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¿Qué son los Biohackers y de qué son capaces?

El número de Biohackers crece despacio, pero su poder crece exponencialmente gracias a la ciencia. ¿Qué hacen exactamente?

La fusión entre el ser humano y la biotecnología tiene un camino llamado Biohacking. | Imagen: Andy Kelly

 

La ciencia avanza a pasos agigantados de manera inexorable. Tal es el avance que en ocasiones, el ser humano no está preparado para asimilar y adaptarse a las novedades que trae consigo. Esto puede suponer en ciertas ocasiones problemas para los seres humanos, que llegan a verse en un mundo con el que no se identifican o comprenden.

Los Biohackers son un nuevo movimiento social liderado por personas con una filosofía muy particular acerca de la ciencia y de cómo debería entenderse. De hecho, las ideas que plantean, de llevarse a cabo de manera generalizada, podrían revolucionar el día a día de la sociedad como la conocemos hoy en día.

¿Qué son los Biohackers?

A finales de los años 90, poco antes del cambio de milenio, empezaron a surgir personas que consideraban que el cuerpo, con el estado tan avanzado de la ciencia actual, podría mejorarse implantando pequeños dispositivos electrónicos. Así, algunas personas empezaron a implantarse pequeños aparatos, que por ejemplo, les permitían abrir puertas o encender luces con un simple movimiento de brazo.

La forma de pensar de este grupo de personas se basa en el principio filosófico de los hackers de los años 70 en Estados Unidos. En esta década, cuando apareció la revolución informática, surgió un grupo de personas que se dedicaban a desmontar los ordenadores para conseguir mejorar o alterar sus funciones a través del autodidactismo mientras trabajaban clandestinamente en los garajes de sus casas.

Si bien el nacimiento de los Biohackers puede situarse a finales de los noventa, no es hasta principios del año 2000 cuando cogen fuerza y pueden empezar a diferenciarse como movimiento social y tecnológico. Esto se debe principalmente a que antes de este año, los Biohackers estaban todavía muy ligados a las corporaciones y centros de investigación, ya que los materiales necesarios para desarrollar sus ideas eran demasiado caros para adquirirlos de manera independiente.

¿Cuál es el objetivo?

Los Biohackers parten de la misma premisa que los hackers de los años 70, pero aplicada a los implantes, combinando elementos biomédicos y electrónicos. El objetivo es hacer llegar los conocimientos sobre biología a la cultura popular, del mismo modo que hoy en día cualquiera puede montar un ordenador por piezas. De esta forma, cada uno podría conseguir mejorar sus capacidades humanas electrónicamente, a voluntad, en el garaje de su casa.  

Para estos fines, cualquier trabajo de Biohacker requiere de ciertos conocimientos de biología y tecnología. Esta primera disciplina es la encargada de realizar la operación quirúrgica, que normalmente consiste en hacer una incisión, introducir un objeto, asegurarse de que no se mueva del sitio e impedir que se creen infecciones futuras.

¿Qué se suele implantar?

La variedad de intervenciones que se pueden llegar a realizar es casi infinita. Si ya cuando empezó este movimiento social la cantidad de posibilidades era alta, hoy en día no tiene límites. Dos de los principales avances tienen que ver con la durabilidad de los implantes. Gracias a una mejor calidad de las baterías y a la posibilidad de cargar los implantes sin necesidad de extraer el dispositivo electrónico, el Biohacking está en alza.

Cuando en los años 90 empezaron a aparecer los primeros Biohackers, el elemento electrónico que más se solía implantar era el RFID (por sus siglas en inglés). Este dispositivo no es más que un aparato de identificación de radiofrecuencia, como el que podemos encontrar el las tarjetas de crédito que no requieren de contacto físico.

Antiguamente el implante medía dos centímetros y medio de largo. Hoy en día, el sistema llamado NFC (por sus siglas en inglés), que sigue los mismos principios que el RFID, cabe en el espacio equivalente a un grano de arroz.

Por poner un ejemplo más cercano, el pasado 2015 una empresa que contaba con varias oficinas, decidió implantar chips a sus trabajadores para que pudiesen entrar en la oficina, usar la fotocopiadora, comprar un sandwich o incluso usar el transporte público. Este proyecto lo llevó a cabo un equipo de Biohackers liderado por Jane Wakefield.

¿Es lo mismo un Hacker que un Biohacker?

Si bien el nombre puede engañar, no debemos basarnos en la similitud del nombre para buscar una relación. Lo cierto es que hoy en día no guardan ninguna conexión ambos grupos de personas.

En todo caso, podríamos encontrar como ya hemos comentado, una conexión hitórico-filosófica en ambos movimientos. El punto en común estaría en llevar al ciudadano medio los avances de la informática (en el primer lugar) y de la bio-tecnología (en el segundo) para obtener beneficios y progresos. A eso hace referencia el término “hacker”, que su traducción etimológica sería algo así como “romper” o “solucionar creativamente”.

Así pues, el objetivo es llevar soluciones y conocimientos a la sociedad que resulten accesibles para todos. Pero además, existen otras diferencias de corte más “profesional” entre ambos grupos.

Mientras que los hackers suelen caracterizarse por ser personas que despuntan a nivel intelectual y que llevan a cabo ideas realmente complejas a nivel de software, los Biohackers son personas muy creativas pero que rara vez pueden llevar a cabo sus ideas por requerir tecnología inexistente o ser impracticable, al menos de momento.

Otro punto en común que ya ha empezado a surgir es el de utilizar los conocimientos para aprovecharse ilegalmente de otras personas. La capacidad de los hackers clásicos en este tema ya es vastamente conocida, pero los biohackers vienen con nuevas armas que pueden utilizar al respecto.

El ejemplo más claro que actualmente supone un campo potencialmente peligroso para la seguridad de las personas es el que plantea la combinación de los implantes con los métodos de pago que ya usan Apple Pay y Google Wallet, entre otros.

Los (futuros) peligros del Biohacking

A niveles teóricos, una persona con un chip NFC tiene la capacidad de interferir en una comunicación de este tipo entre un teléfono móvil (por ejemplo) que use NFC y el terminal donde esté pagando. Es decir, un Biohacker con el chip adecuado puede hackear una cuenta bancaria si se encuentra cerca en el momento en el que se realiza una transacción.

Afortunadamente, los biohackers son escasos hoy en día, pero teniendo en cuenta que ofrece soluciones y mejoras a aspectos del día a día, no es más que una cuestión de tiempo de que se extienda esta práctica. El problema, como suele pasar, es que no se empezarán a tomar medidas de seguridad hasta que ya se hayan dado los primeros casos de robos y otras actividades ilegales.

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