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¿Qué es un spinner y para qué sirve?

Te contamos qué es un spinner y cuáles son sus utilidades, además de exponer por qué en algunos colegios se ha prohibido su uso durante las horas lectivas. ¿Es el fidget spinner un juguete educativo o no?
Los spinner causaron furor durante algún tiempo. Te explicamos qué es y para qué sirve. | Imagen de: Redes sociales.

 

Después del cubo de Rubik o de los rompecabezas de metal, el juguete que ha causado que el público más joven pierda la cabeza es el fidget spinner. A tanto ha llegado este nuevo fenómeno de masas , que en muchas escuelas ya han prohibido a los estudiantes utilizarlo debido a su poder adictivo. En las próximas líneas analizaremos qué es un spinner y qué utilidades se le atribuyen, además de intentar averiguar el porqué de su capacidad de atracción.

¿Qué es un spinner?

No es más que un pequeño artilugio que cabe en la palma de la mano, con dos, tres y hasta cinco brazos de plástico o metal que le dan una forma de hélice, en cuyo centro hay un cojinete rodante. Su funcionamiento no es para nada complejo: tenemos que tomarlo por el eje central con dos dedos de la mano (pulgar y corazón) y golpear con el índice en uno de los brazos para que gire sobre el rodamiento central.

A pesar de que el pequeño juguete tiene ya más de 20 años, parece que el gran boom tuvo lugar hará apenas un par de años, motivado por el boca-oreja, su facilidad de compra en prácticamente cualquier establecimiento de ocio (aunque también puede adquirirse fácilmente por Internet) y sus supuestas ventajas terapéuticas.

Catherine Hettinger, la creadora del spinner

Esta mujer, afincada en Florida, fue quien ideó un pequeño artificio que le permitiera jugar con su pequeña hija y que no le exigiera moverse demasiado, pues Hettinger sufría una enfermedad que le causaba una debilidad permanente en la musculatura. Para su poca fortuna, no pudo renovar los 400 dólares de su propia patente cuando ésta caducó en 2005, así que los derechos del fidget spinner pasaron a manos de terceros.

Hettinger alega que le hace feliz ver cómo su idea se vende prácticamente sola y que todo el mundo quiere su spinner, aunque cada mes realice un sobreesfuerzo por pagar sus facturas y no haya percibido un sólo céntimo por cada fidget spinner vendido.

¿Para qué sirve un spinner?

Esta versión modernizada de la peonza ha levantado pasiones entre escolares, jóvenes y adultos de Estados Unidos, pero como ha ocurrido en anteriores ocasiones con tendencias ya olvidadas, los spinner han cruzado el océano y han comenzado su propagación por el viejo continente.

Como decíamos, la publicidad en favor de este pequeño ingenio es lo que ha posibilitado, al menos en parte, su éxito de ventas. Según dicen los que tienen uno, tener un spinner entre los dedos ayuda a combatir el estrés en los adultos, que se canaliza con cada giro que damos a sus aspas; mientras que en el caso de los niños, se vendió la idea de que era un eficaz método contra el TDAH, con lo cual quienes estuvieran en edad escolar tendrían menos dificultades para concentrarse y estudiar mejor.

Pero, ¿qué hay de verdad en estas afirmaciones?

Las falacias sobre el uso de los spinner

Aquí es donde entra en juego la ética de quienes están detrás de la comercialización de los fidget spinner como remedio que mitigue los efectos del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, aun sin tener evidencias suficientes que apoyen esta tesis. Esto por un lado, sumado a la tendencia del comprador medio a adquirir ciegamente lo que le digan que tiene que consumir sin cuestionarse siquiera si va a ser de alguna utilidad, crean el cóctel perfecto del éxito de estos artefactos giratorios.

Una molestia durante las horas de clase

Surge la primera incógnita al preguntarnos por qué, si asumimos que son efectivos contra el TDAH, los profesores de instituto de Estados Unidos o de Reino Unido están pidiendo la retirada de todo spinner que vean durante las horas lectivas. Al fin y al cabo, un artefacto con esas bondades para hacer frente a una patología que puede resultar decisiva para el desarrollo del alumno, debería ser bienvenido e incluso recomendado para favorecer unos mejores resultados, ¿no es así?

Pero ahí está la trampa de este argumento falaz: si los spinner tuvieran algún papel en la lucha contra el TDAH, deberían ayudar al alumno a focalizarse en la tarea, sin distraerle haciéndole cambiar su foco de atención cada vez que lo hicera funcionar, cosa que es justamente lo que sucede.

No existen soluciones milagrosas ante estos desórdenes del aprendizaje, sino ejercicios de refuerzo basados en sistemas escalonados de recompensa a cambio de la realización de pequeñas tareas.

¿Estudios a favor de los fidget spinner?

En la misma línea, se esgrime también que el spinner favorece la concentración y calma la ansiedad y el estrés, de acuerdo con los resultados avalados por varios estudios. Pero topamos de nuevo con otra mentira que, si no se contrarresta con una dosis de verdad, se propaga como la pólvora y llega a tomarse en consideración: no hay estudios fiables acerca de las bondades de los spinners como antídotos contra el nerviosismo.

Para poder obtener resultados satisfactorios, una investigación rigurosa debe dedicar entre 4 y 5 años al análisis en profundidad de una materia en particular. En la misma línea, basta con navegar por los principales portales de webs buscadores de artículos científicos, para corroborar que, en los parámetros de búsqueda con las palabras clave “spinner” y “TDAH”, no se encuentran estudios científicos válidos que hayan certificado la utilidad terapéutica del juguete rodante.

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