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Quién fue Julio César: conquistas, romances y muerte

Os ofrecemos una corta biografía de Julio Cesar, sus conquistas en Roma y el resto de Europa, así como la trágica muerte de este importante personaje.
Vida y legado del emperador romano Julio César. | Disponible en: El Lorquino.

 

Probablemente el personaje histórico más conocido del Imperio romano fue también el más popular entre sus súbditos, pues a la vez que expandió las fronteras del imperio sometiendo a los bárbaros a una gran agresividad, se ganó con sus medidas populistas la simpatía de amplios sectores de la población.

Fue un personaje políticamente crucial, pues con él acabó el período de la República. Pero además, su carácter y su agitada vida privada con el trágico destino final de su asesinato lo convertido en un mito objeto de creaciones artísticas.

¿Quién fue Julio César?

Cayo Julio César nació el 13 de julio del año 100 a.C. en Roma, y murió el 44 a.C. Durante su vida fue dueño absoluto de Roma y señor del mediterráneo, y dominó con la misma firmeza el arte militar y las artes amatorias.

Su halo heroico le acompañó desde la cuna, pues fue criado bajo la influencia de varias personalidades políticas del poder emparentadas con su estirpe, la familia patricia Julia, y decían que descendía de los dioses. Además obtuvo una formación cultural muy rica en la que influyó mucho la lectura de la épica Odisea.

Su destino político estuvo fuertemente marcado por su oposición al régimen dictatorial del emperador Sila, que le obligó a exiliarse a Asia hasta su muerte. Durante ese tiempo mostró grandes habilidades diplomáticas haciendo amistad con el rey de Bitinia (sur del Mar Negro) que posteriormente anexaría al imperio.

Tras dedicar a algunos años a ejercer la abogacía y formarse en la retórica, en el 59 a.C. fue elegido cónsul y formó un triunvirato junto a Craso y Pompeyo.

Pero el momento clave de su biografía llega cuando es nombrado gobernador de la Galia, donde llevó a cabo una agresiva guerra de conquista. Cuando Pompeyo quiso acabar con su poder se dirigió con sus ejércitos hacia el sur abriendo un periodo de guerra civil que acabó con su nombramiento como dictador perpetuo.

En su vida privada fue un depredador amoroso: los cronistas de la época le atribuyen decenas de relaciones amorosas entre las que se cuentan la reina de Egipto, Cleopatra, y Pompeya, la nieta de Sila. Pero la pasión en Roma solía salir cara: fue asesinado como fruto de la conspiración política por Bruto, hijo de otra de sus amantes.

¿Qué hizo Julio César?

Hacemos un repaso a los aspectos más importantes del legado de César.

1. Una valiosa producción literaria

Uno de los motivos por los cuales Julio César ha pasado a la historia es por su producción literaria. Era frecuente que los políticos que habían recibido una educación refinada plasmaran sus vivencias por escrito, pero en el caso de Cayo Julio César los estudiosos han visto en sus obras una calidad fuera de lo común.

Lamentablemente, una parte se perdió y solo queda la obra de carácter historiográfico. Esta ha sido muy útil para recreación de su contexto político, pero también de su época, pues no escatima en detalles de la forma de vida romana: moda, comida, arquitectura…

La primera gran obra es De bello gallico (La guerra de la Galia), una compleja narración de la campaña militar de La Galia desde el 58 al 52 a.C donde incluye las batallas contra los Helvecios, la sublevación de las tribus galas, la conquista de Aquitania, la derrota de los germanos y la rendición de Vercingetorix.

La segunda gran obra fue De bello civili (La guerra civil) donde narra los primeros compases de la guerra que libró contra Pompeyo, desde que cruza el Rubicón y declara la guerra a su compañero de triunvirato hasta la muerte de Pompeyo.

Además, publicó obras sobre sus conquistas en Hispania, África y Alejandría. Y además, aunque se perdieron por el camino, queda constancia de su obra poética y sobre teoría literaria gracias a las fuentes de escritores como Suetonio y Ovidio.

2. La conquista de la Galia

El año 58 a.C. el senado romanó designó a Cayo Julio César como gobernador de la Galia. Al llegar, se encontró que en la zona del norte estaba repleta de tribus galas rebeldes que solían realizar incursiones a la zona romana.

A la sensación de amenaza se le unió la ambición personal de Julio César, que hallándose con serios problemas económicos quería llevar a cabo una acción heroica que le permitiera una situación mejor. El 58 a.C. una de las tribus rebeldes, los helvecios, quemaron sus aldeas y emprendieron la marcha hacia territorios romanos, lo que llevó a Julio César a declarar la guerra.

Tras la derrota de los helvecios, otra de las tribus, los suevos, contaban con legiones germanas comandadas por Ariovisto. Este planeó la toma de la ciudad Vesontio, y de nuevo Julio César los aplastó. La conquista de la Galia se completó con la batalla contra los Vosgos, el levantamiento de los belgas y la rebelión de Vercingetorix.

La guerra concluye en el 52 a.C. con la toma de la ciudad de Alesia. La conquista de las Galias demostró la astucia de Julio César, que conquistó a sus enemigos gracias al profundo conocimiento que adquirió de ellos y a un sistema militar perfeccionado en el que los soldados recibían recompensas por sus méritos.

3. La guerra civil contra Pompeyo

A mediados del siglo I a.C. la sociedad romana estaba dividida entre el sector reformista y el sector conservador, y la política se había convertido en un avispero. Aunque el laureado Julio César se había ganado muchos adeptos, mientras él conquistaba la Galia en Roma Pompeyo había consolidado su poder.

Morte di Cesare, de Vincenzo Camuccini, retrata la muerte de Julio César. | Imagen de: Wikimedia Commons.

 

La lucha de egos empezó a convertirse en amenazas y provocaciones mientras uno y otro reclutaban legiones y se armaban para la guerra. En enero del 49 a.C. Pompeyo recibió del senado poderes extraordinarios, y César, al saberlo, marchó con sus tropas hasta cruzar el río Rubicón, frontera entre la Galia e Italia.

El avance de las tropas de Julio César hacia Roma anunciaba el inicio de la guerra civil, la segunda que vivía la República. César avanzaba como una apisonadora a la vez que en Roma se desmoronaba el poder de Pompeyo mientras el terror y el caos se apoderaban de la ciudad.

El conflicto duró más de 4 años, con hechos como el sitio de Brindisi y batallas en Hispania, grecia, Oriente y África. Finalmente, la facción pompeyana fue derrotada y César se autoproclamó dictador perpetuo.

4. César como dictador perpetuo

Tras su victoria el senado le nombró dictador y del 21 de septiembre al 2 de octubre del 45 a.C. César organizó desfiles y celebraciones que no escatimaron en pomposidad y gasto. Incluso se ejecutó a Vercingetorix mientras César se paseaba entre multitudes con una carroza que rezaba: “Veni, vidi, vinci” (Vine, vi y vencí).

Empezó a desarrollar una política populista que encandiló a sus súbditos.

Recompensó a las tropas con denarios y tierras, y al pueblo con trigo y aceites. Rebajó el alquiler, distribuyó carne por todo el imperio y celebró suculentos banquetes populares que acompañó de la celebración de juegos en el circo, luchas de gladiadores y espectáculos varios.

Otra vertiente de su política populista y reformadora fue su actividad constructora, pues emprendió numerosos proyectos de reforma de edificios públicos e infraestructuras. Reformó el censo y el abastecimiento de las provincias, estableció un nuevo calendario. Pero, sobre todo, dejó atrás la etapa de la anarquía y ofreció estabilidad.

5. Los romances del César

El historiador Suetonio recogió en sus crónicas la faceta de seductor de Cayo Julio César, que a lo largo de su carrera no solo conquistó vastos territorios para el imperio sino también damas de la alta sociedad romana.

Se consideran en su haber los romances con Postumia, esposa de Servio Sulpicio Rufo, jurista y amigo de Cicerón; con Lollia, esposa del militar y político Aulio Gabinio; y con Tértula, la mujer de Marco Licinio Craso. Incluso se dice que flirteó con la mismísima mujer de Pompeyo.

Más profundo fue el amor que Julio César sentía por Servilia, madre de Bruto, con la que mantuvo una relación duradera, desde el 63 a.C. hasta su muerte en el 44 a.C. Según Suetonio, no escatimó en regalos y favores.

Sin embargo, la relación más célebre de Julio César fue con la reina Cleopatra de Egipto, a la que le unía una determinada estrategia orientada a mantener Egipto bajo el control de Roma, pero también una enorme fascinación y placer sexual. También conquistó a la reina Eunoë de Mauritania.

La muerte de Julio César

Aunque César había ganado la guerra y contaba con un enorme apoyo popular, desde el principio temía que lo acabaran asesinando. Sus sospechas estaban razonadas: la división en el seno de la política romana entre los populistas y los conservadores seguía latente.

En el bando conservador, el partido de los optimates había acumulado un enorme rencor contra la figura de Julio César. Este representaba todo lo que los conservadores odiaban: la defensa de las asambleas populares frente al poder del Senado, el apoyo a la ascensión de los “hombres nuevos” frente a las familias nobles, y la extensión de la ciudadanía romana a las provincias.

Así, los optimates orquestaron una conspiración que acabó reuniendo ochenta hombres liderados por Casio, antiguo lugarteniente de Craso, y Bruto, sobrino de Catón. Julio César acudió a una reunión pública del Senado el 15 de marzo del 44 a.C., y lo hizo sin su cohorte militar a pesar de la amenaza que se cernía sobre él.

Aunque Julio César conocía la conspiración, entró en el Senado y apenas se inmutó cuando se le abalanzaron varios hombres para apuñalarlo. Solo le sorprendió ver entre los conspiradores al hijo de su amante, Bruto, al que quería especialmente. Fue entonces cuando, antes de morir, pronunció las famosas palabras “¿Tu quoque, fili?” (¿Tú también, hijo mío?).

Julio César como personaje histórico

Julio César murió a los pies de la estatua de Pompeyo con 23 puñaladas. Y con él moría el hombre y nacía el personaje histórico, el mito que ha inspirado muchos creadores y artistas en los siglos posteriores.

La más célebre aparición de Julio César en la literatura es probablemente la tragedia de William Shakespeare, Julio César, aunque también ha sido inspirador para escritores como George Bernard Shaw, Thornton Wilder y Jorge Luis Borges.

Incluso Dante lo incluyó en una de sus escenas, haciéndole posar yacente en el limbo junto a Héctor y Eneas y convertido en héroe de la antigüedad.

Händel lo convirtió en música inspirándose en él para la ópera Julio César en Egipto, y su figura ha sido objeto de películas y series entre las que destacan la película Julio César de Joseph Mankiewicz interpretada por Marlon Brando y Louis Calhern, y la cinta Cleopatra del mismo director, con el sello de Elizabeth Taylor y Rex Harrison.

Incluso el mundo del cómic le ha dado un lugar preminente en los Astérix de Goscinny y Uderzo, donde se le representa como un ególatra con conatos de honestidad.

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