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¿En qué mano se pone el reloj y por qué?

¿Te has preguntado alguna vez en qué mano va el reloj? Depende de varios motivos, descubre dónde debes llevar el reloj en tu caso.
Al final, elegir dónde llevar el reloj es una elección personal. | Imagen de: Ross Sokolovski.

 

Los relojes son complementos que aúnan funcionalidad y estilismo. Aunque actualmente se considere que su uso está en decadencia, debido a que los teléfonos móviles incorporan la hora, haciendo que ponerse reloj no sea más que un gasto añadido para algunos; todavía queda gente con gusto por un bonito reloj de muñeca que contribuya a mejorar su imagen global.

Sin embargo, como todo lo relacionado con cuestiones de protocolo, el reloj no está exento de normas según las cuales se explicita en qué mano debe ponerse, aunque éstas no siempre se tengan en cuenta a la hora de ponerlo. Sepamos qué argumentos se utilizan para defender en cuál de las dos manos debe ponerse el reloj y qué criterios se tienen en cuenta para ello.

¿Por qué llevar un reloj de muñeca?

Decíamos al comienzo que la razón por la que todavía mucha gente opta por llevar un reloj en la muñeca es para complementar su figura. Para cada conjunto, hay un reloj ideal: ya sea con correa de cuero o con brazalete metalizado, cada reloj tiene su ocasión ideal para lucirse.

Así pues, además de dar la hora, un reloj de muñeca es  uno de esos detalles que sirven para engalanar y añadir elegancia a  la figura del portador.

Pero, ¿en qué mano se pone el reloj?

Siempre ha existido la duda de en qué muñeca debe lucir un reloj. Para algunos, se coloca en la mano dominante; para otros, debe ir en la contraria y, también para una parte, es indiferente la muñeca en la que se coloque.

1. Mano dominante

La razón que muchos sostienen para llevar el reloj puesto en la muñeca de la mano dominante es por tradición, pues los primeros relojes que se fabricaron de muñeca se llevaban en la mano derecha, al asumirse que gran parte de la sociedad era y es diestra.

Hay que tener en cuenta que ceñirlo a la muñeca derecha implicará tener que quitarlo para ponerlo en hora si se es diestro. En cambio, si el portador es zurdo, no tendrá problemas en llevarlo en su mano dominante y darle cuerda con la derecha.

2. Mano contraria a la dominante

Para los partidarios de ceñir el reloj en la mano contraria a la útil, esto sirve como forma de proteger este objeto contra los golpes que podría recibir al estar en la muñeca de la mano dominante. Al fin y al cabo, la mano dominante es la que más utilizamos, de modo que el reloj quedará más expuesto a los manotazos, daños y rasguños de una persona según gesticule mucho o poco.

También existe una razón historica, ya que en épocas pasadas a los relojes había que darles cuerda para ponerlos en hora, cosa que se intuía difícil de hacer con la mano que no se tiene práctica.

2.1. El pragmatismo y la moda defienden que se lleve en la mano contraria

Ponerse el reloj en la muñeca contraria a la dominante tiene puntos a favor que aluden al puro pragmatismo. Por ejemplo, en eventos sociales, cuando tomamos una copa, solemos aguantarla con nuestra mano buena. Ahora bien, ¿y si nos piden la hora y llevamos el reloj en esa muñeca? Cuando damos la hora, solemos girar inconscientemente la muñeca para mirar el reloj, con lo que se corre el riesgo de derramar el contenido.

Otro de los puntos a favor tiene que ver con la moda. Según parece, los seguidores de las últimas tendencias acostumbran a colocar el reloj según donde éste tenga la corona (la pieza que permite girar las agujas para ponerlo en hora). En caso de tenerla en la parte derecha, el reloj estaría concebido para colocarse en la mano izquierda (ideal para diestros). Si la tiene en la parte izquierda, debe ponerse en la derecha (genial para zurdos).

Así pues, esta pequeña rueda ha de quedar apuntando hacia abajo, no hacia arriba, ya que de esta forma quedará oculta por la manga de la camisa o chaqueta, con lo que el complemento quedará deslucido.

3. Una cuestión de preferencia

La mano en la que poner el reloj es, a fin de cuentas, decisión de cada uno. En función de lo que se valore más, imperará un criterio u otro.

Tanto las mujeres como los hombres más clásicos (y diestros), optarán por llevar un reloj de muñeca siempre en su mano izquierda, atendiendo a los principios antiguos que han perdurado hasta hoy y a aquello de que “toda la vida se ha hecho así”. Además, como ya hemos comentado, reducirán las probabilidades de que se estropee si así mueven menos esa mano.

Por el contrario, los más flexibles preferirán llevarlo siempre en su mano dominante. Para algunas personas, al ser la mano dominante la más recurrente, tendrán más presente que es en esa donde llevan su reloj. De llevarlo en la opuesta, tal vez pueda olvidárseles con más frecuencia consultar la hora, perdiendo totalmente el sentido de ponerse un reloj.

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