Carácter Urbano

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Las 12 leyendas urbanas más espeluznantes

Todos hemos oído muchos ejemplos de ellas, pero, ¿cómo nacen y qué tienen de cierto?

La mayoría de leyendas tienen origen en un suceso real, pero transformado. | Imagen: Alexander Mils

 

 

Las leyendas urbanas son historias que forman parte del imaginario colectivo y que se han ido transmitiendo a lo largo de décadas mediante el boca oreja. Su contenido, que en algunos casos parte de una base real, va siendo modificado con detalles que engrandecen el relato y que acaban dándose por certeros.

De esta forma se contribuye a que sea cada vez más difícil discernir cuál es la realidad de esos hechos, a los que se les otorga plena credibilidad.

Este efecto de “bola de nieve”, junto con el morbo o lo absurdo que cuentan, es lo que mantiene a las leyendas urbanas vivas, como si en parte quisiéramos que fueran reales para confirmar (o tal vez justificar) muchos de nuestros terrores más primitivos.

Normalmente las más terroríficas son aquellas que tienen que ver con peligros acechantes para nuestra integridad física o con horribles maneras de morir. A continuación veremos cuáles son las leyendas urbanas más sobrecogedoras y desvelaremos qué hay de cierto en algunas de ellas.

12 leyendas urbanas (y qué tienen de cierto algunas de ellas)

Hemos recopilado doce de las leyendas urbanas más memorables y estremecedoras que te van a poner los pelos de punta. Muchas de ellas tienen origen en un hecho real, por inverosímil que pueda parecer. A ver si sabes de cuáles se trata y cuáles ya conocías, aquí las tienes.

12. Ascensores guillotina

Una o varias personas se encuentran en un ascensor en movimiento. De repente, éste se para y se queda bloqueado entre dos pisos. Los improvisados rehenes consiguen entreabrir las puertas para salir de ahí. Cuando un pobre infeliz queda atascado con medio cuerpo fuera y el otro medio dentro (o con una pierna, o sólo la cabeza, según quién lo cuente), el ascensor vuelve a ponerse en marcha.

Aunque parezca mentira, esta leyenda urbana tiene una base real. En 2003, el doctor Hitoshi Nikaido fue decapitado tras intentar salir de un ascensor averiado. Lamentablemente, no es un caso aislado, pues este tipo de accidentes mortales continúan ocurriendo por el mundo.

11. El muerto al que todos toman por vivo

Una historia que tiene diferentes versiones. Se cuenta que una persona está echando una cabezada en un espacio público (en el metro, en una biblioteca, en el cine…). La gente se sienta a su lado, se van, vienen otros, hacen lo mismo; y ahí sigue sin moverse. Lo que no saben es que se trata en realidad de un cadáver que lleva horas ahí y del que nadie se ha percatado.

Lo peor de todo es saber que algo así ocurrió en 1968, en la biblioteca de la Universidad del Estado de Pennsylvania. Betsy Aardsma, una joven de veintidós años, fue hallada muerta con un cuchillo clavado en su pecho. Nadie se percató de que la joven que parecía estar estudiando muy concentrada en realidad estaba muerta. Actualmente el crimen sigue sin estar resuelto. La realidad supera la ficción.

10. Enterrado vivo

Uno de nuestros miedos más primitivos nace de este mito.  Alguien fallece y es enterrado en un ataúd. Tiempo después, al abrirse el féretro, se descubre en su superficie interna marcas hechas con las uñas: la persona estaba viva, despertó e intentó salir desesperadamente hasta que falleció por falta de oxígeno

En la época antigua, los entierros prematuros eran algo frecuente. Tal es así que muchas veces, se instalaba una campanilla con un cordel atado al dedo del difunto para que, en caso de revivir, éste accionase el artilugio y pudiera ser sacado de ahí. Nada de leyenda urbana.

9. Caimanes en las cloacas

Muy popular en Estados Unidos. Una familia vuelve de sus vacaciones en Florida con una adorable cría de caimán. En un descuido, el saurio es succionado por la cisterna, yendo a parar a las alcantarillas. Allí, el animal sobrevive durante tiempo y crece hasta alcanzar un gran tamaño. Las autoridades nunca logran dar con el animal, que consigue reproducirse y crear una familia bajo la ciudad.

La leyenda de los cocodrilos en las cloacas no está inspirada en un único caso. Lo que sí hay de verdad es que se adquieren animales exóticos prohibidos y que muchas veces son abandonados en ríos cuando crecen; o consiguen escapar a la naturaleza.

8. “Las personas también sabemos lamer”

Seguro que si alguna vez te has quedado a solas en casa con tu perro no has podido evitar que esta leyenda urbana te venga a la cabeza.

La historia es sencilla: una joven está solo en casa con su perro. Cuando se va a dormir, su fiel amigo hace lo propio, colocándose bajo la cama. Para estar tranquila, baja su mano, el animal se la lame y se vuelve a dormir. Tras un repentino ruido en la casa, la chica despierta inquieta, vuelve a bajar la mano y el “perro” se la lame.

Por la mañana, se horroriza al comprobar el cadáver del can colgando en el lavabo, con un mensaje escrito con sangre en el espejo: “Las personas también podemos lamer”.

7. “Este agua sabe rara”

El sabor del líquido elemento que corre por los grifos adquiere un gusto raro sin causa aparente. El origen está en un cadáver en descomposición en el tanque de agua del edificio del cual nadie conoce su identidad o cómo ha llegado ahí.

Esta macabra leyenda urbana es cierta. En 2013, los clientes del Hotel Cecil de Los Ángeles notaron que el agua con que se abastecían tenía un extraño sabor. Tras consultar con el personal del hotel, fueron en busca de la fuente.

En el tanque de agua situado en la azotea del edificio había el cadáver de una chica. Elisa Lam, una joven con trastorno bipolar, fue captada por las cámaras del ascensor subiendo al terrado. El resto, como suele decirse, es historia.

6. “Doctor, tengo mareos y siento un hormigueo dentro de la cabeza”  

Una visita rutinaria al médico por un dolor de cabeza permanente desencadena en un asqueroso hallazgo: el paciente tiene un bicho correteando por su canal auditivo nasal.

Por muy descabellado que suene, no es tan sólo una mera leyenda urbana: existen vídeos en Youtube en los que puede verse cómo ciertos insectos encuentran un acogedor hogar dentro de la cabeza de algunas personas, que no suelen percatarse de lo que les ha ocurrido.

5. Ladrones de órganos

En un club nocturno, una desconocida se nos acerca y comienza a flirtear con nosotros. Tras varias copas, la víctima se desvanece. Horas después, despierta en una bañera llena de hielo en un piso abandonado. Se da cuenta de que tiene un tajo a la altura de las lumbares: le han extirpado un riñón.

El tráfico de órgano es un problema actual que incumbe a mafias, traficantes y al mercado negro. Puede ser que el arquetipo de la persona que se mueve por locales nocturnos en busca de presas a las que robarles los órganos sea cierto; sin embargo las formas que estos grupos tienen de operar es muy variada y va más allá que el relatado por esta leyenda urbana.

4. Llamada telefónica de un fallecido

Un conocido acaba de morir. Sorprendentemente, recibimos una llamada desde su terminal a las pocas horas. ¿Cómo es eso posible? Tranquilo, de momento no se ha reportado en ningún caso que los difuntos puedan realizar llamadas telefónicas, así que lo dejaremos en un mito.

3. Hay alguien en el asiento de atrás del coche

Un conductor va por la carretera en mitad de la noche. Cuando para en una solitaria área de servicio, el gerente del local se acerca y comienza a comportarse de forma extraña y a pedirle que salga del coche. Suspicaz, el dueño del vehículo arranca sin mirar atrás, sin saber que le estaba intentando advertir de que alguien se ha colado en su asiento trasero.

La leyenda del intruso en el asiento de atrás del coche intenta advertirnos de los peligros que se corren al volante. Te recomendamos que tengas cuidado cuando te pongas a los mandos de tu coche, porque todo es posible cuando conduces.

2. Bloody Mary / Verónica

Dos nombres para un mismo relato, según se cuente en países anglosajones o latinoamericanos y españoles. Un grupo de jóvenes se retan a pronunciar este macabro conjuro que consiste en apagar las luces, encender unas velas, colocarse ante el espejo en mitad de la noche y recitar el nombre del título tres veces. Sin saberlo, se está invocando el espíritu de una joven que falleció en trágicas circunstancias.

1. La autoestopista fantasma

Se trata de la archiconocida leyenda urbana de “la joven de la curva”:  una autoestopista es recogida en mitad de la noche por un solitario conductor. La chica no dice palabra alguna. Tras una distracción del automovilista, ésta se sobresalta y le pide que circule con precaución, salvándole de un tener un accidente. Cuando el conductor vuelve su vista hacia su pasajera, encuentra un colgante con una foto de ella.

El protagonista inicia una investigación para descubrir qué ha ocurrido. Finalmente da con la dirección de la casa de los padres de la desaparecida. Éstos le cuentan que perdieron a su hija en un accidente de tráfico por la zona en que fue vista antes de subirla al vehículo.

Sin un origen concreto, es la de las leyendas urbanas más conocidas. Los avistamientos de las “muertas de la curva” se han dado en diferentes partes del mundo, con testimonios que coinciden en que estas visiones  les han salvado de morir en la carretera.

La prevalencia de las leyendas urbanas

Las leyendas urbanas han sobrevivido al paso del tiempo, por ejemplo la que se refiere al entierro prematuro, que nació hace siglos y aún ronda en el imaginario de la gente. Si no, ¿por qué aún a día de hoy se habla de la posibilidad de instalar en las tumbas dispositivos que detecten si la persona ha fallecido realmente?

Lo mismo pasa con los insectos que se alojan dentro de la cabeza, es una realidad que pueden entrar por cualquier orificio que encuentren; o que podamos estar en el punto de mira de los ladrones de órganos o que nos asalten en nuestro propio hogar. Incluso las que tienen un cariz más sobrenatural nos previenen a no jugar con lo desconocido si no sabemos cuáles van a ser sus consecuencias.

En definitiva, las leyendas urbanas nos advierten de que vivimos en un mundo hostil y no hay que bajar la guardia, ya que los riesgos yacen hasta en los sitios más insospechados.

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