Carácter Urbano

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: info@oblivionmedia.com

Kowloon: la ciudad más densa de la historia

Las autoridades no se atrevían a poner un pie en esta ciudad sin ley, en la que proliferaban los burdeles, los fumaderos de opio y los negocios sin licencia.
Vista lateral de la ciudad de Kowloon en 1992. | Imagen de: Wikimedia Commons.

 

El recinto amurallado de Kowloon, en la ciudad de mismo nombre, ha pasado a los anales de la historia por ser el espacio construido con más densidad de población. Donde antes se levantaba una auténtica colonia en la que se aglutinaron hasta 50.000 personas, ahora se extiende un parque verde de estilo tradicional chino. Se trata de un mero recuerdo de lo que fue una ciudad casi de ciencia ficción. En la actualidad Kowloon sigue siendo la ciudad más densa del mundo, aunque no queda ni rastro de lo pesadilla humana que allí se erguía.

El origen de Kowloon

Kowloon es una transliteración del chino cantonés y significa literalmente “nueve dragones”. Forma parte de la metrópolis de Hong Kong y actuó, en su origen, como un pequeño puesto de vigilancia contra los piratas.  Entonces llegó el Imperio británico y su colonización, aunque el convenio para la anexión de nuevos territorios no incluía una zona de 2,6 hectáreas de la ciudad. Fue ahí donde se establecieron las tropas de las autoridades chinas.

La ciudad amurallada permaneció en un limbo legal hasta que la Segunda Guerra Mundial sacudió China en 1940. Los aviadores japoneses bombardearon Hong Kong y destruyeron gran parte de Kowloon. Cuando llegó el fin de la guerra y el imperio de Hirohito firmó su rendición, la ciudad amurallada se convirtió en un refugio para ciudadanos ilegales y refugiados de la República Popular China.

Plano detallado de la ciudad de Kowloon, por arquitectos japoneses. | Imagen de: Wikimedia Commons.

 

Pronto, la ciudad se convirtió en un asunto espinoso para las grandes superpotencias, entre ellas el Imperio Británico, por lo que permanecieron de brazos cruzados y dejaron que la prostitución, la delincuencia y el tráfico de opio se apoderasen de Kowloon. Nuevos edificios crecían encima de los viejos y la población aumentaba exponencialmente. El comercio era descontrolado y las autoridades no se atrevían a poner un pie en sus calles. De esta manera se transformó en la ciudad más densa de todos los tiempos, y también en una de las más peligrosas.

La ciudad sin ley

En las calles de Kowloon resultaba prácticamente imposible andar unos pocos metros sin encontrar un casino o un burdel. También se podían encontrar laboratorios de sustancias, clínicas abortistas o dentistas sin licencia. Los habitantes establecieron sus propias normas y construyeron las infraestructuras básicas con sus propias manos. Cada habitante disponía de un pequeño habitáculo para construir su vida, poco más grande que el aparcamiento de un coche.

A pesar del caos reinante, la ciudad creó escuelas, comercios, pequeños parques e incluso sus propias instituciones, aunque la ilegalidad estaba a la orden del día. Mientras fuera se debatían por saber si el territorio pertenecía al estado de Hong Kong o a China, los ciudadanos de Kowloon sobrevivieron como pudieron en un ambiente hostil y decadente.

Una de las calles de la ciudad de Kowloon. | Imagen de: Wikimedia Commons.

 

“A través de las paredes de mi casa, diseñadas por un fabricante frustrado de papel de fumar, me llega el rumor de las abluciones de mis vecinos, el estruendo de sus desalojos intestinales, el eco confuso y exasperado de sus discusiones conyugales, también el escándalo de sus trifulcas venéreas”, describió Juan Manuel de Prada en su artículo Paraíso acústico.

Los dos grupos mafiosos que adquirieron más relevancia en sus calles fueron los Sun Yee On y los 14K, un grupo criminal fundado en 1945 por antiguos militares Kuomintang, un grupo perseguido por las tropas de la República Popular.

En la década de 1980, ya era imposible hallar un hueco disponible entre sus calles, y los habitáculos más altos se desmoronaban sobre los edificios colindantes. Kowloon no era solo la ciudad con más densidad del mundo, sino también una de las más insostenibles.

Demolición y desalojo

Para entonces muchos llegaron a denominar el territorio como “el cáncer de Kowloon”, por lo que decidieron poner cartas en el asunto. En 1984 Margaret Tatcher cedió la soberanía de Hong Kong a la China comunista y con ella la plena potestad sobre la ciudad amurallada. En 1987, las autoridades chinas anunciaron la evacuación inminente de sus habitantes y la demolición de los edificios, un auténtico jarro de agua fría para los residentes.

Para compensar los 900 negocios y los más de 10.000 hogares que allí se ubicaban, el gobierno repartió 384 millones de dólares en compensaciones y obligó a los habitantes de Kowloon a desarrollar nuevas actividades económicas. Sin embargo, el desalojo de los vecinos duró años, y es que muchos se resistían a abandonar su pequeño hogar. Las viviendas se fueron vaciando paulatinamente hasta 1992, cuando solo quedaban los más obstinados, que fueron sacados a la fuerza por la policía.

Para muchos, la compensación económica no era suficiente como para abandonar la ciudad sin ley, y algunos se suicidaron ante la insistencia de las autoridades. Era el fin de la ciudad con más densidad de población del mundo, de una gran colmena humana.

El recuerdo de Kowloon

En 1993 se procedió a la demolición de la ciudad. No obstante, antes de que fuera derruida por completo, el escenario se aprovechó para el rodaje de dos películas: Bloodsport, protagonizada por Jean-Claude Van Damme, y Crime Story, de Jackie Chan.

En 1994 se empezó la construcción, en el mismo lugar donde se levantaban miles de viviendas, de un parque de estética tradicional china. A pesar de lo allí acontecido, los arquitectos dedicaron el parque al fuerte que allí se erguía un siglo atrás. Media docena de cañones y dos pequeños restos de la muralla lo recuerdan.

Comentarios