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Amish: así vive esta comunidad y 8 datos curiosos

Los Amish viven en comunidades aisladas en América del Norte donde profesan la vida sencilla y el trabajo colectivo.
Os explicamos en qué consiste el modo de vida de los Amish. | Imagen de: Randy Fath / Unsplash.

 

Los Amish forman uno de los grupos religiosos más curiosos del mundo por su forma de vida austera y aislada, y su forma de vestir tradicional. Renuncian a la modernidad y viven del trabajo colectivo en labores de artesanía.

Las comunidades mayoritarias viven en América del Norte, aunque también hay grupos en México, Paraguay y Belice, con más de 300.000 seguidores en total. Su norma fundamental es la voluntariedad del baptismo.

¿Qué es la comunidad Amish?

Los Amish son una comunidad etno-religiosa protestante conocidos por su estilo de vida austero, aislado y tradicional. Viven apartados de la sociedad en ámbitos rurales y rechazan cualquier innovación tecnológica que les aparte de su modo sencillo de vida.

Históricamente la comunidad Amish es el resultado de la reforma anabaptista del siglo XVI en Europa, y su creencia de que tenían que ser bautizados solo aquellos que se arrepintieran del pasado en la edad adulta e hicieran propósito de una nueva vida de estricta observancia de las Sagradas Escrituras.

Los Amish surgen como ruptura sectaria de la rama de los menonitas en el seno del anabaptismo en 1693, y se instalan en comunidades lideradas por Jakob Ammann en colonias inglesas de Amércia del Norte. Los Amish abandonaron casi por completo Europa y se asentaron mayoritariamente en América.

Sus creencias se basan en una iglesia libre que se base en el contacto directo del individuo con dios a través de las escrituras y la oración. La vida en comunidad, el pacifismo, la santidad y la sencillez, la abstinencia y el trabajo colectivo son algunos de los cánones de vida de los Amish.

¿Cómo viven los Amish?

La comunidad Amish ha penetrado en el imaginario colectivo gracias a las series y películas que han reproducido su modo de vida. Se caracterizan por vivir en grupos aislados y vestidos de forma tradicional. A pesar del estereotipo, tienen una estructura descentralizada y, como tal, cambian sus normas y costumbres según la comunidad.

Existen más de 220.000 Amish en Estados Unidos, y unos 1.500 en Canadá. Profesan un modo de vida tranquilo y apaciguado intentando resolver los problemas dentro de la propia comunidad. Los ancianos tienen un gran ascendente, resolviendo conflictos y guiando la oración en las comunidades.

La forma de vida de los Amish parte de la base de la no obligación del baptismo. Las personas del grupo se bautizan libremente, si lo desean, cuando son adultos y conscientes. Los niños se educan en sus propios centros educativos y, en la adolescencia, los varones aprenden un oficio artesanal y las mujeres las tareas del hogar.

Luego se le deja decidir al joven si quiere bautizarse o no. Cuando un Amish abandona la comunidad, la decisión es irreversible y no se le permitirá nunca más la entrada. La aceptación supone adoptar las normas Amish, entre las cuales está el modo de vida austero, la abstinencia y el sustento a través del trabajo artesanal.

8 datos curiosos sobre y costumbres de los Amish

Profundizar un poco más en la forma de vida de los Amish es adentrarse en un mundo complejo y a la vez chocante. Esto es así porque, en un mundo globalizado y con tantos avances tecnológicos, se han convertido en una auténtica rareza.

1. Su propio código de conducta

La vida en las comunidades Amish está ordenada por un código llamado Ordnung. El carácter descentralizado de este grupo hace que no exista un código unificado, aunque sí comparten unas prohibiciones y limitaciones generales.

Por ejemplo, se prohíbe utilizar la electricidad, los teléfonos, automóviles, computadores y otros dispositivos electrónicos, y se rechaza la asistencia sanitaria gubernamental. Son los médicos de la comunidad los que asisten a los enfermos.

Por su conducta no-violenta se niegan al servicio militar. El código Ordnung suele ser muy estricto y detallado en cuanto al código de vestimenta de la comunidad, ahondando en cómo tiene que ser la barba de los hombres o cuantos pliegues debe tener un gorro.

2. El Rumspringa

Las creencias de los Amish se basan en la voluntariedad del sujeto de formar parte de la comunidad. Por eso cuando entra en la edad adulta, al individuo se le permite salir del grupo y “ver mundo”. Ir a eventos sociales, utilizar aparatos electrónicos, vivir sin restricciones, etc.

Al regresar a la comunidad, el sujeto tiene que decidir libremente si aceptar el modo de vida Amish o renunciar para siempre a ello. El “Rumspringa” varía en función de las comunidades, y también hay algunas de ellas en las que los que abandonan el grupo siguen manteniendo un contacto con sus familias.

La mayoría de los hijos Amish cuyos padres les permiten hacer el Rumspringa acaban regresando a la comunidad y bautizándose para mantener el vínculo familiar.

3. Patriarcado estricto

Cuando los niños crecen, los varones aprenden un oficio artesanal y las mujeres las tareas del hogar. El tradicionalismo de estas comunidades les otorga un carácter profundamente conservador y patriarcal.

Las mujeres tienen que priorizar la comunidad, la iglesia y la familia y renunciar a su satisfacción personal. Cuando son jóvenes se someten al padre, y cuando se casan pasan a estar sometidas a su marido. En la mentalidad Amish las mujeres no disfrutan, por naturaleza, de los mismos derechos que el hombre.

4. Su extraña vestimenta

Del mismo modo que rechazan las innovaciones tecnológicas, exigen un modo de vestir a la antigua usanza, respetando la tradición. En casos extremas se llega incluso a prohibir el uso de botones. Sus ropajes suelen ser tejidos a mano.

Los hombres van cuidadosamente afeitados en su soltería, y en cuanto se casan se dejan crecer la barba. Suelen usar camisas con chaleco y por norma general siempre llevan sombrero. El bigote está prohibido como signo de militarismo.

El aspecto de las mujeres está marcado por la cofia y el delantal, complementos de su estilo sencillo con vestidos y faldas largas. Tanto mujeres como hombres suelen tender a los ropajes con colores oscuros.

5. El rechazo de la tecnología

El código de conducta de los Amish prohíbe por lo general el uso de la electricidad como principio fundamental, pues se considera que si se deja entrar la electricidad en sus hogares será el principio de muchos más utensilios electrónicos que acabará rompiendo la forma de vida clásica de la comunidad.

Un grupo de Amish construyendo un granero. | Imagen de: Randy Fath / Unsplash.

 

Los Amish trabajan como artesanos y tratan de subsistir con el trabajo colectivo. Su fuente de riqueza, según creen, está en el perfeccionamiento espiritual y la búsqueda de una vida ascética y santa. La tecnología y los avances modernos son una amenaza para el desarrollo de su espíritu y su religiosidad.

Eso, traducido a la vida real, se manifiesta por ejemplo en el uso de lámparas de gas para iluminarse en la noche, y de carretas de caballos para desplazarse.

6. Enfermedades congénitas

Una de las curiosidades de la comunidad Amish es la baja esperanza de vida infantil: muchos bebés mueren al poco de nacer. Aunque ellos lo consideran “la voluntad de Dios”, tiene una razón mucho más sencilla y explicable: la mezcla de la sangre ha llevado al deterioro de su genética.

Al ser una comunidad reducida, procedentes de muy pocas estirpes y con una estructura endogámica en la que solo se casan y reproducen entre ellos, la sangre se acaba mezclando y acaba produciendo enfermedades graves congénitas.

El hecho de que en muchas comunidades se impida la evaluación médica del feto hace que los niños nazcan con discapacidades graves. Por ende, muchos grupos Amish rechazan la atención médica fuera de su círculo étnico-religioso.

A pesar de su extraño modo de vida, es falso que los Amish practiquen la poligamia, a diferencia de otras sectas y grupos religiosos en Estados Unidos. De hecho, los Amish profesan unas prácticas sexuales castas en las que se intenta evitar el contacto físico, lo cual desacredita la vinculación entre Amish y poligamia.

7. La lectura de la Biblia en alemán antiguo

Es el momento sacramental de la comunidad, aquello que la cohesiona. Se celebra los domingos en recintos comunitarios, aunque los Amish rechazan la forma de la iglesia como tal y la representación de dios, de Jesús y de los santos.

La ceremonia es oficiada normalmente por ancianos, aunque también pueden erigirse en directores ciertos personajes formados para ello, a modo de “obispos” de la congregación. En la misa se interpretan los mensajes de la Biblia, y se leen algunos pasajes en un idioma alemán antiguo.

Durante la misa es muy importante la interpretación y el mensaje que los sabios dan a los miembros de la congregación, porque funciona como transmisión de la doctrina y las prácticas Amish. Ahí, por ejemplo, se transmite la necesidad de vivir alejados del lujo, en observancia de las normas de la comunidad y el trabajo colectivo.

8. El alemán antiguo como lengua

La mayoría de las comunidades Amish viven en Estados Unidos, pero su origen es Europa central. Entre algunas cosas que mantienen de sus raíces, es la lengua. Por eso muchos de ellos hablan un dialecto alemán llamado Deitsch, aunque otras comunidades de origen suizo utilizan los dialectos de Berna y Alsacia.

Otra forma muy extendida de comunicación entre comunidades es el holandés antiguo, Dutch. El uso del inglés se reserva para la comunicación fuera de la comunidad. Para las misas se utiliza una forma estandarizada de alemán antiguo.

Los Amish en España

En España hay una comunidad significativa de menonitas, que son el precedente inmediato de los Amish, pero aunque comparten algunas creencias comunes acerca del bautismo y la pureza religiosa, no visten como ellos ni renuncian al modo de vida moderno. Por eso es difícil reconocerlos a simple vista.

Los Amish hace tiempo que abandonaron Europa, pero las estadísticas dicen que es uno de los grupos religiosos que más crecen. Esto hace que se estén creando algunas comunidades en el Viejo Continente y, en España, la primera se creó en Sevilla hace unos diez años.

La primera comunidad Amish española se ubicó junto a la Autovía de la Plata e hicieron una fiesta de inauguración de la iglesia. Para ello invitaron a medios de comunicación y, sí, lo hicieron a través de correo electrónico.

Y es que a diferencia de los grupos más conservadores de Ohio o Pensilvania, los Amish españoles son mucho más relajados y abiertos y aceptan el uso de determinados dispositivos electrónicos.

Sin embargo, la presencia de Amish en España sigue siendo muy testimonial y parece más fruto del mimetismo que de la conciencia real de su modo de vida.

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