8 poemas de Antonio Machado que acarician el alma

Estos son los mejores poemas de Antonio Machado que te conmoverán. Poemas cortos y largos de este autor de la generación del 98 sobre amor y otros temas.
Estos son algunos de los mejores poemas de Antonio Machado.
Estos son algunos de los mejores poemas de Antonio Machado. | Imagen: Cedida.

 

Muchos de los poemas de Antonio Machado forman parte del grupo de poemas más famosos y relevantes de la historia de la poesía. Este autor español perteneciente a la generación del 98, siendo uno de los máximos exponentes de este género literario en nuestra lengua.

En la siguiente selección, vamos a descubrir algunos de los poemas más importantes de Antonio Machado y a comentarlos, siempre con la intención de hacer llegar al mayor número de personas posible este maravilloso arte que es la poesía.

Poemas de Antonio Machado

Siendo Antonio Machado una eminencia dentro del mundo de la poesía, debemos comentar que fue un alumno distinguido de la Institución Libre de Enseñanza, sus poemas están siemprecargados de símbolos románticos y su estilo, aunque modernista al principio, fue derivando hacia un corte más taoísta, existencialista e intimista.

Fruto del sufrimiento de la época durante la Segunda República, tuvo que exiliarse de España y falleció estando fuera de su tierra en el año 1939, a los 63 años, en Colliure (Francia). Comenzamos con el listado de poemas de Antonio Machado:

1. La Saeta

¡Oh, la saeta, el cantar

al Cristo de los gitanos,

siempre con sangre en las manos,

siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,

que todas las primaveras

anda pidiendo escaleras

para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,

que echa flores

al Jesús de la agonía,

y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!

¡No puedo cantar, ni quiero

a ese Jesús del madero,

sino al que anduvo en el mar!


En este poema de Antonio Machado podemos contemplar ya desde el inicio que para nuestro autor, la tierra de la que proviene y el campo, así como la naturaleza, son elementos importantes. Todos ellos acompañados de la religión, un elemento central en la cultura de España, sobre todo por aquellos años.

2. Los sueños

El hada más hermosa ha sonreído

al ver la lumbre de una estrella pálida,

que en hilo suave, blanco y silencioso

se enrosca al huso de su rubia hermana.

 

Y vuelve a sonreír porque en su rueca

el hilo de los campos se enmaraña.

Tras la tenue cortina de la alcoba

está el jardín envuelto en luz dorada.

 

La cuna, casi en sombra. El niño duerme.

Dos hadas laboriosas lo acompañan,

hilando de los sueños los sutiles

copos en ruecas de marfil y plata


Poesía digna de escuchar cada día antes de dormir. El mundo onírico fue también un elemento muy presente en la mente de Antonio Machado. Dicho mundo, junto con el de los recuerdos, han sido el eje central de muchos de sus poemas. A continuación cambiamos de objeto pero no de temática en esta lista de poemas de Antonio Machado. De los sueños, al sueño:

3. Sueño

Desgarrada la nube; el arco iris

brillando ya en el cielo,

y en un fanal de lluvia

y sol el campo envuelto.

Desperté. ¿Quién enturbia

los mágicos cristales de mi sueño?

Mi corazón latía

atónito y disperso.

...¡El limonar florido,

el cipresal del huerto,

el prado verde, el sol, el agua, el iris!

¡el agua en tus cabellos!...

Y todo en la memoria se perdía

como una pompa de jabón al viento.


De nuevo, la naturaleza juega un papel importante. Un poema cargado de sensaciones que invaden al lector haciendo despertar emociones de todo tipo. La imaginación debe ser el mejor compañero siempre que queramos leer poemas de Antonio Machado.


4. Campo

La tarde está muriendo

como un hogar humilde que se apaga.

 

Allá, sobre los montes,

quedan algunas brasas.

 

Y ese árbol roto en el camino blanco

hace llorar de lástima.

 

¡Dos ramas en el tronco herido, y una

hoja marchita y negra en cada rama!

 

¿Lloras?... Entre los álamos de oro,

lejos, la sombra del amor te aguarda.


Un breve poema con tintes algo pesimistas y oscuros a priori cursiva, pero que deja un sabor dulce y esperanzador al final. El amor como solución y salvavidas. Sin duda un poema que refleja la forma que tenía Antonio Machado de ver el mundo y a las personas. Sin duda, uno de los poemas de Antonio Machado más bonitos sobre la naturaleza.

5. Horizonte

En una tarde clara y amplia como el hastío,

cuando su lanza blande el tórrido verano,

copiaban el fantasma de un grave sueño mío

mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano.

 

La gloria del ocaso era un purpúreo espejo,

era un cristal de llamas, que al infinito viejo

iba arrojando el grave soñar en la llanura...

Y yo sentí la espuela sonora de mi paso

repercutir lejana en el sangriento ocaso,

y más allá, la alegre canción de un alba pura.


Posiblemente uno de los poemas más enigmáticos de esta lista de poemas de Antonio Machado. Nos situa en un momento y en un lugar desconocidos para el lector, pero que va llenándose de elementos e información conforme avanza el escrito. Sin duda, un claro ejemplo de cómo Machado puede transportarte muy lejos sin que te des cuenta.

6. Sol de invierno

Es mediodía. Un parque.

Invierno. Blancas sendas;

simétricos montículos

y ramas esqueléticas.

Bajo el invernadero,

naranjos en maceta,

y en su tonel, pintado

de verde, la palmera.

Un viejecillo dice,

para su capa vieja:

«¡El sol, esta hermosura

de sol!...» Los niños juegan.

El agua de la fuente

resbala, corre y sueña

lamiendo, casi muda,

la verdinosa piedra.


De nuevo la naturaleza como piedra angular de este poema que ejemplifica gran parte del estilo de sus obras. En este caso, la puntuación se vuelve imprescindible para crear una estructura sólida y eficaz. Versos cortos muy bien entrelazados que hacen sentir todo aquello que Machado se ha propuesto.


7. Recuerdo infantil

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de lluvia tras los cristales.

 

Es la clase. En un cartel

se representa a Caín

fugitivo, y muerto Abel,

junto a una mancha carmín.

 

Con timbre sonoro y hueco

truena el maestro, un anciano

mal vestido, enjuto y seco,

que lleva un libro en la mano.

 

Y todo un coro infantil

va cantando la lección:

«mil veces ciento, cien mil;

mil veces mil, un millón».

 

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de la lluvia en los cristales.


Un título muy literal que no deja espacio a la imaginación, ya que ahora hablamos de recuerdos. Un recuerdo que transmite el autor sobre su infancia. Recuerdo triste con el que todos nos sentiremos identificados. ¿Cabe la posibilidad de que sea en realidad nuestro recuerdo y no el suyo?

8. Hastío

Pasan las horas de hastío

por la estancia familiar

el amplio cuarto sombrío

donde yo empecé a soñar.

Del reloj arrinconado,

que en la penumbra clarea,

el tictac acompasado

odiosamente golpea.

Dice la monotonía

del agua clara al caer:

un día es como otro día;

hoy es lo mismo que ayer.

Cae la tarde. El viento agita

el parque mustio y dorado...

¡Qué largamente ha llorado

toda la fronda marchita!

El tono de este poema de Antonio Machado es el que recubre gran parte de las obras de la segunda mitad de su vida. Tiempos convulsos y angustiosos hicieron que el autor escribiese poemas como este.



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