Los ultras (hooligans) del fútbol: el lado oscuro del deporte

¿Conoces a los ultras del fútbol, también conocidos como hooligans? Este grupo de personas utilizan la violencia después de los partidos y causan estragos.

Ultras gritando y provocando en medio de una calle.
Ultras gritando y provocando en medio de una calle. | Imagen de: GTRESONLINE.

 

Los ultras o hooligans son grupos de aficionados de un equipo de fútbol que se  comportan de forma agresiva allá donde se celebre un encuentro del equipo al que apoyan.

Desde los años 80, cuando el fenómeno comenzó a expandirse, los hooligans del fútbol han protagonizado peleas que han derivado en auténticas batallas campales, algunas de las cuales han acabado en tragedia.

Pero, ¿qué sabemos de los hooligan? A continuación trataremos de repasar en gran medida las particularidades de dichas agrupaciones.

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Hooligan: origen del término y evolución

Se considera que la palabra hooligan proviene de un famoso criminal irlandés del siglo XIX, llamado Patrick Hooligan, gamberro habitual que sentía especial devoción por montar trifulcas. Tanto es así, que los dueños de los pubs y restaurantes le contrataban como portero para que echase a los clientes indeseados. Se dice que Patrick lideraba una pandilla de jóvenes que la policía había apodado como “Patrick and the hooleys (“Patrick y los salvajes”).

Los psicólogos de los grupos y sociólogos expertos en el análisis del hooliganismo consideran que en los años 20 comenzaron a detectarse en algunos sectores de aficionados a equipos de fútbol argentinos, trazos característicos de lo que luego pasarían a denominarse “barras bravas”, nombre que reciben las hinchadas de fútbol en Latinoamérica. Sin embargo, es en los años 80 cuando los ‘ultras’ adquirieron la fama por la que actualmente se les conoce.

6 Rasgos característicos de los ultras

Los ultras se organizan en peñas, reuniones en grupo donde celebran los triunfos de su equipo o con motivo de algún partido importante. Es posible que incluso cuenten con locales que se utilizan como centros de reunión, donde se preparan antes de acudir al estadio para ver un partido, cuando éste tiene lugar en el estadio local. Si no es así, hordas de hinchas se desplazan hacia la ciudad que acoja el evento en cuestión, haciendo notar su presencia entre los autóctonos del lugar gracias a sus formas cavernícolas.

Algunas de las características compartidas por los hooligans del fútbol son las siguientes:

1. Señas de identidad

Ciertas prendas de vestir o símbolos son empleados por los integrantes de un grupo para aumentar su sentimiento de pertenencia al mismo y distinción del resto.

En el caso de los hooligans,  vale cualquier prenda que contenga los colores o el escudo del equipo al que animan: banderas, camisetas, gorros, gorras y sombreros estrafalarios; así como insignias de la peña de la que forman parte.

Hooligans

 

2. Uso de cánticos para amedrentar al contrario

La discreción no va con los hooligans. Por ello,  no es raro verles entonar el himno oficial de su equipo de fútbol, así como consignas a todo volumen destinadas a intimidar a la afición contraria.

Poco a poco, la violencia va escalando en intensidad hasta que estalla la agresión, que es la consecuencia lógica de todo este proceso y es lo que buscan en último término los hooligans; dejando patente que el deporte es lo de menos.

3. Los ultras usan la violencia

La fama de camorristas de los hooligan les precede. Las peleas en las que se enzarzan suelen acabar con varios heridos y desperfectos del mobiliario urbano. Lamentablemente, no son pocos los casos de peleas protagonizadas por estos fanáticos del fútbol que han ocasionado muertes. En este sentido, nadie olvida la tragedia en el estadio Heysel de Bruselas: un balance de 39 muertos durante la final de Copa de Europa que enfrentaba al Liverpool y la Juventus.

Para quienes no habían nacido todavía, las imágenes no dejan lugar a la imaginación:

La rivalidad entre aficiones cuyos seguidores son incapaces de desvincular el fútbol de la violencia, ha sesgado vidas como las de Aitor Zabaleta. Este seguidor de la Real Sociedad, sin formar parte de ninguna peña, fue apuñalado por un hincha del Bastión del Frente Atlético por llevar un sombrero y camisetas de su equipo preferido, en 1998. También en 2014, una pelea sin sentido acabó con la muerte del hincha “Jimmy”, perteneciente al Riazor Blues.  

4. ¿Hooligans afines a la política?

Este apartado no es común en todos estos grupos, es decir, que no siempre hay tintes de alguna ideología detrás.

Por ejemplo, las peñas de hooligans del fútbol en España e Italia son tanto de ideologías afines a la extrema izquierda, como a la derecha. Ahora bien, sin más pretensiones que la exhibición de sus símbolos, puesto que no hay una voluntad de buscar un cambio social con sus acciones.

Dicho lo cual, la política no es exactamente una de las motivaciones que encontramos en el ADN de los grupos ultra del fútbol, ya que si atendemos a los Birmingham Zulus, sin ir más lejos, vemos que se trata de un grupo variopinto en el que tienen cabida gentes de diferentes etnias; de modo que no es algo per se propio de los hinchas.

6. Mala imagen para el club

Debido a su mala reputación, los hooligan dan una imagen pésima del los clubes que “representan”. No obstante,  cuando suceden altercados e incidentes como los que hemos mencionado, amén de aquellos otros que no dejan víctimas pero sí un gran caos en las calles donde tienen lugar; la opinión pública es unánime en cuanto a posicionarse contra las acciones de estos brutos.

Sin embargo, muchos clubes de fútbol no hacen nada al respecto con tal de frenar la actividad de los hooligans, que suelen tener su propia sección reservada en las gradas de los estadios para no mezclarse con el resto de aficionados. La pasividad de la UEFA y de los responsables de los clubes hace que nos preguntemos hasta qué punto les beneficia, y cómo, no hacer nada contra esta panda de maleantes que dejan un reguero de caos allá por donde pasan.