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Los 6 Premios Nobel españoles de literatura

Desde José Echegaray a Camilo José Cela y Mario Vargas Llosa: estos son los 6 Premios Nobel españoles de literatura y su obra.
La lista de españoles que han recibido un Premio Nobel en literatura. | Imagen de: Youtube.

 

Los seis Premios Nobel españoles de literatura, once si lo extendemos al espacio hispano, otorgan a las letras españolas un lugar destacado en la literatura mundial: Reino Unido, con 30, encabeza el ránking de escritores más premiados, seguido de Francia (15), Estados Unidos (11), Alemania y Suecia (8) y España e Italia (6).

Analizamos los rasgos, la trayectoria y la obra de los seis Premios Nobel españoles de literatura, representantes de estilos bien diferentes.

Los 6 Premios Nobel españoles de literatura y su obra

El dinamismo de la literatura española en el planteamiento de los temas y la innovación en los estilos ha sido crucial en las letras universales. Si el Premio Nobel es un baremo de reconocimiento mundial, los seis galardonados españoles representan la significación universal de la literatura española.

Estos son los seis premiados, estandartes de seis épocas, seis estilos y seis obras.

1. José Echegaray (1904)

José Echegaray, premio nobel de literatura. | Imagen de: Joaquín Sorolla.

 

La polémica desatada con la otorgación del nobel de literatura a un cantautor como Bob Dylan en 2016 recuerda a las críticas que recibió el primer español en ganar el premio, el dramaturgo José Echegaray, en 1904. Su formación en ingeniería y ciencias exactas llevó a muchos a considerar que carecía de valor literario.

La campaña de desprestigio vino, de hecho, de las propias vanguardias literarias españolas, con Pío Baroja, Ramiro de Maeztu y Miguel de Unamuno en la cabeza. Pero Echegaray, aunque desprovisto de la técnica literaria de esas primeras figuras, se hizo con un público extenso y devoto gracias a un estilo directo y arrebatador.

El drama histórico En el puño de la espada (1875) marcó el inicio de su éxito con un estilo estridente que, en los cauces del teatro de la Restauración, encandilaba al público y excitaba a las élites recuperando viejos estilos como la inmoralidad del romanticismo revolucionario.

La Academia lo premió, precisamente, por “haber revivido las grandes tradiciones del teatro español”. En 1892 se estrenó su obra cumbre, Mariana, que los críticos coinciden en señalar como una pieza bajo influencia del teatro de Henrik Ibsen.

Al recibir el premio sus contemporáneos lo consideraron un auténtico mamarracho y una copia barata de Calderón de la Barca, aunque el público seguía valorando gratamente sus obras. En ellas se mezclaban aspectos melodramáticos en los que no faltaban los adúlteros, los amoríos, los duelos, los elementos históricos y los temas de actualidad

2. Jacinto Benavente (1922)

Jacinto Benavente, recibió el nobel de literatura en 1922. | Imagen de: El Confidencial.

 

La renovación en el teatro español de esa época vino de la mano de Jacinto Benavente, dramaturgo madrileño que adoptó una decisión trascendental para su carrera: poner su talento al servicio de una obra efectista para el gran público y no limitarse a una producción más exigente reservada a las minorías.

Su éxito fue abrumador, por bien que su tono satírico le ha restado muchas veces la carga de profundidad que se demanda a un escritor de primera línea. De hecho, la Academia le reconoció, en 1922, por “la alegría con la que ha transmitido las tradiciones del teatro español”.

Así, la crítica mordaz a las clases bienestantes españolas con la que se dio a conocer, con la obra El nido ajeno (1894), dio paso a una sátira blanda y paternal, amable, mucho más digerible por el gran público. Los intereses creados (1907) culminó ese estilo que mezclaba elementos modernos del teatro español con influencias extranjeras.

No hay duda de que Benavente un buen conocedor del teatro que se escribía fuera, y que Henrik Ibsen, Oscar Wilde o Gabriele D’Anunzio influyeron en su estilo.

Lo que sigue fascinando a los críticos literarios es la singularidad y la personalidad de su obra, difícil de enmarcar en el modernismo o en la generación del 98, aunque bebe de ambas fuentes. Se lo reconoce como el heredero de la comedia del siglo XIX liberándola del romanticismo con un estilo culto y refinado.  

3. Juan Ramón Jiménez (1956)

El español Juan Ramón Jiménez, premio nobel de literatura. | Imagen de: Europa Press.

 

El tercer Premio Nobel de literatura español fue para un poeta, Juan Ramón Jiménez, que enamorado de la poesía de Rubén Darío y los románticos españoles creó un estilo propio en el que mezclaba, con inédita soltura, la emoción y la profundidad intelectual.

Este es uno de estos casos en los que la biografía del autor marcan su estilo: la pérdida prematura de su padre le condujeron a un carácter nervioso y depresivo que sirvió como motor inspirador de una poesía melancólica. Esta se fue enriqueciendo en su madurez con tonos más vitales y enérgicos en los que tuvo mucho que ver Zenobia Camprubí.

Tras un amor arrebatador se casaron en 1916. Por entonces había publicado poemarios con los que había conquistado a crítica y público desde un estilo modernista: Rimas (1902), Arias Tristes (1903), Elegías (1908-1910) o Soledad Sonora (1911) son algunos ejemplos.

Pero en Sonetos Espirituales (1914) ya anunciaba un cambio formal marcado por la liberación de los cánones rígidos del modernismo y la adopción del verso libre cuya fuerza otorgaba la obsesión por el ritmo y la sobriedad de la palabra.

En la búsqueda incansable de la perfección y la belleza trabajó incansablemente hasta su muerte, dejando obras eternas como Platero y yo que influenciaron toda una generación de poetas como Federico García Lorca, Rafael Alberto o Vicente Aleixandre. En 1956 la Academia le otorgó el Nobel destacando el “elevado espíritu y la pureza artística”.

4. Vicente Aleixandre (1977)

Vicente Aleixandre, poeta español ganador del premio nobel. | Imagen de: RTVE.

 

En los años treinta despuntó una generación que se ganó el corazón de todos los españoles y cuya influencia atravesó fronteras. Era la generación del 27, en la que junto a poetas como Federico García Lorca, Pedro Salinas y Rafael Alberti, se encontraba Vicente Aleixandre.

En 1977, este poeta sevillano recibió el Premio Nobel por “iluminar la condición del hombre en el cosmos y en la sociedad de hoy en día” y por haber “renovado las tradiciones de la poesía española de entreguerras”. Para mucho fue el reconocimiento a una figura intelectual de primer orden y a toda una generación de poetas.

Su contacto con la juventud literaria le despertó una inquietud artística que no abandonó jamás, consagrando toda su vida a la construcción de una obra poética en la que recogiendo las influencias del pasado (Gustavo Adolfo Bécquer y Rubén Darío) y el presente (Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez) introdujo elementos renovadores como el surrealismo.

Esta evolución se puede seguir desde su primera obra Ámbito (1928), muy influenciada por Jiménez, hasta el período surrealista, con Espadas como labios (1932) y La destrucción o el amor (1935), y la evolución posterior a un estilo menos complejo, con obras como Presencias (1965). El nexo entre ambas épocas lo marca Sombra del paraíso (1944).

5. Camilo José Cela (1989)

Camilo José Cela, uno de los escritores españoles más famosos. | Imagen de: El Confidencial.

 

No fue hasta 1989 que la narrativa española fue reconocida con el premio nobel, pues hasta entonces sólo habían sido galardonados poetas y dramaturgos. El premio sólo podía recaer en Camilo José Cela, que tuvo el genio de crear dos obras cumbre, La familia de Pascual Duarte (1942) y La Colmena (1951), en una época desastrosa para la novela española.

En los años cuarenta, en plena crisis de la narrativa, Camilo José Cela llamó la atención con un drama rural que combinaba tragedia y elementos satíricos y picarescos. La familia de Pascual Duarte anunció las dos grandes características de su personalidad literaria: el estilo, duro y desgarrado, y el tema, el sufrimiento del hombre y sus circunstancias.

En la primera obra las memorias de un campesino con varios crímenes a sus espaldas esperando la muerte en el patíbulo, y en Pabellón de reposo (1943) la vida en el sanatorio de un grupo de tuberculosos. La Academia lo premió, precisamente, por “muestra de diferentes formas de vulnerabilidad del hombre”.

En 1951 se consagró con La colmena, un retrato de la vida de posguerra con la intención de relatar el destino colectivo de un pueblo. El éxito de la novela radica en la maestría como el autor construye una auténtica colmena con más de trescientos personajes y un argumento lánguido e impreciso.

Combinó esta temática profunda con libros de viajes como Viaje a la Alcarria (1948) y obras experimentales como Mr. Cadwell habla con su hijo (1953). Su obra incluyó diccionarios, poesía, misceláneas y artículos periodísticos en una personalidad literaria total que se hizo con el Nobel, el Nacional de Literatura, el Príncipe de Asturias y el Cervantes.

6. Mario Vargas Llosa (2010)

Mario Vargas Llosa, el último en recibir un premio nobel en 2010. | Imagen de: Wikimedia Commons.

 

El sexto y último galardonado con el Nobel de Literatura es un peruano con doble nacionalidad peruana y española, y aunque gran parte de su obra pertenece al ámbito temático y estilístico hispanoamericano, es indudable que el contacto con España ha marcado la última etapa vital de Mario Vargas Llosa.

La influencia de Faulkner y Joyce impulsaron la creación de La ciudad y los perros (1963) con la que el escritor de Arequipa rompía con la tradición de la narrativa hispanoamericana con elementos como el monólogo interior y la fragmentación cronológica.

Como ocurre con Cela, la larga trayectoria de Vargas Llosa le encumbra como un artista total que ha abarcado desde grandes novelas como La guerra del fin del mundo (1981) y La fiesta del chivo (2002) hasta obras periodísticas, ensayos, teatro y crítica con títulos como García Márquez: historia de un deicidio (1990) o La verdad de las mentiras (1990).

Su estilo ha transitado desde una narrativa experimental pero firme hasta el descenso a un estilo más periodístico que, aunque a veces ha mermado el valor literario, le ha permitido convertirse en cronista de su tiempo. La Academia lo condecoró en 2010 “por su cartografía de las estructuras de poder y la resistencia del individuo”.

Bibliografía:

J. Díaz de Castro, F. Biografía de Jacinto Benavente Martínez. Real Academia de la Historia.

Echegaray, primer premio Nobel español de la historia. Madrid Diario, 13 de diciembre de 2017.

Homenaje a Vicente Aleixandre. Boletín de la Real Academia Española, 1985

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