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Seres mitológicos: 20 animales y criaturas de leyenda

Estos seres mitológicos forman parte de las tradiciones orales y escritas del folclore de muchos países. Hemos recopilado en esta lista los más conocidos.
Los seres mitológicos más recurrentes en la literatura. | Imagen de: Thytube.com

 

Parte de nuestra historia se ha escrito a base de leyendas y cuentos populares, en los que muchas veces aparecían seres mitológicos: monstruos y especímenes de la naturaleza con cualidades extraordinarias, utilizadas para hacer el bien o el mal y que eran conocidos por todas las gentes de las zonas que habitaban.

 20 seres mitológicos de diferentes culturas

¿Queda algo de fantasía en el mundo? Estas criaturas fabulosas dan fe de que sí, aunque ya pocos creen en ellas.

1. Dragones

Probablemente uno de los seres mitológicos de mayor fama sean los dragones. Estos reptiles de gran tamaño que escupen fuego por la boca aparecen a lo largo de varias tradiciones, tanto occidentales como orientales.

En el caso de las mitologías occidentales, los dragones suelen tener 4 patas, una larga cola y dos alas enormes con las que vuelan; pero según los asiáticos, estas criaturas tienen cuerpos alargados serpenteantes y no siempre vuelan. En cuanto a su carácter, hay dragones avariciosos que reducen poblados a cenizas, roban grandes riquezas y las custodian con recelo; mientras que otras veces se representan como seres sabios poseedores de vastos conocimientos.

2. Ninfa

La mitología griega nos cuenta que Zeus, el Dios del Trueno, tuvo multitud de descendencia, entre ellas las ninfas. Estas criaturas medio divinas con el físico de hermosas jóvenes, vivían cerca de arroyos y ríos, donde se dedicaban a venerar a la naturaleza con sus cantos y bailes.

3. Kraken

Las narraciones de los marinos escandinavos que surcaban el Gran Azul hablaban de un monstruo gigantesco que emergía del negro abismo y arrastraba a los barcos hacia el fondo con sus largos tentáculos.

El kraken, un animal de leyenda parecido a un pulpo o calamar de enormes dimensiones, ha sido representado en obras literarias como 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne; además de en otras novelas y películas.

4. Duendes

De pequeño tamaño, los duendes son traviesos seres mitológicos con a veces malas ideas, a los que les gusta jugar a los acertijos y que gozan de poderes mágicos. Entre las diferentes clases, encontramos a los goblins o trasgos, los leprechaun (típicos de la zona de Irlanda) y los gnomos.

5. Cíclope

Entre los engendros más horripilantes, destacan especialmente los cíclopes, gigantes de un solo ojo con predilección por la carne humana. Especialmente relevante fue su contribución en las Titanomaquias, las guerras en las que apoyaron a los hijos de Urano (Zeus, Poseidón y Hades) en la usurpación del trono de su padre, a cambio de que los liberaran de las mazmorras del Tártaro.

Otra de las apariciones estelares de estos seres mitológicos tuvo lugar en La Ilíada de Homero. En esta epopeya griega, Ulises y sus soldados acabaron presos en la isla de los Cíclopes. Uno a uno, los prisioneros fueron devorados por el gigante antropófago Polifemo, hasta que el avispado héroe dio con un plan: emborrachar al cíclope y, cuando éste durmiera plácidamente, clavarle una estaca en el ojo para dejarle ciego y poder huir.

6. Pegaso

Pegaso era el caballo alado, casi siempre de color blanco, que perteneció al mismísimo Zeus. Por su condición medio divina, este corcel únicamente podía ser domado y montado por aquellos hombres de corazón puro que buscaran hacer el bien.

Es uno de esos seres mitológicos que hemos conocido gracias a varias piezas de arte, así como de la literatura y el cine, por ejemplo en la película de Disney, Hércules (1997).

7. Quimera

De entre todos los monstruos fabulosos, la quimera es quizás de los más voraces y de aspecto más horroroso. Esta aberración se ha descrito de diferentes formas según la cultura en la que aparece, pero conserva los mismos elementos desde la tradición helenística, si bien con alguna que otra modificación: en esencia, esta criatura es un híbrido tricéfalo y alado, con rasgos de macho cabrío, león y dragones.

8. Sirenas

Dependiendo de la mitología que las describa, las sirenas tendrán una apariencia completamente diferente: en la grecorromana, son aves con cabeza de mujer, cuyo bello canto provocaba que los hombres se arrojaran al mar y murieran ahogados. En la Odisea, el héroe Ulises logra vencer a estos seres mitológicos atándose al mástil de su barco y haciendo que sus hombres se taponen los oídos con cera. Como ninguno de ellos sucumbe al hechizo, las sirenas caen al mar desesperadas y perecen.

En cambio, en la Edad Media, las sirenas pasaban a tener el aspecto por el que se las conoce popularmente: un cuerpo cuya parte superior es el de una bella dama y una cola de pez escamosa. Igualmente, conservaban las malas artes con las que engatusaban a los ingenuos marineros para ahogarlos y devorarlos.

9. Unicornios

Varios siglos antes de Cristo, en el folclore de diferentes lugares a lo largo del mundo ya se hablaba de los unicornios.

Estos animales legendarios eran muy parecidos al caballo, aunque el enorme cuerno que les salía de la frente enroscado hacia arriba les delataba. Se decía que con este apéndice mágico, el unicornio estaba protegido contra todo tipo de venenos, hechizos de muerte y, además, podía descontaminar las aguas para volverlas potables

10. Grifo

Muchos relatos antiguos hablaban acerca del grifo, un híbrido que surcaba los cielos que tenía cabeza, pico, garras y alas de águila, además de unas patas traseras y una larga cola de león.

Existía también otro animal mitológico parecido llamado ‘hipogrifo’, cuya mitad trasera era de caballo, no de felino africano.

11. Minotauro

Los relatos de la Grecia Antigua están plagados de seres mitológicos como el Minotauro, un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre que vivía encerrado en un laberinto de la isla de Creta. Cada nueve años, siete mujeres y siete hombres eran ofrecidos a modo de sacrificio para aplacar la ira de la bestia. Los pobres elegidos vagaban por el intrincado laberinto, tratando de buscar la salida, pero acababan formando parte de su menú.

De acuerdo con las principales obras griegas, fue Teseo, con ayuda de Ariadna (hija del rey de Creta) y un hilo atado a su cintura para no perderse, el que logró matar al Minotauro.

12. Golem

Propio de la cosmogonía judía, el Golem es una masa inanimada formado de piedra, barro o arcilla, que adquiere vida por intervención divina para proteger a los hebreos de los enemigos antisemitas. El Golem también obedece las órdenes de quien logre controlarlo, aunque esto lo vuelve peligroso, pues es un ser que carece de inteligencia y que no se cuestiona la ética de sus mandamientos.

13. Hidra

No hay monstruo lacustre alguno que infundase tanto miedo como la Hidra de Lerna. Proveniente del Inframundo, era una serpiente de muchas cabezas (desde un mínimo de tres hasta miles), que regeneraba dos nuevas cada vez que una moría o se decapitaba. Esta cualidad convertía a esta enorme culebra en un monstruo prácticamente indestructible, aunque Hércules pudo acabar con ella cortando todas las testas de un golpe de espada.

14. Centauro

Habilidosos con el arco y las flechas, los centauros son uno de los múltiples seres mitológicos fruto de un cruce entre especies, concretamente un torso humanoide unido a las cuatro patas de un caballo.

Como otras muchas criaturas de los relatos creacionistas griegos y romanos clásicos, los centauros tuvieron que enfrentarse a los dioses en encarnizadas batallas conocidas como ‘Centauromaquias’.

15. Trolls

A lo largo de las diferentes manifestaciones culturales, hemos visto trolls de todos los tamaños y formas. En un principio, estos monstruos (originarios de la mitología escandinava) se dieron a conocer como humanoides que vivían en lo profundo de los bosques y preferían la oscuridad de las cavernas, por lo que raramente se les veía durante las horas de sol.

Sin embargo, en la literatura fantástica y en los juegos de rol contemporáneos, el aspecto de los trolls varió; aunque conservaban su aversión a la luz solar. Así pues, pasaron de ser engendros peludos, narigudos y orejudos, a ser el doble de altos y fuertes que un hombre, cualidades que las Fuerzas Oscuras aprovecharon para reclutarlos como aliados.

16. Elfos

Espíritus del bosque cuya longevidad y sabiduría les había aportado vastos conocimientos. Se decía que los elfos son seres mitológicos casi divinos capaces de conservarse eternamente jóvenes y expertos en todo tipo de encantamientos.

17. Basilisco

El basilisco era de los animales más pútridos conocidos por los antiguos helenos, una serpiente que había eclosionado del huevo de una gallina y que fue incubado por un sapo. Según contaban, se había ganado el título de “Rey de las serpientes”, algo por lo que era fácilmente reconocible gracias a la corona que portaba sobre la cabeza.

El Basilisco era sinónimo de “caos” y “destrucción”, pues no solo disponía de un letal veneno en sus colmillos, sino que también podía matar a alguien con tan sólo mirarle a los ojos. Además, con su aliento destruía la piedra y marchitaba las plantas, por lo que tenía su guarida en páramos desolados donde la vida no florecía.

18. Licántropo

El licántropo es, tal vez, uno de los seres mitológicos más oscuros junto al vampiro. De acuerdo con los relatos del pasado, se trata de un hombre que fue mordido por un lobo y que, con cada luna llena, está condenado a transformarse en un monstruo peludo, feroz y ávido de sangre.

Cualquiera que vague durante la noche puede convertirse en la víctima de un hombre-lobo, aunque si tiene la suerte de sobrevivir a su ataque, sufrirá la misma maldición y necesidad de alimentarse de carne humana.

19. Ogros

Raza de gigantes antropomorfos, aficionados a raptar y devorar los niños de los poblados por los que gustaban merodear. Estos horrores corpulentos han sido los principales antagonistas de muchos cuentos infantiles para aterrorizar a los más pequeños.

20. Fauno

Que muchos seres mitológicos tienen su origen en la tradición grecorromana es algo que hemos visto a lo largo de este escrito. Nuestro último ejemplo es el fauno, criaturas antropomorfas con cabeza de carnero que moraban en lo profundo de los bosques, se dedicaban a la caza y se les veneraba como dioses del campo por sus habilidades proféticas.

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