Marihuana: qué es esta planta y efectos (medicinales y dañinos)

Marihuana, cannabis, cáñamo o hierba. Te explicamos qué es esta planta y sus efectos medicinales y dañinos. También hacemos un repaso a las tres variedades básicas que existen y sus principals diferencias. En definitiva, todo lo que quieres saber sobre la sustancia ilícita más consumida en el mundo.
Marihuana y todo lo que necesitabas saber sobre esta planta.
Marihuana y todo lo que necesitabas saber sobre esta planta. | Imagen de: Medical News Today.

 

Para muchos, la marihuana es considerada como una simple droga con efectos perjudiciales para la salud. Para muchos otros, representa toda una cultura y consumirla es tan natural como respirar. Nosotros te contamos en profundidad qué es esta planta y los efectos (medicinales y dañinos) que puede tener su consumo sobre el cuerpo y la mente.

En los últimos años ha surgido un profundo debate sobre la legalización de la planta del cáñamo y los efectos de su consumo. En este sentido, cada país ha establecido su propio marco legal sobre la marihuana con distinto resultado, y es que la legalización de la sustancia psicotrópica más utilizada en todo el mundo tiene sus pros y contras.

¿Qué es la marihuana?

Para entender qué es la marihuana primero debemos diferenciar una serie de conceptos que se utilizan habitualmente.

El cáñamo: la planta de la marihuana

En primer lugar, debemos entender que la marihuana no se refiere a la planta, sino la flor del cáñamo, una planta herbácea también conocida como Cannabis sativa de floración anual. Es originaria de las cordilleras del Himalaya, por lo que si viajas a la zona es posible que la encuentres en muchos rincones, aunque se cultiva en todo el mundo a causa de su uso extendido.

Más allá del consumo de la marihuana, la planta del cáñamo tiene infinidad de usos, entre los cuales destacan la elaboración de pendas de vestir y textiles, la extracción de un aceite rico en nutrientes que hidrata la piel o el cabello, o la elaboración de fibras resistentes que pueden ser utilizadas en la construcción.

Ácido tetrahidrocannabinólico (THC)

El efecto de la marihuana al fumarla, o en las distintas formas de consumirla, no sería tal sin la presencia de una sustancia psicotrópica llamada ácido tetrahidrocannabinólico, también llamado THC. El grado de porcentaje de esta sustancia en cada “cogollo” o flor de marihuana determina la potencia de su efecto, por lo que hay variedades que producen más “colocón” que otras.

La polinización: plantas macho y hembra

A los dos meses de germinación, podemos saber el sexo de la planta, aunque hay expertos encargados de llevar a cabo una sexación prematura a través de un análisis profundo. La planta cannabis sativa puede ser hermafrodita, por lo que en casos puntuales no necesita ser polinizada, sin embargo en la mayoría de casos se requiere un proceso de polinización entre una planta macho y una planta hembra.

Las plantas machos desarrollan campanitas que crecen hacia abajo y a través de las cuales liberan el polen. Este polen es recibido por la planta hembra, que florece en forma de “cogollo”. Por lo tanto, lo que se consume habitualmente es la flor de la planta hembra.

Tipos de marihuana

Podemos distinguir tres variedades básicas: sativa indica, sativa sativa y sativa ruderalis, aunque debemos destacar que existen centenares de híbridos para lograr un efecto determinado cuando se consume. Para simplificarlo, nos referiremos al cáñamo y a la flor de la planta por sus nombres populares: cannabis o marihuana.

1. Sativa rudealis

La variedad rudealis es la menos popular, por lo que se suele mezclar con semillas de sativa e índica para crear nuevos híbridos. Es una planta más baja que las otras y no requiere de un ciclo lumínico (día y noche) para su floración. Por lo tanto, es perfecta para aquellos que se quieran iniciar en el cultivo del cáñamo.

Como hemos señalado, los efectos de la sativa rudealis tras su consumo no son tan potentes como en las otras variedades, por lo que su uso no está muy extendido.

2. Sativa sativa

A simple vista, la variedad sativa es más alta, con las hojas más alargadas y finas. Florece cada dos o tres meses, por lo que no es tan recomendable para cultivadores poco experimentados. La principal diferencia la encontramos tras su consumo: la sativa tiene efectos activadores y estimulantes, por lo que suelen provocar una sensación de hambre.

3. Sativa índica

La indica requiere un tiempo de floración más corto, normalmente a partir del primer mes. Por otra parte, sus hojas son más anchas. La principal diferencia respecto de la sativa es que esta variedad tiene un efecto relajante, por lo que en ocasiones se recomienda para aliviar el dolor. Puede resultar soporífera en las dosis más altas.

¿Cómo se consume?

La forma de consumo más extendida es fumándola, ya sea con un cigarro liado (lo que se conoce popularmente como “porro”) o bien con un utensilio como una “cachimba” o un “bong”. Los fumadores más experimentados coinciden en que mezclar la hierba con tabaco es poco menos que un crimen, ya que se pierde todo el sabor y el aroma de la planta.

Lo habitual entre los consumidores es recoger la flor de la planta hembra y fumarla, aunque también puedes encontrarla en forma de resina (hachís), en cuyo caso habrá una mayor proporción de THC y cannabinoides. También podemos encontrar el Quife, un polvo hecho a base de las horas y las flores del cannabis.

Efectos de la marihuana

A continuación repasamos los efectos físicos y psicológicos que tiene la sustancia. Hemos distinguido dos grandes grupos: los efectos medicinales y beneficiosos y los efectos perjudiciales.

Efectos medicinales

En primer lugar repasamos los efectos que pueden ser considerados beneficiosos para el organismo. En el ámbito médico se están estudiando estos efectos para implantarlos como terapias efectivas.

1. Dolor crónico

El efecto relajante del consumo de marihuana, especialmente de la variedad sativa, puede aliviar el dolor de forma temporal. En este sentido, el consumo de cannabis puede representar una alternativa real (pero no mejor) a los analgésicos más conocidos.

2. Alzheimer

Se ha demostrado que el consumo de marihuana reduce el nivel cerebral de β-amiloide, relacionado con el desarrollo de enfermedades como el Alzheimer. Sin embargo, los efectos adversos como la pérdida de memoria hacen que su uso no sea recomendable para los enfermos de Alzheimer.

3. Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad ocular que hace que las fibras del nervio óptico degeneren progresivamente. Esto provoca un aumento de la presión intraocular y una posible pérdida de la visión. El uso de cannabis reduce la presión ocular notablemente, así que puede suponer un tratamiento efectivo, siempre y cuando se tengan en cuenta los efectos dañinos de la marihuana.

4. Esquizofrenia

Por un lado, existe la posibilidad de que el THC provoque un efecto muy nocivo en los pacientes de esquizofrenia, pero la marihuana con niveles más elevados de CBD o cannabidiol (un componente que contrarresta el THC) es un potente antipsicótico con resultados muy positivos. Más adelante ahondamos en esta posibilidad.

5. Esclerosis múltiple

Según varios estudios médicos, el cannabis ralentiza algunas enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple. Algunos síntomas que se pueden revertir notablemente son el miedo, los temblores, el insomnio o la tensión muscular.

Efectos dañinos

A continuación enumeramos los efectos perjudiciales. Los fumadores no habituales son muy propensos a experimentar estos síntomas.

1. Pérdida de memoria a corto plazo

El consumo de marihuana provoca pérdida de memoria a corto plazo a causa del efecto del THC en las neuronas. Este es uno de los efectos más molestos y puede derivar en episodios de paranoia, especialmente si se consume una dosis elevada.

El tiempo de reacción también se ve reducido, por lo que nunca debemos consumir cannabis si vamos a realizar actividades complejas o que requieran de una gran concentración.

2. Sequedad bucal y hambre

La sequedad bucal y la sensación de hambre se incrementan por la alteración de la actividad cerebral. La marihuana confunde algunas de las funciones del sistema nervioso central y nos incrementa la percepción olfativa, de forma que somos más sensibles a los estímulos.

3. Paranoia

Como hemos señalado, la sensación de pérdida de control y pérdida de memoria a corto plazo puede derivar en episodios puntuales de paranoia aguda. Es lo que se conoce como “blancazo”. Es importante no entrar en pánico, respirar profundo y asumir que se está bajo los efectos de la droga para que la cosa no vaya a peor.

Estos espiodios pueden ir acompañados de bajones de azúcar, en cuyo caso podemos recuperar parte de la normalidad ingiriendo algún alimento o bebida rica en azúcar.

4. Adicción

Científicamente, la marihuana no contiene sustancias que provoquen adicción. Sin embargo, un uso continuado puede provocar una búsqueda compulsiva de los efectos que hemos detallado, especialmente si esa persona se mueve en entornos sociales adversos. La adicción a esta droga provoca irritabilidad, falta de concentración, pérdida de apetito e incluso síndrome de abstinencia.

5. Enrojecimiento de ojos

Uno de los síntomas más claros de que una persona ha estado fumando marihuana. En cuanto a su explicación científica, una vez más se debe al THC, que aumenta la circulación sanguínea. Eso se nota especialmente en los ojos, dónde los vasos sanguíneos ampliados permiten que la sangre circule con más libertad.

CBD: ¿La marihuana del futuro?

Algunos productores ya están probando una nueva variedad que anula por completo el THC y potencia el CBD (cannabidiol). Esta sustancia no tiene ningún efecto adverso, aunque sí produce una leve sensación de “sosiego”. Muchos afirman que el CBD es la marihuana del futuro, ya que no tiene propiedades psicoactivas pero conserva las virtudes terapéuticas de la planta.

Aunque aún no se ha estudiado su implantación por el dilema moral que supone su consumo (no deja de ser marihuana), el CBD puede ser un poderoso aliado en la medicina, la solución a algunas enfermedades neurodegenerativas y, por qué no, una alternativa más sana al tabaquismo.

 





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