarlos…

5. Henry, retrato de un asesino en serie (Henry: portrait of a serial killer, 1986)

Película independiente que constituye una biografía de Henry Lee Lucas, uno de los asesinos en serie más tristemente célebres de Estados Unidos. Interpretado con sobriedad por Michael Rooker, acompañamos al protagonista por su errática vida tras salir de prisión, en la que compagina trabajos mal pagados con su actividad criminal.

Otis, un ex-compañero de celda, y la hermana de éste, se mudan a vivir con Henry a su piso. Tras una noche de juerga que acaba con dos prostitutas asesinadas, los dos expresidiarios se suman en una vorágine de muertes sin fin.

4. Halloween (Halloween, 1978)

Una obra de bajo presupuesto y rodada en escasos veinte días que multiplicó el precio de su coste en beneficios de taquilla, filmada por el que muchos consideran como el auténtico maestro del terror: John Carpenter.

Su premisa imitada hasta la saciedad (un grupo de jóvenes que son asediadas por un perturbado que oculta su rostro tras una máscara), dio paso también a un seguido de secuelas a cada cual peor, junto con una nueva versión de 2007 nada desdeñable.

Gracias a  Halloween, la protagonista Jamie Lee Curtis se dio a conocer y fue encumbrada a la categoría de scream queen (reina de los gritos). No sólo eso, sino que descubrimos a Michael Myers, otro hito de la ficción.


3. La cabaña en el bosque  (The cabin in the woods, 2012)

Una de las más gratas sorpresas de los últimos años corrió a cargo del director Drew Goddard, en colaboración con el productor Joss Whedon. La cabaña del bosque comienza como muchas otras del género de terror: un grupo de amigos que cumple con todos los clichés necesarios (el deportista, su novia despampanante, el sensato y estudiante, la chica tímida y virginal; y el amigo loco y bromista amigo de las drogas), van a pasar un fin de semana a la casa de uno de ellos, situada en mitad del bosque.

La genialidad de La cabaña en el bosque está en su ingenioso uso de los topicazos que tan cansados estamos de ver en las películas de asesinatos y en cómo les da  una vuelta de tuerca para lograr justificarlos en su trama. Toda una gozada.

2. La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974)

En verano de 2017 decíamos adiós a otra figura de este cine, Tobe Hooper, director de una de las cintas más polémicas de la época y que sentó cátedra de lo que hoy se conoce como género slasher.

Basada en parte en hechos reales (los crímenes de Ed Gein), en ella seguimos a un grupo de cinco jóvenes que van de vacaciones a a la casa de campo de uno de ellos. Pocos se imaginan que los vecinos de al lado son una familia con unos gustos un tanto peculiares.

A pesar de su nada sutil título, La matanza de Texas apenas contiene escenas sangrientas, lo que no le resta angústia al conjunto.

1. Psicosis (Psycho, 1960)

Hitchcock, el gran maestro del cine. Creador de escuela, tantas veces imitado sin éxito y admirado. Estamos ante un prodigio del cine, obligado para cualquiera, ya sea amante del terror o no. Si bien conocemos a su director como “maestro del suspense”, cuando trasladó la novela de Robert Bloch del mismo nombre (1950) al celuloide, fue para muchos la génesis de la slash movie.

Marion Crane, joven secretaria que trabaja para una inmobiliaria, huye de la ciudad en su coche con el dinero que un socio de su jefe le ha confiado para que lleve a ingresar al banco. Tras horas y horas conduciendo, decide parar en un apartado motel de carretera para pasar la noche. El hotel está regentado por Norman Bates, un chico reservado que vive en la casa de al lado con su madre en silla de ruedas.

Un portento imperecedero que merece la pena revisar y del que uno nunca se cansa. Un ejemplo a seguir de buen cine en todos sus aspectos. Simplemente, Hitchcock.

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