Carácter Urbano

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Un anciano eyacula en el brazo de una joven en un autobús

Este octogenario cometió una agresión sexual grave en un lugar público ante la vista de todos.

 

Especulamos sobre la motivación que ha llevado a este hombre a tales actos. | Imagen: Pasajero del Autobús.

 

Uno nunca sabe qué es lo que le espera cuando pone un pie fuera de casa. Hay días que pasan sin pena ni gloria, en los que reflexionamos sobre lo que hemos hecho y no hay nada que nos aleje de nuestra rutina habitual, dando la sensación de que hay jornadas especialmente clónicas entre ellas.

Sin embargo, algunas veces nos podemos llevar una sorpresa, lo cual no tiene por qué necesariamente significar que ésta sea agradable. Y si no, que le pregunten a la joven argentina que hace pocos días fue protagonista no deseada de un bochornoso incidente del que fue víctima.

El incidente en el autobús

El miércoles 1 de noviembre, en Lomas de Zamora (Buenos Aires), Micaela Álvarez, que así se llama la joven, iba en el autobús que toma habitualmente para ir a la universidad, sentada y escuchando música, como acostumbra a hacer.

A su lado estaba Vicente Solari, un octogenario que no tuvo el menor problema en masturbarse y eyacular en su brazo izquierdo. La chica lo contaba en su perfil de Facebook con detalles bastante gráficos que nos dan una idea de lo desagradable que debió de ser el momento:

...era como húmedo en mi brazo izquierdo [y añadía que, al cerciorarse de lo que ocurría, el anciano tenía] su bragueta baja y su pene en mi brazo.

Acto seguido, Micaela le empujó y comenzó a increparle a gritos lo deleznable de su conducta. Algunos de los pasajeros, al percatarse de lo que sucedía, se abalanzaron hacia el anciano y ayudaron a la chica a retenerlo para que no se bajase del vehículo. Ante el revuelo causado y la magnitud de lo sucedido, el conductor del autobús se desvió de la ruta para dirigirse a una comisaría de policía.

Una vez allí, la chica interpuso la correspondiente denuncia. Afortunadamente para ella, tanto el conductor como los pasajeros que la ayudaron a evitar que Solari escapase (cuatro en total) permanecieron horas declarando ante los agentes. Agradecida como está de los que arrimaron su hombro, Micaela Álvarez ha utilizado también su muro de Facebook para expresar su malestar por aquellos testigos que se apearon del autobús y se fueron por su camino a quienes les recrimina:

"espero que nunca les toque vivir lo que yo pasé y mucho menos a alguien de su familia"

Los hechos que ocurrieron tras fueron grabados en video por un pasajero que sí se quedó a ayudar a la mujer y que lo subió a Youtube para tratar de dar máxima difusión al incidente, concienciar de con qué tipo de personajes nos podemos cruzar en cualquier sitio y conminar a quienes sean testigos de sucesos así, que actúen y no echen la vista a un lado.

Vicente Solari quedó a disposición judicial, acusado de un delito de “abuso sexual gravemente ultrajante”, de acuerdo con la ley del país; y se acogió a su derecho de no declarar.

No era la primera vez

No, Vicente Solari ya había protagonizado unos hechos igualmente vomitivos al de principios de mes. Esta vez, fue en febrero de 2017, pero cambiando un autobús por el tren y una joven por una menor de 9 años.

Vicente Solari viajaba en el tren Roca, una de las principales vías ferroviarias que atraviesa la provincia de Buenos Aires, donde también estaban la pequeña y su madre. Con total disimulo, Solari se acercó a la niña y sirviéndose del mismo procedimiento (tocarse con una mano mientras con la otra se cubre con un abrigo), se desabrochó los pantalones y le apoyó el miembro. Al ver la escena, varios testigos le increparon y retuvieron hasta que la policía llegó al lugar, a pesar de que el hombre aseguraba haber sentido una indisposición intestinal.

¿Podría el exhibicionismo explicar lo ocurrido en el autobús?

Puede ser. El exhibicionismo es una de las parafilias (sentir excitación sexual causada por un objeto atípico) más controvertidas. Generalmente, las parafilias producen un profundo deterioro en el ajuste emocional y social del individuo, algo que se puede acompañar de malestar.

Dicha parafilia consiste en exponer en público los genitales a un extraño sin que éste se lo espere. El placer del exhibicionista yace en la reacción de la persona que contemple la escena, que puede ser tanto de susto, asco o sorpresa. En algunas ocasiones, el exhibicionista puede masturbarse delante de la persona, pero no porque se sienta atraído físicamente por ella, sino por la excitación que genera la reacción ante lo inesperado de la situación. Otras veces, lo hará a posteriori recordando el momento.

Viendo los dos incidentes causados por Vicente Solari; y a falta de un informe que lo corrobore, no sería del todo descabellado considerar que pudiéramos estar ante un caso de exhibicionismo, especialmente si tenemos en cuenta algunos aspectos:

El lugar escogido

Demasiada casualidad que ocurran dos incidentes muy parecidos entre sí en lugar tan concurridos como lo son un vagón de tren o un autobús. De tratarse de un caso de exhibicionismo tendría sentido que masturbarse o enseñar el pene a alguien fuera lo que genera placer, aun a riesgo de ser cazado.

El modus operandi

Acercarse con sigilo a la persona, cubrirse sus partes con una prenda de ropa para evitar ser descubierto y, en un momento dado, poner su miembro encima de la víctima. Que eyaculara en una de las ocasiones puede suponer que tuviera todos los elementos a favor para culminar los tocamientos, mientras que en lo ocurrido en el tren la rápida intervención de los demás pasajeros fue lo que impidió que alcanzase su propósito.

El espacio de tiempo entre sucesos

Un incidente ocurrido en febrero y otro en noviembre, sumado a las similitudes entre ellos, dan que pensar que pueda no ser todo fruto de la mera casualidad o considerarse un caso aislado y tratarse realmente de una parafilia. Además, el exhibicionismo puede ir acompañado de voyeurismo, es decir, espiar a la víctima sin que ésta se dé cuenta, algo que es muy difícil de detectar y que no sabemos si también se ha dado anteriormente.

Los remordimientos posteriores

Una de las características de los exhibicionistas que puede estar o no presente, es la de sentir malestar por las conductas realizadas, señal de que, aunque no puedan refrenar su impulso, sienten un gran pesar posterior.

Si vemos la grabación tomada en el autobús, se puede observar el semblante de Solari, cabizbajo y en silencio; lo que podría interpretarse como que era consciente del daño que había causado y que se avergonzaba de lo que había hecho, aun sin ser capaz de parar de hacerlo.

¿Sabemos que no ha habido otras ocasiones similares?

Hemos tratado acerca de dos casos protagonizados por el mismo sujeto. Ahora bien, ¿puede alguien garantizar que se trata de las únicas veces en que Solari hacía gala de comportamientos así? Consideramos posible que pueda haber pasado en anteriores ocasiones; pero sin una denuncia de la víctima, por miedo o vergüenza. Ahora que se conoce el caso, ¿Habrá más personas que incriminen a Solari?

Puede haber otras explicaciones

Tampoco se debe diagnosticar un trastorno por exhibicionismo a la ligera. Al fin y al cabo, el apartado anterior es meramente especulativo, pero trata de hilar los hechos entre sí para darles un sentido.

Ahora bien, conductas de tipo exhibicionista sin ser diagnosticado como tal, pueden ocurrir por intoxicación por consumo de sustancias, ser producto de brotes psicóticos o por demencia, una enfermedad neurodegenerativa que ocurre con la edad, algo nada desdeñable si consideramos que Vicente Solari cuenta ya con 83 años.

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