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Eutanasia en España: argumentos a favor y en contra

Os detallamos el marco legal de la eutanasia en España, así como una serie de argumentos a favor y en contra de este tema tan controvertido.
Argumentos a favor y en contra de la eutanasia. | Imagen de: Alessio Lin / Unsplash.

 

El caso de Ramón Sampedro abrió en los años 90 el debate sobre la eutanasia en España, que en los últimos años ha tomado nuevo impulso: partidos como Podemos y Ciudadanos lo llevan en sus programas, y el parlamento catalán ha solicitado al Congreso la despenalización de la asistencia al suicidio.

Pero, ¿Es legal la eutanasia en España? ¿Qué consecuencias penales puede acarrear asistir a un enfermo al suicidio? ¿Qué argumentos a favor y en contra hay para legalizar la eutanasia?

Breve historia de la eutanasia en España

Eutanasia es una palabra tomada del griego clásico que significa “muerte dulce” y con el que nos hemos ido familiarizando a lo largo de estos últimos años. El caso de Ramón Sampedro lo puso por primera vez de actualidad en España, y en los últimos años varias iniciativas políticas han puesto el debate en la centralidad.

Ramón Sampedro, un marino gallego que quedó tetrapléjico (sin movilidad de cuello para abajo) a la edad de 25 años, fue el primer español en solicitar la muerte asistida en los años noventa. Su larga batalla no consiguió el cambio de la ley en España, pero sí remover conciencias y abrir por primera vez un debate profundo acerca de un tema tan complicado.

La eutanasia es el derecho legal de un enfermo impedido a solicitar el suicidio asistido: o sea, cuando el enfermo no puede administrarse la medicación para interrumpir su vida, lo puede delegar en otra persona. Puesto que se entiende como la asistencia a un ser humano ante el sufrimiento, muchos lo consideran como el derecho a una “muerte digna”.

Ramón Sampedro murió en 1998, y en 2002 se aprobó la Ley de Autonomía del Paciente y varias normativas en nueve comunidades autónomas que garantizan el derecho del enfermo a interrumpir terapias que alarguen la vida, pero no a solicitar el suicidio.

Los casos de Inmaculada Echevarría, en 2007, y de la pequeña Andrea, en 2015, han marcado precedentes en la legislación sobre la vida digna, pero otros casos como el de José Antonio Arrabal, en 2017, han reabierto una cuestión pendiente.

Veamos qué dimensión legal tiene en España este conflicto moral.

Eutanasia en España: ¿Es legal o ilegal?

Veinte años después de la muerte de Ramón Sampedro la eutanasia sigue siendo ilegal en España. Según el artículo 143 del Código Penal, el que asistiera al suicidio de otra persona se enfrenta a una pena de 4 a 8 años de cárcel, y de 2 a 5 años para los que “cooperen” en el suicidio.

Los que cooperen de forma activa con “actos necesarios y directos a la muerte de otro, por petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad permanente y difícil de soportar”, se enfrentan a penas de 6 meses a 2 años de cárcel.

La reforma del Código Penal del 2002 o las victorias legales parciales de Inmaculada Echevarría en 2007 y los padres de Andrea en 2015 no suponen la despenalización de la eutanasia sino, solamente, el reconocimiento a interrumpir un tratamiento que alarga la vida de una persona.

En mayo de este año el Parlamento catalán aprobó solicitar al Congreso de los Diputados la modificación del Código Penal para retirar las penas a las personas que asistan a un enfermo a su propia muerte. La puerta para la despenalización de la eutanasia está abierta y a la espera de su votación definitiva.

Argumentos a favor y en contra

En España el debate en torno a la eutanasia ha pasado del ámbito legal al espacio público. En los medios se ha trasladado muchas veces como el debate en torno a una “muerte digna”, pero no todos los puntos de vista son favorables a ello.

3 argumentos a favor

Los que estás a favor de la eutanasia ponen la libertad y la vida del paciente como prioridad, remarcando su sufrimiento como razón para dejarle morir.

1. Respetar la autonomía del enfermo

Los argumentos a favor de la eutanasia entienden la asistencia a la muerte como la preservación de la autonomía del paciente, la libertad sobre su propia vida por encima de sus limitaciones físicas. Esta libertad tiene un carácter sagrado y se impone por encima de cualquier otro argumento.

2. La ley como garantía de control

Según este argumento, las sociedades modernas tienen que regular la asistencia al suicidio por medio de la ley. En esta ley se recogen los límites y los mecanismos de control que garantizan la seguridad del propio paciente y evitan las malas praxis (por ejemplo, que la eutanasia se extienda como un tratamiento médico habitual). 

Los partidarios de la despenalización también apelan a la dimensión legal como una garantía, que protege el derecho del paciente, el deber del médico y la buena práctica de la eutanasia con sus límites y sus controles.

3. Compasión ante el sufrimiento

La dimensión emocional apela a la compasión y la asistencia ante el sufrimiento. Cuando este argumento se enfrenta a la vertiente religiosa del debate, apela incluso a la raíz de la moral cristiana.

En una entrevista, Ramón Sampedro recordó que Jesucristo murió para liberar a la humanidad del sufrimiento, y que los católicos no están interpretando correctamente el mensaje del cristianismo.

Os explicamos cuál es el marco legal de la eutanasia en España. | Imagen de: Unsplash.

 

3 argumentos en contra

Los argumentos en contra de la eutanasia están enraizados en el concepto católico de la vida, y puesto que la moral religiosa sigue siendo un poderoso agente social para muchas personas, el debate pasa a estar condicionado por esta dimensión.

1. La vida como bien único y sagrado

Muchas personas que defienden la penalización de la asistencia a la muerte entienden que la vida es un don que dios ha concedido y sólo dios puede quitar. En este sentido, los humanos no somos nadie para decidir el momento de la muerte. En la versión más extrema de este pensamiento, incluso el sufrimiento es un peso con el que debemos cargar.

2. Violación del código hipocrático

Fuera del ámbito religioso, se argumenta contra la eutanasia la colisión del derecho del paciente con el deber del médico, que es por su código hipocrático priorizar la vida y evitar la muerte. Según el juramento hipocrático, el deber del médico es eliminar el dolor, no al paciente.

Por este argumento, el trabajo del personal médico y los terapeutas es paliar el dolor físico y asistir psicológicamente al enfermo para curar la depresión. En ese sentido, se ve al paciente como una persona que no está decidiendo libremente, sino bajo los defectos de la depresión.

3. Efecto contagio

Además, se arguye que despenalizar la asistencia a la muerte supondría el riesgo a la normalización del suicidio. Una vez aplicado este derecho se extiende de forma natural y los mecanismos de control establecidos en la ley se van relajando hasta extenderse como una práctica común y cada vez más abierta a casos menos claros.

Casos de eutanasia en España

A pesar de que la eutanasia sigue siendo penalizada en España, algunos enfermos se han rebelado contra la ley marcando hitos en la lucha por la despenalización. Estos son los casos más famosos de eutanasia en España.

1. El caso de Ramón Sampedro

A la edad de 25 años, Ramón Sampedro saltó de un acantilado al mar golpeándose en la cabeza contra las rocas. Quedó tetrapléjico. Eran los años 60, y en esos momentos los tratamientos para estos casos dejaban mucho que desear. En una entrevista muchos años más tarde, reconoció que salía de su habitación una vez al año.

El sufrimiento moral de Ramón quedó plasmado en sus poesías, publicadas en dos libros, y su imagen cuando su caso empezó a ser público impactó en la conciencia de todo el país cambiando para siempre la perspectiva sobre esta cuestión.

Ramón consideraba que era una cabeza pegada a su propio cadáver, y pedía el derecho a morir dignamente. Tras una larga e infructuosa lucha legal, el 12 de enero de 1998 Ramón Sampedro sorbió un vaso con cianuro potásico que le produjo una agonía de varios minutos y la muerte final.

Su amiga Ramona Maneiro reconoció haberle suministrado el vaso con cianuro cuando el delito ya había prescrito. El caso Ramón Sampedro se convirtió en emblemático, e incluso suscitó la famosa película “Mar Adentro”, dirigida por Alejandro Amenábar e interpretada por Javier Bardem y Belén Rueda.

2. El caso Andrea

Estela Ordóñez y Antonio Lago mantuvieron una lucha abierta contra las instituciones para reclamar el derecho a la muerte de su hija Andrea, que a los 12 años sufría una grave enfermedad degenerativa que le conllevaba crueles dolores.

Desde 2014 la enfermedad había empeorado mucho, hasta el punto de que sus padres reconocían ante las cámaras que su hija había llegado al límite del sufrimiento. Tanto es así que aunque en un primer momento los médicos se negaron a retirarle la sonda que la mantenía con vida, finalmente optaron por quitársela.

La niña murió en 2015, después de meses de peticiones por parte de sus padres que contaban con el aval del Comité de Ética de Galicia y del apoyo de la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente. En el debate entró también la asociación de Abogados Cristianos, que reclamaban al servicio de pediatría que no retiraran la sonda.

El caso de Andrea marcó un precedente al ser el primer caso que llevaba la eutanasia infantil a un juzgado y fallaba favorablemente a la petición de los padres.

3. El caso de Inmaculada Echevarría

En 2006 Inmaculada Echevarría reabrió el debate en torno a la eutanasia. Tras muchos años peleando contra una enfermedad crónica, a los 51 años ingresó en el hospital con una distrofia muscular e inició una batalla legal por el derecho a morir.

Inmaculada solicitó a la Delegación de Salud de Granada que el hospital le retirara el respirador que le mantenía con vida. La resolución se resolvió en 2007 de forma favorable por el Comité Ético de la Junta de Andalucía. En este caso se reconoce el derecho a limitar la terapia improductiva, pero no el suicido asistido o a la eutanasia.

La paciente murió en marzo de 2007. El caso de Inmaculada impulsó la Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de las Personas en el Proceso de la Muerte, siendo Andalucía la primera comunidad autónoma en legislar sobre la muerte digna.

4. El caso de José Antonio Arrabal

A pesar de esas pequeñas victorias en la despenalización de la eutanasia, en 2017 el caso de José Antonio Arrabal, que grabó su suicidio en su casa tras varios meses peleando por el derecho a morir dignamente, volvió a llevar el caso a la polémica.

José Antonio Arrabal era un electricista que había contraído en 2015 la enfermedad degenerativa ELA, que le había dejado con una movilidad mínima. La suficiente, sin embargo, para proveerse del medicamento que pondría fin a su vida el 2 de abril de 2017.

José Antonio grabó su muerte en directo como testimonio de lo que consideraba un acto heroico: decidir cuándo quería poner fin a su vida. Junto a la mesa dejó su DNI, su historia clínica, su testamento, una carta al juez y un papel con un mensaje: “no reanimación”.

Viendo el rápido deterioro de su cuerpo, que le llevaba a quedar reducido a un estado vegetal, dedicó sus últimos meses a luchar por la despenalización del suicidio asistido. Denunció haber tenido que morir en la clandestinidad comprando los medicamentos por Internet ante la falta de una legislación que amparara sus derechos.

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