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Las 20 mejores películas del oeste (antiguas y modernas)

Os presentamos una lista con las 20 mejores películas del oeste, tanto producciones antiguas como films más modernos. Desenfunda tu arma.
Un repaso a las 20 mejores películas del oeste, lo mejor del cine western. | Imagen de: Priscilla Du Preez / Unsplash.

 

Las películas del oeste o westerns han entretenido durante décadas a generaciones enteras y se han convertido en uno de los géneros cinematográficos más populares.

John Wayne, Clint Eastwood, Gary Cooper, Steve McQueen, Lee Van Cleef, Terence Hill, Bud Spencer o James Stewart son solo algunos de los nombres que han quedado para siempre en el recuerdo de esas tardes de diversión pegados al televisor.

Este es un viaje por esas inolvidables películas del género denominado western.

¿Qué es el western?

El western es un género cinematográfico que suele tener como central una acción de aventuras centrada en la conquista del oeste norteamericano, aunque con el tiempo esa temática ha quedado totalmente desbordada. El público lo conoce más bien como películas del oeste, o de indios y vaqueros.

El género se estrenó en 1903 con un film de gran éxito, Éxito y robo a un tren de Edwin S. Porter. Pero alcanzó la cumbre en los años 40 y 50, con el éxito abrumador de las películas de John Ford, como La Diligencia o Centauros del desierto, y la irrupción del género conocido como spaghetti western, cuyo director estrella fue Sergio Leone.

Mientras las películas de John Ford tuvieron a John Wayne como principal icono y solían centrarse en la acción clásica de enfrentamientos entre indios y vaqueros, en el spaghetti western Clint Eastwood marcó un antes y un después en el género, con películas que solían retratar la acción vengativa de un vaquero solitario.

En esta época se consagraron los grandes títulos del western y sus iconos, pero después cayó en desuso hasta que en los años 90 Clint Eastwood, ya como director, lo rescató con una de las grandes joyas del género: Sin perdón. Desde entonces se han rodado algunas películas más, con enormes aciertos y grandes fracasos.

Las 20 mejores películas del oeste

A continuación hacemos un repaso a las 20 mejores películas del oeste, producciones que han marcado época en el género western-

Películas del oeste antiguas

Los grandes clásicos del western pertenecen a esta época. En los años 40 aparecieron películas cuyo éxito convirtieron al género en un boom, consagrándolo como uno de los favoritos entre el público. Estos son algunos de esos títulos inolvidables.

1. La Diligencia (1939)

El western había quedado como algo pasado de moda cuando en 1939 el director John Ford presentó esta auténtica obra de arte en la que también nació una estrella: John Wayne.

El mérito de la película es poner en la pantalla todo un elenco de personajes que conforman el fresco más completo de la esencia del western: una prostituta, un jugador, un médico borracho, y la mujer embarazada de un militar. Estos son obligados a abandonar la ciudad de Arizona en una diligencia.

En su camino se les une el sheriff, que quiere apresar al forajido Ringo Kid (John Wayne), que anda suelto por la región. Este aparece en una escena memorable, sumándose a la diligencia en busca de los responsables de la muerte de su padre y su hermano. En la diligencia nace el amor entre la prostituta y el forajido.

No falta el ataque de una partida de indios apaches, en una película cuyo montaje y movimientos de cámara revolucionaron el cine.

Junto a la actuación de John Wayne brillaron Claire Trevor y John Carradine. La película ganó dos Óscars, al mejor actor de reparto (Thomas Mitchell) y la mejor banda sonora.

2. Centauros del desierto (1956)

Steven Spielberg la consideró la mejor película de todos los tiempos, y es sin lugar a dudas una de las favoritas del público. Centauros del Desierto, traducción libre de la película The Searchers (1956) es la historia de una persecución de un llanero solitario y su venganza contra los raptores de su sobrina.

La maestría en la dirección y la mezcla de odio, pasión, ternura y poesía visual la convierten en una obra maestra y, para muchos, el mejor western de la historia.

Uno de los aciertos es precisamente que trasciende las limitaciones de la película de aventuras y profundiza en lo más profundo del corazón humano, reflexionando sobre la venganza, la violencia y el racismo, con una de las mejores interpretaciones de John Wayne.

En este filme, John Ford ha perfeccionado la técnica de la grabación y las persecuciones a caballo son una auténtica maravilla que en su momento cautivaron al público.

3. Solo ante el peligro (1952)

High Noon ha dejado para la historia una de las escenas más inolvidables del género western. En ella se ve a un inconmensurable Gary Copper andando solo al encuentro de la banda liderada por Frank Miller que quieren vengarse del antiguo sheriff.

Fred Zinemann dirigió este western en 1952, fue nominado a siete Óscars de los cuales ganó cuatro. No es para menos. La película cautivó a los amantes de este género porque consiguió pasar del western tradicional al thriller en una trama angustiante en la que los tiempos y el suspense envuelven al espectador en una tensión brutal.

En el film, además de la pareja arrebatadora Gary Cooper-Grace Kelly, nos regala la figura del héroe romántico enfrentado a la muerte en el deber de la responsabilidad.

4. El bueno, el feo y el malo (1966)

Cuando todos estaban acostumbrados a las películas clásicas de indios y vaqueros, el director Sergio Leone cautivó al público con una serie de películas que acabaron creando un subgénero nuevo: el spaghetti western.

En ellas combinaba la atracción de un personaje solitario con sed de venganza, la consolidación de Clint Eastwood como nueva estrella del cine, una estética estilizada pero con un rudo trasfondo urbano y las inolvidables bandas sonoras de Ennio Morricone.

Sus tres películas maestras han quedado en la historia como La trilogía del dólar, pues comparten argumentos y rasgos similares, y la figura de un cautivador Clint Eastwood ataviado con un poncho ranchero y un cigarro en la boca.

La más popular fue sin duda El bueno, el feo y el malo (1966). Con un argumento simpático, Sergio Leone se puso al público en el bolsillo oponiendo a Clint Eastwood (el bueno), Lee Van Cleef (el malo), y Eli Wallach (el feo) en una película de aventuras que acaba en un duelo a tres con la música épica de Morricone.

5. La muerte tenía un precio (1965)

Otra película memorable de la saga de Sergio Leone es La muerte tenía un precio, que era una continuación de Por un puñado de dólares. En esa película dos cazadores de recompensas, Clint Eastwood y Lee Van Cleef, buscan al mismo hombre y deciden unir sus fuerzas en una aventura con un final trágico.

Siguiendo la estela de la primera película, en esta Leone se muestra especialmente firme en una dirección brillante, cuyo manejo de los tiempos y una fotografía cautivadora encumbrarían el spaghetti western como género popular.

La particularidad de estas películas, además de su precisión técnica, su carácter rudo y su argumento entretenido, es que estaban rodadas en paisajes españoles. En el caso de La muerte tenía un precio, fue rodada en Almería.

6. El forajido (1943)

Algunos no olvidarán nunca El forajido por los prominentes pechos de Jane Russell, que hizo que sus directores tuvieran que enfrentarse a la censura en una época en la que esta película se consideraba rayana a la pornografía.

Pero no solo rompió esquemas por eso. Una fotografía excelente (a cargo de Greg Tolland, el mismo de Las uvas de la ira y Cumbres borrascosas) y una historia atrayente completan un western modesto pero profundo donde no falta la traición, el amor, la amistad y la venganza y que logró cautivar a Sergio Leone.

7. Los Siete Magníficos (1959)

Dirigida y producida por John Sturges, puso en la pantalla a primeras flechas del olimpo del cine del momento: Yul Brinner, Steve McQueen y Charles Bronson atraen toda la atención en uno de los clásicos del western que tuvo como broche una banda sonora inolvidable a cargo de Elmer Bernstein.

Los Siete Magníficos tiene un argumento simple y resultón y una trama entretenida que narra la acción de siete mercenarios contratados por los habitantes de un lugar a merced de una banda de forajidos. La película se convierte en una aventura épica donde las habilidades de los Siete Magníficos conquistan al espectador.

Fue una versión de Los siete samuráis Akira Korasawa. Su estela ha sido tan imborrable que durante décadas ha inspirado secuelas y remakes como el que en 2016 reunió a Denzel Washington, Chris Pratt y Ethan Hawke, entre otros.

8. Río Bravo (1959)

En 1959 Howard Hawks ya había dirigido otro clásico emblemático: Río Bravo. En este caso había contado con el carisma de John Wayne y Dean Martin para completar una obra que le encumbraría como uno de los mejores directores del género western. En esta obra destaca su talento narrativo y su capacidad de entretener al personal.

El argumento es sencillo y efectivo: cuenta la historia de un sheriff que encarcela a un criminal cuyo hermano terrateniente intenta liberar a la fuerza poniendo sitio a la ciudad con una tropa de bandidos. El sheriff (John Wayne) ayudado por un borracho (Dean Martin) y un tullido (Walter Brennan) defenderán el condado con uñas y dientes.

9. Valor de Ley (1969)

Henry Hathaway dirigió esa obra maestra en 1969 con un cautivador John Wayne que ganó el Óscar al mejor actor y el Globo de Oro poniéndose en la piel del inolvidable Rooster Cogburn. Este es un alcohólico contratado por una niña para vengarse de Tom Chaney, el asesino de su padre.

La historia hubiera pasado desapercibida y como una película simplemente correcta si John Wayne no le hubiera dado una profundidad conmovedora con una actuación solo al alcance de los mejores. Con una implacable ternura crea un vínculo con el personaje de su inesperada compañera de aventuras que nos hace conectar con él hasta el final.

La película se convirtió en un icono que, muchos años más tarde, inspiró a los hermanos Cohen para realizar un remake más que correcto… aunque sin John Wayne.

10. Le llamaban Trinidad (1970)

Le llamaban Trinidad es una película del spaghetti western con sello italiano dirigida, en 1970, por Enzo Barboni. La película nos permitió ver en acción a dos monstruos de la interpretación como Terence Hill y Bud Spencer.

Terence Hill encarna a uno de los personajes más zafios y rudos del western, Trinidad, que hubiera pasado sin pena ni gloria en un argumento más que simplón si no se hubiera encontrado con el sucio barrigón pistolero encarnado por Bud Spencer.

Ambos se convirtieron en una de las parejas más taquilleras de los años setenta, a pesar de navegar en un guión pobre con una realización austera. El público los adoró.

11. La conquista del Oeste (1962)

Obra de culto del género western que explica en cuatro episodios la conquista del Oeste entre 1830 y 1890, How the West was won o La conquista del oeste da carácter histórico a un registro que ya estaba más que consolidado.

La película cuenta con cuatro directores entre los cuales John Ford y Henry Hathaway, y un elenco inolvidable de actores en el cual figuran entre otros John Wayne, Henry Fonda, James Steward, Gregory Peck, Lee Van Cleef y Gorge Peppard.

La obra coral obtuvo tres Óscars (mejor guión original, montaje y sonido) y dejó para siempre un cuadro completo de lo que era la esencia del western, con sus borrachos, sus forajidos, sus vengadores, sus indios y sus vaqueros, su guerra civil, sus héroes, su polvo y su ferrocarril. 

12. Caravana de mujeres (1951)

La mano maestra de un director consagrado como William Wellman se encontró con unas interpretaciones maravillosas en un drama brutal que conquista con sus silencios: Caravana de mujeres (1951).

Wellman evita la sensiblería barata para narrar a través de un guion sutil y unos actores a su nivel la historia de Robert Taylor, un director de caravanas que recibe el encargo de llevar un grupo de mujeres a un valle donde les espera un grupo de hombres solteros que buscan esposa.

La película empieza y acaba en el mismo sitio, y durante dos horas Wellman nos introduce en un recorrido elíptico e íntimo en el que las peripecias se confunden con el dolor para dar lugar a una brillante mezcla de historia de aventuras y drama desgarrador.

13. Murieron con las botas puestas (1943)

En los albores del renovado éxito del western que había conseguido rescatar John Ford, el director Raoul Walsh firmó otro título emblemático que ayudaría a popularizar el género: Murieron con las botas puestas (1943).

La película, con un argumento muy clásico centrado en la figura del general George Custer (interpretado por Errol Flynn), consigue combinar la épica con el humor y las aventuras, lo que la convierte en un clásico aclamado por el público.

Su visión canónica de la narración cinematográfica de grandes estudios de la época combina escenas trepidantes con momentos íntimos, y nos regala la impagable actuación de Errol Flynn y Olivia de Havilland al servicio de un guion de intachable calidad a cargo de Wally Kleine y la épica música de Max Steiner.

14. Una trompeta lejana (1964)

Una trompeta lejana es la otra gran obra maestra de Raoul Walsh, quizás algo por debajo de Murieron con las botas puestas pero que rodada dos décadas después recuperaba la grandeza de este maestro del western.

En ella ponía en acción a un seductor Troy Donahue que cautivó el corazón del público femenino, pero sobre todo a Suzanne Pleshette, quien más allá de la trama que les unió en una historia de amor imposible, se convirtió más tarde en su esposa en la vida real.

Este film producido ni más ni menos que por la Warner Bross es un drama romántico que a pesar de su aparente ingenuidad (narra la llegada de un oficial, Troy Donahue, a un fuerte que tiene que defender de los ataques de los indios a la vez que se enamora de la esposa del oficial al mando) volvió a demostrar que nadie como Walsh dominaba con tanta soltura la narración de la acción.

Películas del oeste modernas

Las películas de los años sesenta y setenta fueron despidiendo el género western en una agonía lenta y paulatina que acabó con su práctica desaparición en los años ochenta, período en el que la ciencia ficción había copado el mercado.

Pero en los años noventa la irrupción de algunas películas verdaderamente brillantes devolvió a muchos nostálgicos el viejo aroma de las películas del oeste.

15. Sin perdón (1992)

Clint Eastwood había aprendido de los mejores, y cuando el western era visto como una vieja reliquia en el museo del cine firmó una de las obras culminantes del mismo: Unforgiven (1992). Y con su éxito fulgurante demostró que el género tenía recorrido y un público más que predispuesto.

El propio Clint Eastwood daba vida a un perfil de personaje que luego le acompañaría en muchos de sus éxitos figurantes: un hombre solitario, taciturno, encerrado en sí mismo y frío como el acero se ve empujado a un último trabajo que dará sentido a su vida.

En este caso se trata de William Munny, un hombre viudo que recibe el encargo de vengarse, junto a un viejo amigo interpretado por Morgan Freeman, de dos hombres que cortaron la cara a una prostituta.

Los amantes del western descubren en Sin perdón no solo una revisión clásica del género sino una apuesta por su reinvención a través de la épica, el nihilismo, la dureza y la intimidad característicos del cine de Clint Eastwood.

16. Bailando con lobos (1990)

Otro mérito en la recuperación del western se lo debemos a Kevin Costner, quien en 1990 y siendo aún muy joven se atrevió a dirigir y protagonizar una película que rompió las taquillas de los cines y se llevó nada menos que siete Óscars, entre los cuales mejor película y director.

Bailando con lobos tenía la ventaja de combinar con precisión la épica, el género de aventuras, el drama y el romance en una película total. Pero además, era una atrevida relectura de la conquista del Oeste a través de los ojos de los pobladores, los indígenas, y un teniente desencantado que decide mezclarse entre los sioux.

La enternecedora relación que establece el personaje de Kevin Costner entre los indios rompía todos los esquemas establecidos hasta entonces por el género western y se convierte en la clave de una película que dura tres horas.

17. Open Range (2003)

Muchos años después, en 2003, Kevin Costner volvía a la carga con Open Range, una película que a pesar de su pinchazo en taquilla reunió muy buenas críticas. A través de su dirección demostró que pocos como él habían entendido qué era el western y qué necesitaba. Las escenas de acción son una auténtica delicia.

En este largometraje Kevin Costner explica la evolución de dos hombres que, tras intentar buscar una vida pacífica paseando ganado a la luz de la luna, son obligados a tomar las armas y usar la violencia cuando entran en los dominios de un despótico ranchero. En esta película Kevin Costner hace dueto con Robert Duvall.

18. Django desencadenado (2012)

A Tarantino le faltaba un western… ¡Y al western le faltaba un Tarantino! El maestro de la violencia hecha culto se sacó de la chistera en 2012 una película brillante ganadora de dos Oscars a mejor guion y actor secundario que acabaría enriqueciendo al género con un nuevo giro.

La interpretación del personaje principal, Django, a cargo de Jamie Foxx, es brutal, pero la de Christoph Waltz y la de Leonardo di Caprio redondean un trabajo magistral que respira alma de Tarantino por los cuatro costados. No falta, evidentemente, el generoso festín de sangre y violencia, pero este es solo un exceso habitual del director.

Lo que de verdad trasciende en la película es un guion maravilloso que lleva los tiempos, los silencios y la tensión al terreno de lo monumental, en un western atípico que reflexiona sobre la esclavitud y el racismo.

19. El renacido (2015)

Que se haya considerado a la película El renacido como un western demuestra la flexibilidad del género y su inagotable potencialidad cuando es sometido al talento de los grandes del cine. Y sin duda Leonardo di Caprio lo es.

La película se estrenó en 2015 y ganó tres Óscars gracias a su ambición narrativa y la puesta en escena de un argumento tan valiente como inusual.

Porque en esta película no hay luchas ni persecuciones, sino la odisea agónica de un explorador herido por el ataque de un oso y perdido en soledad en un territorio hostil. La crítica recibió el largometraje de forma desigual, pues muchos criticaron los excesos y las irregularidades de una narración endeble e inestable.

Pero es inevitable que Leonardo di Caprio asumió muchos riesgos poniendo en la pantalla la huida de un hombre solo durante dos horas, y es indudable que consiguió una de las películas plásticamente más bellas.

20. El tren de las 3.10 (2007)

En las últimas décadas ha habido varios intentos de recuperar el western clásico con algunos remakes, muchos de ellos fracasados. No es el caso de El tren de las 3.10, una película dirigida por James Mangold e interpretada por el polivalente Russell Crowe.

Este ofrece un duelo interpretativo muy interesante con Christian Bale y Peter Fonda, pero lo más interesante es la propuesta narrativa y escénica del director, que consigue con éxito urdir una película de puro espectáculo a la altura de los clásicos.

En algunos pasajes la dirección corre incluso el riesgo del exceso y la radicalidad, pero lo sabe conjeturar en escenas de acción bellamente filmadas que elevan el film a la altura de su adaptación. También a James Mangold debemos pues la difícil recuperación del malherido género del western.

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