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Los 10 cuadros más famosos de la historia (explicados)

Los 10 cuadros más famosos de la historia son una de las mayores formas de expresión del ser humano. ¿Cuántas de estas obras maestras de la pintura conoces?

Muy pocas personas tienen la capacidad de apreciar una buena obra de arte. | Imagen: Igor Miske

 

Desde la aparición de las primeras pinturas rupestres hasta las últimas corrientes pictóricas como el Arte Cinético y el Arte Povera, el uso del lienzo ha supuesto una de las principales vías de expresión para la especie humana.

Conocer y reconocer las grandes obras artísticas de la humanidad es además un síntoma de cultura y conocimiento del mundo en el que vivimos. Por esto, hemos hecho una selección de los cuadros más emblemáticos de la historia con una pequeña descripción para ubicarlos en su contexto.

Los 10 cuadros más famosos

El siguiente listado de obras no está ordenado por un índice de calidad ni importancia. Siendo ya difícil (por no decir imposible) crear un orden basado en la fama, estos 10 cuadros son sin duda de una fama extrema al nivel de muy pocos, pero por supuesto, no son los únicos.

10. La ronda de noche (entre 1640 y 1642)

Nacida gracias al neerlandés, se encuentra a día de hoy en la exposición del Rijksmuseum de Ámsterdam. Su nombre original era algo más largo: La compañía militar del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburgh.

Esta obra fue un encargo de la Corporación de Arcabuceros de Ámsterdam para decorar el Gran Salón del Kloveniersdoelen, que por aquel entonces era la sede de la milicia. Si bien es una de las obras maestras de la humanidad, a los miembros de la milicia no les gustó el lienzo porque no aparecían claramente retratados. Este tipo de obras (en los que aparecen colectivos de personas retratadas) era una moda que surgió durante la Edad de Oro del Arte holandés.

9. Latas de sopa Campbell (1962)

 La obra más icónica del Arte Pop que fue la impulsora de este movimiento artístico, gracias a su creador Andy Warhol. La composición original consta de 32 lienzos, de 50,8 cm x 40,6 cm cada uno. Fue pintada con polímero sintético sobre lienzo mediante un proceso semimecanizado de serigrafía.

El controvertido autor de la obra intentó transmitir los procesos de comercialización de los productos en la sociedad actual, pero llevados al arte. Dichos procesos basados en la producción masiva de objetos (en este caso latas de sopa) y expuestos de manera igualmente masiva.

Esto fue el punto más criticado de su obra, ya que estaba convirtiendo la creación de su arte (mediante el proceso semimecanizado) en otro producto más para el consumo masivo; cuando en realidad, era justamente lo que quería representar.

8. La joven de la perla (entre 1665 y 1667)

También conocida como la Joven del Turbante o La Mona Lisa holandesa, es la obra cumbre el artista holandés.

La magia de esta obra reside en el contraste fondo-figura que dota a la obra de cierto tenebrismo, pero sin haber usado técnicas específicas para tal fin a la hora de representar a la muchacha. De hecho, la chica mira tímidamente al espectador con colores suaves y una inundante calma, como suele aparecer en la mayoría de las obras de este autor. Asimismo, el pendiente (que propone el nombre de la obra) sirve como punto focal para el conjunto pictórico.

7. La persistencia de la memoria (1931)

Un óleo sobre lienzo de estilo marcadamente surrealista y con unas medidas modestas (24 cm x 33 cm) es para muchos la creación cumbre del pintor español Salvador Dalí. Con una técnica académica combina colores brillantes con colores oscuros para crear una atmósfera onírica. La obra está dividida por un degradado lumínico de la esquina inferior derecha a la esquina superior izquierda.

El cuadro representa un paisaje sencillo donde los relojes de estructura semi-líquida se acercan para susurrarnos cómo se han reblandecido con el paso del tiempo, al igual que los recuerdos. Dalí creó una obra posterior a raíz de una revisión de este cuadro, titulado: La desintegración de la persistencia de la memoria.

6. El nacimiento de Venus (entre 1482 y 1484)

Su autor Sandro Botticelli pertenece al conocido como Quattrocento italiano (uno de los periodos más fructíferos del arte europeo y mundial perteneciente a la primera fase del Renacimiento). Hay que añadir que la fecha de su creación es aproximada y que se sabe que fue un encargo, aunque se desconoce de quien.

La modelo es Simonetta Vespucci quien fue una musa de Florencia elegida por la familia Medici. La obra representa la llegada de Venus (y no el nacimiento como insinúa el título) a la playa de una de las islas de Chipre, Pagos o Citerea, gracias al viento que sopla.

Si bien el desnudo femenino había sido prohibido por resultar pecaminoso, se retoma en el Renacimiento como en esta obra, y seguirá así durante todo este periodo donde la desnudez (de ambos sexos) y la figura humana cobran especial valor.

5. Guernica (1937)

Pintado por el Español Pablo Ruiz Picasso durante los meses de mayo y junio de 1937, esta obra es probablemente la obra con la historia más dura de la lista. Con un tamaño descomunal (3,5 metros de alto por 7,80 metros de largo), representa en escala de grises el estado en el que está sumergida la sociedad contemporanea.

La historia de la que hablamos es la de la Guerra Civil Española y el bombardeo del municipio de Guernica, donde solo este último acontecimiento se cobró el 26 de abril del 1937 unos 126 muertos. Picasso representa pues el sufrimiento y el caos que gobernaba el país en estas fechas.   

4. La creación de Adán (1511)

Michelangelo Buonarroti, conocido en español como Miguel Ángel,  es el autor de esta obra situada en el techo de la Capilla Sixtina (Ciudad del Vaticano).

En la obra podemos observar a un joven Adán siendo tocado por la mano derecha de Dios. Mientras tanto, rodeada con el brazo izquierdo del todopoderoso, vemos a una Eva que aún no ha sido creada, aguardando a poder descender a la tierra. Existen también interesantes teorías sobre el espacio que hay tras la figura de dios, que simularía un cerebro humano con los distintos lóbulos y circunvoluciones (como afirma Frank Lynn Meshberger).

3. La última cena (entre 1495 y 1497)

Una de las imágenes que casi toda persona recordará al pensar en la última cena de Jesús, ya sea religiosa o no. Leonardo da Vinci despliega toda su maestría en esta obra pintada con témpera y óleo sobre yeso. Cuenta asimismo con tamaño considerable (880 cm x 460 cm).

Esta obra representa uno de los momentos más dramáticos de la historia de Jesús de Nazaret, según el Nuevo Testamento. La obra recrea el momento en el que Jesús anuncia a los 12 apóstoles que uno de ellos le traicionarán y que esa será por tanto, su última Pascua juntos. Es justo ese momento en el que cada uno reacciona de una manera distinta el que Da Vinci ha conseguido inmortalizar.

2. La noche estrellada (1889)

Obra perteneciente a la etapa final de Vincent van Gogh que recrea al más puro estilo del autor las vistas de las que gozaba desde el sanatorio en el que residía en Francia y donde posteriormente fallecería en 1890.

El uso del óleo humedecido y los pinceles finos fue suficiente para crear una de las obras más representativas de este autor y de la historia del arte. Sin embargo, van Gogh, que concluyó la obra 13 meses antes de su muerte, no llegó a estar satisfecho con el resultado obtenido.

1. La Gioconda (entre 1503 y 1519)

Del archiconocido polímata Italiano Leonardo Da Vinci, encabeza nuestra lista con su inconfundible sonrisa. Consiguió este exquisito cuadro utilizando la técnica del sfumato, que consiste en superponer distintas capas muy delicadas de pintura, de tal manera que se consigue un efecto de antigüedad y lejanía, así como límites poco definidos.

Destacó desde el día en el que nació por la sensación de tridimensionalidad, el realismo de la tez de la modelo y por la atmósfera general del cuadro. Debido a su obvio valor, es uno de los cuadros más protegidos y estudiados del mundo. Su historia y creación, es casi tan enigmática como la vida del propio autor.

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