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10 mitos y leyendas sobre la sexualidad que son falsos

La sexualidad es un tabú que acaba provocando desinformación.
Estos son algunos de los mitos más extendidos entre la sociedad que deben ser erradicados. | Imagen de: Wesley Quinn.

 

A día de hoy la sexualidad sigue siendo un tema tabú en la inmensa mayoría de culturas (por no decir en todas). Debido a que forma parte de nuestra naturaleza como especie, la sociedad nos obliga a tomar control sobre ella, aunque a veces ese control toma cotas desproporcionadas y acaba dañandonos psicológicamente.

Esto que comentamos crea un caldo de cultivo perfecto para la desinformación, o mejor dicho, la información falsa. Es por esto que en el presente artículo vamos a abordar algunos de los mitos sobre la sexualidad más extendidos para comprobar que son falsos y simples leyendas.

Mitos y leyendas sobre la sexualidad

A continuación presentamos los mitos más frecuentes sobre la sexualidad humana. Es probable que hayas oído hablar de muchos de ellos e incluso, puede que algunos ya supieses que son falsos.

1. “Estoy enamorado”

El primer gran mito es hablar de amor cuando realmente el cerebro aún no ha creado las conexiones necesarias para establecer esa emoción tan compleja como tal hacia otra persona.

Dicho de otra forma, cuando empezamos una relación con alguien a quien apenas hemos conocido hace unas semanas o meses lo que sentimos no es amor. En realidad estamos en una fase de enamoramiento.

En esta fase, la persona siente una lluvia de sensaciones que le activan y le llenan de vitalidad como nunca antes. Sin embargo, todo esto no forma parte del amor real, sino de una fase inicial de enamoramiento, que por definición es más intensa y probablemente cegadora que el amor posterior.

2. Los hombres solo quieren sexo

Se suele decir que lo único que quieren los hombres es mantener relaciones sexuales sin compromiso. A veces incluso, sin importar mucho con quién. Pero esto es otro mito sobre la sexualidad fuertemente arraigado.

Además, está tan arraigado por culpa de la sociedad en la que vivimos que alienta a los hombres priorizar el sexo por encima de los lazos emocionales. Esto crea en muchos de ellos una disonancia entre lo que sienten y lo que “un verdadero hombre” debería hacer, generando así malestar.

Lo cierto es que los hombres también necesitamos afecto y entablar lazos emocionales y de intimidad (al menos los mentalmente sanos). Hay casos de todo tipo, pero tarde o temprano la inmensa mayoría de los hombres siente la necesidad de estar con alguien y pueden sentir una conexión emocional que les atraiga más que lo puramente físico.

3. Las mujeres solo buscan amor

Esta es la otra cara de la moneda del mito sobre la sexualidad anterior. Si a los hombres se les empuja a dar prioridad a la sexualidad física (por llamarlo de alguna forma), a las mujeres se les obliga a reprimir (o al menos, a no expresar) sus deseos sobre querer mantener relaciones sexuales con otros hombres.

De hecho, según determinadas investigaciones, las mujeres piensan más en el sexo que los hombres (¿tal vez porque se les ponen más dificultades para expresar y actuar de acuerdo con sus necesidades?).

En resumen, las mujeres, al igual que los hombres, buscan entablar relaciones estables y de seguridad con sus compañeros; pero al mismo tiempo, también desean, practican y disfrutan el sexo esporádico.

4. Amor y odio son opuestos

Tendemos a pensar que el amor y el odio son opuestos, como si fuese un músculo que no puede estar tenso y relajado a la vez; pero lo cierto es que ambas emociones son muy complejas (tanto, que muchos investigadores dudan de que realmente sean emociones) y no son contradictorias.

Esto hace que una persona pueda sentir odio y amor al mismo tiempo y hacia la misma persona. A priori puede sonar a contradicción, pero no lo es cuando descubrimos que ambas activan áreas similares de nuestro cerebro.

Por otro lado, ya existían teorías neopsicoanalíticas como la propuesta por Otto Kernberg que describían el amor y el odio como emociones naturales que aparecen en los niños hacia sus progenitores, ya que estos son al mismo tiempo quienes les niegan ciertos placeres como quienes se los dan.

5. Los celos son sinónimo de amor

Este es probablemente uno de los mitos sobre la sexualidad más arraigados y extendidos aún ha día de hoy. Muchas personas necesitan sentir que sus parejas son celosas para estar tranquilas y poder pensar que realmente las aman.

Por desgracia para ellas, los celos no son una expresión de amor sino una expresión de inseguridad. Esta inseguridad la sienten las personas (obviamente) inseguras que temen perder su posesión. Por tanto, el celoso (o la celosa) contemplan a la pareja como una posesión a la que se siente unidos de manera patológica (a veces simbiótica) al mismo tiempo que no se creen lo suficientemente buenos como para estar seguros de que no les van a abandonar.

Al mismo tiempo que se siente esta inseguridad persona de no ser suficientemente valioso, existe un pensamiento interno de desconfianza hacia la pareja. Dicho con palabras más sencillas: el celoso no confía en su pareja ni en su capacidad para conservarla.

6. La abstinencia sexual hace que aumente el deseo

Este mito sobre la sexualidad es cierto solo en parte y al principio. Si bien es cierto que el ser humano sufre un incremento de la libido al comenzar el periodo de abstinencia (es decir, un tiempo sin mantener relaciones sexuales), pasados unas semanas, los deseos disminuyen ya que el cerebro se acostumbra a ese estado de inactividad.

Esto desmitifica la leyenda sobre la sexualidad que asegura que el deseo sexual es igual a la necesidad de alimentarse y están igualmente reguladas, lo cual es insoslayablemente falso.

7. La pornografía solo la consumen los hombres

Es cierto que en especial, al principio de su nacimiento, la pornograía la consumian casi en su totalidad hombres. Basta con ver la cantidad de revistas que nacieron hace unas décadas para adultos; todas destinadas para hombres.

Sin embargo, poco a poco, y con la sociedad occidental perdiendo el poder de (re)presión que ejerce sobre la mujer, estas se atreven cada vez más en consumir pornografía.

Paralelamente, el porcentaje de mujeres que se masturba también ha aumentado igualandose casi al de hombres.

8. La primera vez no te puedes quedar embarazada

Este mito es sencillamente falso. La mujer, desde el momento en el que entra en el periodo de fertilidad puede quedarse embarazada.

Este periodo comienza unas semanas antes de la primera menstruación o menarquia. Por tanto, una mujer puede quedarse embarazada incluso antes de que le haya bajado la regla por primera vez.

9. La primera vez siempre se sangra

No es cierto. Uno de tantos mitos que hay sobre la primera vez que se practica el coito. Hay mujeres que nunca han sangrado (ni antes de la primera vez, ni después) y otras que sangraron por otros motivos antes de manetener relaciones sexuales.

Este mito ha dañado la vida de una gran cantidad de mujeres ya que muchos hombres creen en este mito y se enfadan cuando al mantener relaciones sexuales con una mujer que les ha dicho que es virgen, no sangra. Otro ejemplo más de cómo la ignorancia es dañina.

10. La homosexualidad es genética

Si bien se ha comprobado que la homosexualidad se relaciona con algunos genes, la carga de estos sobre la expresión final de la orientación sexual es baja e incompleta para explicar la homosexualidad.

Todo apunta, según las investigaciones más recientes, que en la orientación sexual los factores ambientales y sociales juegan un papel importante.

Por último señalar, que la carga tanto genética como ambiental no tiene por qué ser la misma en todas las personas. Es posible que en algunas personas homosexuales el factor genético haya tenido más peso, y en otros, al revés.

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