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Cardenismo: qué es y quién era Lázaro Cárdenas

Una explicación sencilla de quién era Lázaro Cardenas y en qué consiste el Cardenismo, un movimiento muy importante en la historia de México.
El cardenismo, un importante movimiento político mexicano. | Disponible en: periodistasdeapie.org.mx

 

El Cardenismo toma su nombre de Lázaro Cárdenas, para muchos el político más querido y popular de México, para otros el responsable de la radicalización y bolchevización de la revolución mexicana.

Durante los seis años que estuvo en el poder desarrolló una política reformadora en la política, la economía, la sociedad y la cultura que marcó un antes y un después en la historia del país. Sus políticas dieron nombre al movimiento del Cardenismo, que incluía a todos los sectores del país en una revolución nacional.

¿Qué es el Cardenismo?

El cardenismo es un movimiento político de reformas políticas, sociales y económicas surgido en México durante el gobierno de Lázaro Cárdenas entre 1934 y 1940. Su revolucionaria política se caracteriza por la pérdida de poder del sector militar y el apoderamiento de las clases populares (el proletariado y los campesinos).

Durante esa etapa, Lázaro Cárdenas impulsó un reparto de tierras entre la población rural y reforzó la acción de los sindicatos. En el campo apoyó el avance de los derechos de la población indígena, y extendió en todo el país la educación socialista.

El gobierno de Lázaro Cárdenas es conocido también por su proyección nacional al posicionarse enérgicamente contra los movimientos fascistas y ofrecer asilo a los exiliados republicanos españoles.

Más allá de eso, sin embargo, el Cardenismo es todavía en México un misterio cubierto de mitos, imágenes idealizadas en el imaginario popular, apologías y tradiciones que polemizan sobre su lugar en la revolución mexicana.    

Orígenes del Cardenismo

Los historiadores mexicanos siguen insistiendo en la necesidad de desmitificar la figura de Lázaro Cárdenas, no para deslegitimar su figura sino porque el movimiento que encarnó al Cardenismo trascendió la obra de un solo hombre: era más bien el resultado histórico de los procesos sociales que arrancan con la revolución de 1910.

Aunque los constitucionalistas habían salido airosos de los levantamientos campesinos de Emiliano Zapata y Pancho Villa, las fuerzas revolucionarias seguían latentes y en 1929, tras el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón, se creó el Partido Nacional Revolucionario que pretendía reagrupar todas esas fuerzas.

En el seno de ese partido surgió una lucha ideológica entre Porfirio Elías Calles y Lázaro Cárdenas, lo que derivó en una lucha por el poder entre el callismo y el cardenismo.

Mientras que Calles pretendía mantener intactas las estructuras de poder, con un sector militar fuerte y una política institucionalizada, Lázaro Cárdenas proponía un proyecto renovador que bajara la revolución hasta la sociedad civil.

En 1934 era evidente que el poder de Calles, cada vez con más enemigos, era muy inestable, y el país pasaba por una preocupante depresión. Tratando de salvar su posición propone a Lázaro Cárdenas como candidato a la presidencia, y tras su victoria impone gente de su confianza en su gabinete.

La madrugada del 10 de abril de 1936 Cárdenas, acompañado de un séquito militar, saca a Calles de su casa en pijama y los envía en un avión a California. Lázaro Cárdenas se deshace de los últimos callistas y empieza su proyecto con el poder absoluto.  

¿Quién fue Lázaro Cárdenas?

Lázaro Cárdenas y Río (1895-1970) es sin duda uno de los personajes más trascendentales de la política mexicana del siglo XX. Para algunos, cúspide de los avances sociales del país, para otros, culpable de la desviación bolchevique de la revolución mexicana, su figura es tan importante como polémica.

A los veinticinco años Lázaro Cárdenas se había convertido en general de las fuerzas revolucionarias, tras lo cual pasó a ser gobernador de Michoacán. Durante ese período aprendió de su cargo y escuchó las demandas populares, iniciando una política reformadora que más tarde reproduciría a escala nacional.

En 1930 da el salto a la política nacional como ministro de Interior del gobierno de Pascual Ortiz, y en 1932 pasa a ser ministro de Guerra.

No pocos historiadores lo definen como un populista, por el fervor popular que despertó entre las masas ya durante su mandato. Pero su estela pervivió una vez ya retirado, y alcanzó reconocimiento mundial con varios premios, reconocimientos y monumentos. Murió de cáncer el 19 de octubre de 1970 en Ciudad de México.

Principios y medidas del Cardenismo

El movimiento político conocido como Cardenismo tiene como base extender el poder en las clases populares, o sea el campesinado y el proletariado, e ir otorgando poder a los sectores civiles en detrimento del poder militar.

En la corriente internacional el Cardenismo se posiciona como aliado del comunismo y el antifascismo. Estos son sus principales rasgos:

1. Reforma agraria

Muchos consideran a Cárdenas como el continuador de las aspiraciones revolucionarias de Emiliano Zapato, pues de alguna forma el reparto de tierras que realizó seguía el espíritu del Plan de Ayala de 1911 y es el más grande realizado hasta ahora.

Cárdenas puso en manos de los campesinos unos 20 millones de hectáreas con el objetivo de acabar con el latifundio y la explotación de los terratenientes en beneficio de una nueva estructura agraria basada en la pequeña propiedad y la colectivización de los ejidos.

La reforma agraria iba acompañada de un impulso educativo en el campo, con el objetivo de crear especialistas y profesionales técnicos que avanzaran en el desarrollo tecnológico de la agricultura. Su éxito, debido al financiamiento, fue solo parcial.

2. Sindicalismo

Para el Cardenismo el desarrollo industrial era fundamental para el progreso del país, pero este tenía que ir paralelo a la protección de los derechos de la clase trabajadora. Por eso impulsó la unión sindical y apoyó las reivindicaciones obreras.

Durante su mandato se creó la Confederación de Trabajadores de México, con el objetivo de unificar el movimiento social y obrero. La idea era que el Estado se ubicara como mediador de los conflictos sociales y laborales.

Lázaro Cárdenas, a las puertas de un tren en México. | Imagen de: Doralicia Carmona Dávila.

 

De forma más general, el Cardenismo propugnaba la superación de los límites de las políticas keynesianas de la sociedad del bienestar, y se avanzara hacia una verdadera subversión del orden social y económico en pro de una mayor igualdad.

3. Expropiación de empresas extranjeras

Uno de los rasgos de la política de Cárdenas era su carácter nacional y nacionalista, y una de sus acciones más conocidas es la nacionalización de la industria petrolera y la expropiación de empresas extranjeras.

El Cardenismo consideraba que las empresas extranjeras se aprovechaban de la producción del país y vulneraban las leyes y los códigos de la justicia.

En 1936 se promulgó la Ley de Expropiaciones que amparó, legalmente, la expropiación de Ferrocarriles Nacionales de México en 1937, y la nacionalización del petróleo con la subsiguiente expulsión de las compañías petroleras extranjeras en 1938.

Esta última acción supuso la ruptura de las relaciones con el Reino Unido.

4. Reforma socialista de la cultura y la educación

El Cardenismo dio un impulso reformador a México en todos los sentidos, también en el aspecto cultural y educacional.

Durante su mandato cesó la hostilidad a la Iglesia Católica y se clausuraron casas de juego, a la vez que se fundó el Museo Nacional de Historia, el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología y el Colegio de México.

Pero uno de sus grandes hitos por el cual hoy se le sigue recordando es la extensión de la educación con una perspectiva socialista. Cárdenas aseguró que la educación tenía que llevar el sello ideológico del socialismo y desterró cualquier reminiscencia religiosa. En seis años se duplicó el número de escuelas por todo el país.

Para el Cardenismo el impulso de la educación y la cultura era la vanguardia de la revolución, y los maestros debían ser los evangelizadores del pueblo transmitiendo los ideales de justicia e igualdad propios del movimiento.

5. Antifascismo internacionalista

En la Europa de entreguerras Lázaro Cárdenas se posicionó en la corriente antifascista internacionalista contra los regímenes fascistas y nacionalsocialista. Cuando estalló la guerra civil española México abrió sus fronteras como muestra de solidaridad del movimiento socialista internacional.

Entre 1936 y 1939 el gobierno de Lázaro Cárdenas dio asilo a unos cuarenta mil republicanos exiliados. Especial referencia merece la acogida de más de 450 menores, huérfanos e hijos de combatientes, que recibieron sustento y educación en Morelia.

Además el gobierno Cárdenas apoyó financieramente y con la exportación de armas a la República española. Durante esos años México fue uno de los principales centros mundiales de la revolución socialista, dando asilo por ejemplo al líder de la oposición comunista en la Unión Soviética, León Trotsky, perseguido por el estalinismo.

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