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Los 10 tipos de persona que te encuentras en el gimnasio

Te traemos una lista de los diez tipos de personas que te encuentras en un gimnasio, da igual en qué barrio sea o lo que cueste la matrícula. Siempre están ahí.
Dwayne Johnson podría encajar perfectamente en el primer tipo. | Imagen de: Piop.net

 

El gimnasio es ese lugar al que por desgracia debemos acudir una vez en la vida, en contra de lo que dicta nuestro sabio corazón. Da igual si es un gimnasio caro o barato, en todos ellos encontrarás estos tipos de personas que presentamos a continuación.  Puede que tú seas uno de ellos o que pronto lo seas.

Los 10 tipos de fauna en el gimnasio

Si ya los has identificado todos enhorabuena, porque ya formas parte del hábitat natural del gimnasio, un mar de sudor, lágrimas y música techno. Si aún no los conoces, es porque estás haciendo el vago mientras cada mes sigues pagando matrícula.

1.  El exculturista

Suele ser el dueño del establecimiento. Lo identificarás fácilmente, y es que no sabes dónde acaba su cuello y dónde empieza su espalda. Es una masa triangular de músculo que ofrece esteroides a todo aquél que tiene a mano, anunciando los beneficios de ingerir batidos a base de químicos y clara de huevo. Sus músculos son una extensión del mismo gimnasio.

2.  El eterno ciclista

Se subió a la bicicleta en el 89, cuando le dio por hacer ejercicio, y desde entonces sigue ahí, persiguiendo un objetivo que no alcanza nunca. Al parecer, no hay ningún familiar que pregunte por él pero tampoco parece envejecer. Se alimenta a base de isotónicos y tiene la mirada perdida, recordando una vida anterior de la que nadie tiene constancia.

3.  El anciano con la cinta del Decathlon en la cabeza

Su único rasgo distintivo es ese. Aunque se apunta a todas las clases que puede, es imposible entablar una conversación con él y es que siempre agoniza y suelta sílabas entre jadeos. Se dice que una vez se apuntó a tenis y lo dejó porque “no era lo suyo”. 

4.  El que grita mucho

Ese individuo que asusta a los de la clase de spinning con sus gritos agónicos, mientras trata de levantar una barra de 200 kilos (mínimo). En ocasiones grita aunque no esté levantando peso. Es el cliente preferido del exculturista y su sucesor natural, por lo que va desarrollando músculo dónde antes solo había ropa. Siempre mira con desdén al eterno novato, que es nuestro siguiente tipo de persona.

Típico ejemplar que grita mucho en el gimnasio. | Imagen de: Youtube.

 

5.  El eterno novato

Muchos se sentirán identificados con esta persona. Siempre que acude al gimnasio (y lleva ya unos cuantos años) dice que es su primer día y pide consejo sobre cómo funcionan las máquinas. Acude de forma intermitente y suelta excusas nerviosas, aunque nadie le escuche.

    6.  La profesora de Pilates

    Nadie acude a su clase, por lo que busca desesperadamente presas para atraer a su guarida. Recorre el gimnasio haciendo figuras imposibles con una pelota enorme. Si se hubiera apuntado a un casting del Cirque du Soleil, hace tiempo que la hubieran cogido. Pero ahí sigue, en un gimnasio cochambroso haciendo clases para absolutamente nadie.

    7.  La Mari

    Ahí está tu vecina del cuarto, la Mari, que te había dicho que hacer deporte era muy sano y que tú también te deberías apuntar. Ni se te ocurra acercarte a ella porque te hará una extenso repaso de todo lo que haces mal cuando te subes a la cinta de correr. Siempre te recuerda que antes de ir al gimnasio ha “ido a por los críos, ‘fregao’ los platos, puesto una lavadora y ‘barrío’ el comedor”, pero que aun así ha sacado ganas para ir a “sudar un rato”. 

    8.  El que fuma

    Un tipo al que todos los del gimnasio desprecian desde lo más profundo de su alma. Su único pecado fue echarle una calada a un Farias en la boda de su primo, pero la foto se acabó filtrando en Facebook. Desde entonces, ha sido desterrado y repudiado, aunque siempre ronda la entrada del gimnasio. Algún día llegará su regreso.

    El hombre que fuma y que algún día anunciará su regreso al gimnasio. | Imagen de: Youtube.

     

    9.  El que siempre se está cambiando en el vestuario

    Da igual la hora del día a la que vayas, él siempre está ahí atándose los cordones del zapato. De vez en cuando mira el móvil o revisa sus pertenencias en la bolsa del gimnasio (10 desodorantes y una camiseta negra ajustada). Aunque es sociable y habla sobre su trabajo o sus otras aficiones, nadie le ha visto entrar o salir de su pequeña zona de confort.

    10. El que mira la tele

    Su único cometido es recordarle a los clientes que en el gimnasio han puesto una tele, aunque lo único que pongan en ella sea un canal de anunciones que nadie sintoniza.

    Bonus track: El Instagramer

    Se apuntó al gym para subir publicaciones chulas y el número de likes que consigue es proporcional al asco que da. Aprovecha cualquier ocasión para ligar con frases como: "Tranquila, al principio también me costaba". Lleva dos días.

    10 excusas para no ir al gimnasio

    Si a pesar de tener controlada a toda la fauna del local prefieres no poner un pie en la cinta de correr, te facilitamos diez excusas brillantes para no moverte del sofá.

    • Es muy caro.
    • Está muy lejos.
    • Me duele la espalda.
    • Mi novia me ha dejado.
    • Estoy haciendo un trabajo sobre la guerra franco-prusiana.
    • Echan un capítulo de La que se avecina que no había visto nunca.
    • Echan un capítulo de Los simpson que no había visto nunca.
    • Tengo agorafobia.
    • Ahora soy youtuber.
    • Vi a Rajoy en Twitter y ahora me gusta andar rápido.
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