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10 mitos de México sorprendentes (y terroríficos)

Estos 10 mitos de México, cortos y de terror, forman parte de la cultura popular del país y han servido a generaciones enteras para entretener o explicar el origen de ciertos fenómenos.
Mitos y leyendas de México que forman parte de la rica cultura popular del país. | Imagen de: Ernesto Rodríguez.

 

Dioses, guerreros, seres sobrenaturales, demonios, almas, muertos y animales forman parte de los mitos de México. En la larga noche de la colonización los europeos trataron de quemar la memoria de una civilización que, sin embargo, había salvaguardado en la palabra y para siempre toda una cosmovisión plasmada en leyendas orales de México.

Hoy se conservan decenas y decenas de estas narraciones legendarias, mezcla de mitos prehispánicos, mitos cortos y mitos de terror que forman parte del alma del pueblo mexicano. Te desvelamos a continuación los mitos de México más sorprendentes.

Mitos y leyendas de México

En México perviven infinidad de mitos y leyendas que forman parte de la cultura oral del pueblo mexicano. Antes de la llegada de los españoles, los mitos prehispánicos habían transmitido de generación en generación asombrosos mitos que construyen un universo mágico de hechos increíbles protagonizados por dioses, animales y seres sobrenaturales.

Estas leyendas pasaron a formar parte del relicario de los mitos de la antigüedad cuando los conquistadores trataron de aniquilar las culturas precolombinas. Se quemaron los códices sagrados, pero no la tradición oral que había sedimentado ya en la conciencia de toda una civilización ese mundo mágico de los mitos de México.

Después, mientras los monjes trataban de reconstruir en la soledad de sus celdas los mitos en la permanencia de letra escrita, poco a poco las nuevas generaciones continuaron con la tradición mitológica.

Los mitos de México posteriores a la conquista son una amalgama de narraciones espantosas en las que un mundo mágico trata de representar el espanto de sangre, muerte y crisis cultural que supuso la Colonia. Algunos cuentos se basan en hechos reales, y otros luchan contra la superstición a medio camino entre el mito y la dolorosa verdad.

Pero unos y otros han dejado una lista interminable de narraciones y leyendas para la historia de uno de los países más mágicos y misteriosos. Estas son los 10 mitos de México más asombrosos.

Mitos cortos de México

Las madres en México asustan a sus niños diciendo que vendrá la Llorona, la más popular de los protagonistas de los mitos cortos. La llorona es una de las muchas figuras legendarias que constituyen el enjambre de mitos y narraciones cortas de la cultura popular mexicana.

A veces se trata solo de cuentos explicados de generación en generación, con la única función de entretener o causar asombro; en otras ocasiones tratan de explicar el origen de un fenómeno natural, de una población, de un puente o de un hecho histórico. Estos son los cinco mitos cortos más populares de México:  

1. La llorona

El mito corto por excelencia de la cultura mexicana es “La llorona”. En su esencia la narración explica a través del mito el origen del llanto que muchos campesinos y viajantes dicen haber escuchado alguna vez en los márgenes del río en plena noche.

La versión más extendida narra la historia de una joven adolescente que, emigrando del pueblo a la ciudad en busca de una vida mejor, fue contratada como sirvienta por una familia acaudalada. Enamorada del cruel hijo de los patrones, fue abandonada y despedida después de quedarse embarazada.

De regreso a su casa, su suerte no fue mucho mejor: su familia, de profundas convicciones católicas, tampoco aceptó su situación. Presa del desespero, la muchacha bajó hasta el río y tras el parto abandonó a su bebé corriente abajo. Cuando tomó consciencia de ello arrancó a correr persiguiendo a su hijo por los márgenes del río a pleno llanto y grito.

A menudo los visitantes y los lugareños se detienen en los márgenes de algún río creyendo escuchar el llanto dolorido de una muchacha, el llanto de la Llorona.

2. La leyenda del Charro negro

Por los pueblos de México se extiende una leyenda tan popular y conocida como la de la Llorona: La leyendo del Charro negro. En México charro significa jinete, y el cuento narra el misterioso encuentro de la joven y promiscua Adela con un charro negro.

Cuenta el mito que Adela, a pesar de su corta edad y a pesar de las advertencias de su sufrida madre, disfrutaba coqueteando y seduciendo a los hombres de su pequeña localidad. En una ocasión y mientras esperaba solitaria a uno de sus galanes, apareció un jinete negro que la convenció para que subiera a lomos de su equino.

Tan pronto como Adela se subió al caballo el jinete emprendió una horrible marcha hacia el infierno abriendo surcos de fuego con el veloz trote de su caballo: Adela había sido seducida por el mismísimo diablo.

Los vecinos del pueblo siguen contando hoy que aquella noche vieron a una mujer ardiendo sobre el caballo de un charro negro riendo a carcajadas. Y desde entonces, presas del pánico, las chicas del pueblo se comportan con una escrupulosa pulcritud.

3. La Reina escondida

Por toda la faz de México se extienden un sinfín de mitos prehispánicos que forman parte de la cosmogonía azteca, los mitos a través de los cuales se explican los fenómenos naturales y su creación.

Uno de los más emblemáticos es “El agua y el amor”. En él se cuenta que en el pueblo de Bolochen, condenado a una eterna sequía, su jefe protector, un valeroso guerrero, había perdido la cabeza por una muchacha. La madre de esta, caprichosa, la escondió para que nadie pudiera usurparle a su preciosa hija.

Así es como el guerrero abandonó a su pueblo y se entregó en cuerpo y alma a la búsqueda de su amada. Después de rogar a los dioses, alguien le alertó de que habían escuchado unos llantos de mujer en una gruta perdida. Después de mucho esfuerzo por llegar hasta el origen de los llantos, el guerrero la encontró.

La sorpresa fue que esta se encontraba rodeada por siete estanques de agua: Chacha (agua roja), Pucuelha (olas como el mar), Sallab (salto de agua), Akabha (agua oscura), Chocoha (agua caliente), Ocila (agua lechosa) y Chimaisha (con muchos insectos). Y así fue como el amor trajo agua al pueblo de Bolochen.

4. El mito de Papatzin

El mito de Papatzin es el más conocido de las historias que anticiparon, antes de la llegada de los conquistadores, la caída de la civilización azteca. Hete aquí uno de los más famosos mitos de la antigüedad en México.

En él se cuenta la historia de Papatzin, la hermana del gobernador de Tenochtitlán, el poderoso Moctezuma. Papatzin, joven y de una deslumbrante belleza, era además muy querida por el pueblo por su bondad y su sencillez. La gente la solía saludar durante las largas horas que pasaba sentada enfrente de su jardín.

Pero una enfermedad le arrebató la vida de repente, y Moctezuma la sepultó en una cueva cercana. A la mañana siguiente, una niña del pueblo que no conocía la noticia de su muerte aseguró haberla vista sentada como acostumbraba enfrente de su jardín.

La princesa le dijo a la niña que avisara a la esposa del mayordomo, quien al ver a Papatzin se desmayó, y al despertar fue a avisar al mayordomo que al ver a la princesa perdió el conocimiento. Al despertar, este recibió una orden: informar de su presencia al mismísimo Moctezuma. El mayordomo, temiendo represalias por haber inventado semejante historia, no obedeció.

Así que el mayordomo habló con su esposo Netzahualpilli, que informó a Moctezuma de que su hermana seguía viva. Esta se presentó ante el mismísimo emperador, y le notificó que un hombre joven con alas blancas le había anunciado terribles cambios en el mundo. Poco después de su segunda muerte, llegaron los conquistadores.

5. El puente del diablo

Este mito corto explica el origen del nombre de este puente que se encuentra en la localidad de Jalisco: tras su terrorífico nombre se esconde una bella historia de amor.

En esa región, los pueblos de Puente Grande y Zapotlanejo estaban separados por un caudaloso río cuyas aguas bajaban siempre embravecidas, y a un lado y al otro vivían dos enamorados. Sin un puente que uniera las dos localidades, el hombre trataba de cruzar el río a nado, pero siempre acababa en un riesgo inútil.

La pena lo consumió y empezó a frecuentar las tabernas donde ahogaba su martirio en alcohol. En una de sus borracheras y de vuelta a casa gritó tres veces “Daría mi alma por un puente que me dejara cruzar el río”.

Una voz apareció de entre las sombras para hacer un pacto con el borracho: si al terminar la noche conseguía construir un puente se quedaría con su alma.

Pero al otro lado del río una vecina había presenciado la escena y acudió rápidamente a la enamorada, que temerosa de perder el alma de su amado imitó el canto del gallo despertando a su vez el canto de todos los gallos de la ciudad. El diablo, al que solo le quedaba una piedra para finalizar el puente, asumió su derrota y desapareció.

El Puente del Diablo, en Jalisco, forma parte de los mitos más importantes de México. | Imagen de: Youtube.

 

Así fue como la mujer consiguió engañar al diablo, y reunirse con su amado. Este puente separa aún hoy en día Puente Grande de Zapotlanejo, y existe aún el hueco del último ladrillo: dicen que si alguien intenta rellanar ese hueco, la piedra acaba desprendiéndose.

Mitos de terror en México

La cultura popular mexicana recoge también una extensa lista de narraciones de terror que ponen los pelos de punta. En ella se recogen historias cortas que se siguen contando de generación en generación, de boca en boca, con algún tipo de moraleja final. Se trata de narraciones que explican el origen de supuestas apariciones en medio de la noche.

Los mitos de terror en México suelen contar la historia de seres desafortunados que pagaron un alto precio por sus errores en la vida, de modo que tratan de alertar de los peligros de la soberbia, la tacañería, el capricho y otros vicios y defectos. A continuación, algunos de los más extendidos y escalofriantes:

1. La mujer del cinco

En un pequeño pueblo fronterizo de México vivió hace tiempo una mujer despiadada cuyo marido había abandonado juntos a sus hijos. Como venganza, la madre maltrataba a sus pequeños con torturas y castigos. La crueldad era tal que algunas noches les encerraba desnudos durante hora en un diminuto cuarto oscuro.

Los muchachos ya crecidos abandonaron a su madre en cuanto pudieron, y esta, en su soledad, empezó a sentir el horrible peso de la culpa. Arrepentida visitó al párroco esperando que su confesión y el perdón de Dios apaciguaran su alma.

Pero el padre, al escuchar las fechorías de la mujer, proclamó que estaba incapacitado para concederle el perdón, lo cual correspondía solamente al Papa de Roma. Pero, ¿cómo iba a viajar una mujer tan pobre a Roma? “Tendrá que pedir limosna con monedas no superiores a cinco centavos hasta conseguir la suma necesaria para viajar. Esta es su penitencia”, sentenció el cura.

La desgraciada empezó a vagar como alma en pena por las calles y alrededor de la iglesia, pero la penitencia era tan dura que empezó a hacer mella en su salud y su aspecto físico.

La vieja murió presa de la locura sin haber conseguido la cantidad soñada, y cuenta la leyenda que su alma se aparece a media noche por las calles del centro de Mexicali. Los que la han visto la describen como un esqueleto con la calavera ataviada con un pañuelo. Si se la encuentran alguna vez, conviene siempre tener preparado un centavo de cinco.

2. El pozo encadenado

En medio de un desierto alejado de los pueblos colindantes al norte de México vivía un matrimonio sin hijos. Los pacíficos campesinos moraban en paz en su pequeña casita: el hombre cuidaba de un pequeño huerto, y su mujer se encargaba de las labores del hogar.

Hasta allí llegaron dos misteriosos forasteros que aseguraban haber perdido su camino. Mientras recuperaban la dirección, pidieron un poco de agua y descanso. El hombre les llevó hasta un pozo que el matrimonio tenía para el abastecimiento de agua, justo detrás de la casita. Los viajeros se quedaron a dormir.

Cuentan los vecinos de las localidades colindantes que, a pesar de que la casa del matrimonio se encontraba bien lejos, en mitad de la noche escucharon un grito espeluznante. Nunca más se vio al matrimonio por los pueblos de la zona: se presume que los viajantes quisieron robarles, y fueron arrojados al pozo donde murieron ahogados.

Si uno visita su casa hoy puede ver aún el pozo encadenado, del que por las noches siguen saliendo los espeluznantes gritos del hombre y la mujer.

3. El alma en pena de La Rumorosa

En la localidad de Tijuana, cerca de la frontera de México con Estados Unidos, vivía la enfermera Eva, conocida por ayudar a los vecinos del pueblo y sus alrededores siempre que lo necesitaban. En una de esas recibió la visita de una mujer de La Rumorosa que le pidió si podía visitar a su marido enfermo.

La Rumorosa era una ranchería aislada en medio del desierto, por lo que Eva tuvo que andar varios kilómetros bajo un sol sofocante. Desorientada y sin fuerzas, acabó perdida en medio de aquel desierto del que eran famosas las historias de fantasmas y apariciones. Al caer la noche, la muchacha quedó presa del pánico.

Eva nunca llegó a la finca de La Rumorosa, ni tampoco volvió jamás a su pueblo. Dicen que por la noche las rocas se transformaron en series diabólicos que la persiguieron hasta que esta tropezó y cayó por un precipicio.

También cuentan que los viajeros que transitan la carretera de La Rumorosa la ven aparecerse vagando en pena con un traje blanco.

4. La mala hija

Cuenta este mito de terror que durante los años de la Revolución muchas familias adineradas buscaban refugiarse de los bandoleros en la localidad de Lagos de Moreno, Jalisco. Hasta allí llegó la familia Peón Valdés, formada por un matrimonio que fue agraciado con el nacimiento de una hija a la que llamaron Blanca Rosa.

Blanca Rosa nació con una belleza incomparable, así que pronto se convirtió en el tesoro de sus padres y la admiración de todos los vecinos. Cuando creció empezó a ser cortejada por los chicos de Lagos, pero Blanca Rosa permanecía siempre inmutable.

Una noche Blanca Rosa fue a dormir como si nada, pero cuando al amanecer su madre fue a despertarla, la chica no estaba en su cama y de la ventana, abierta de par en par, colgaba una cuerda. Al parecer se había fugado, y empezaron los rumores acerca de con quién.

A pesar de los mayúsculos esfuerzos de sus padres y los vecinos por encontrarla, nunca más se supo de ella. Algunos años después muchos vecinos aseguraban ver a Blanca Rosa vestida de Blanca con un bulto en las manos gritando “¿Dónde están? ¿Dónde los encontraré?”.

Después se supo que la hija había abandonado su casa para irse a vivir con Chicho, un apuesto galán con el que tuvo cuatro hijos. Cuenta el mito que Chicho la sorprendió con otro hombre y preso de la locura mató a sus hijos y luego la mató a ella. La figura de la bella Blanca Rosa se sigue apareciendo en Lagos de Moreno arrepentida por haber sido una mala hija.

5. El cuerpo sin cabeza

En una localidad del estado de Durango vivía en los años cincuenta un hombre que trabajaba en el cuidado de las vías ferroviarias. En una de esas, el hombre fue invitado a una boda. Por aquel entonces los contrayentes se casaban por la mañana, y durante todo el día los invitados festejaban, bebían y bailaban hasta el día siguiente.

El hombre en cuestión bebió desde bien pronto por la mañana, de modo que al caer la noche era objeto de una tremenda borrachera. Sin embargo, no olvidó que a la doce de la noche pasaba el tren dirección a la capital, por lo que tenía que hacer los cambios en las vías. Y así lo hizo, tras lo cual decidió descansar un rato antes de ir a casa.

Así fue como el hombre, borracho perdido, recostó la cabeza en los raíles y a eso de la media noche el expreso hacia la capital cruzó Durango cercenando el cuello del beodo. Su fantasma se sigue apareciendo puntualmente al punto de la media noche andando por las vías con su cuerpo sin cabeza.

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