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Narciso “Chicho” Ibáñez Serrador: el maestro del terror español

El cineasta y realizador televisivo falleció el 7 de junio a los 83 años.
Repasamos el legado de Narciso Ibáñez Serrador tras su muerte. | Cedida.

 

Circunstancias así no suceden siempre, existen, de hecho, numerosos casos de grandes creadores audiovisuales que se quedan sin el reconocimiento que se merecen, en la historia de Hollywood sin más, Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick, jamás ganaron un Premio de la Academia, y sin embargo sus películas han quedado como obras de culto e inestimables contribuciones artísticas de primera categoría.

En España tuvimos nuestro propio creador, más televisivo, que en el ámbito cinematográfico (aunque sus dos únicas obras son de lo mejor de la historia del cine del país); por suerte, hace unos meses se le reconoció debidamente, quizás algo tarde, su gran labor y contribución al audiovisual español con el Goya de Honor de la Academia del Cine Español: Narciso “Chicho” Ibáñez Serrador ha fallecido, pero no le olvidamos; he aquí nuestro homenaje al maestro del terror patrio.

Chicho Ibáñez Serrador: La mente que revolucionó TVE y el cine español

Ibáñez Serrador como era de esperar, llevaba ya el arte en las venas; hijo del actor y director teatral, Narciso Ibáñez Menta, especializado en la ficción de terror teatral (ya sabemos de dónde le vendría la fascinación) y de la actriz argentina, Pepita Serrador. Nace en Montevideo, Uruguay, el 3 de julio de 1935.

Un dato revelador que ha dejado trastocado a este redactor (y que a ustedes también, espero); realiza su primer papel con 8 años, poniendo voz al conejo Tambor del clásico de Disney, ‘Bambi’ (1942). A finales de esta década marchará a España a realizar el Bachillerato, durante su adolescencia comenzará a escribir obras teatrales y más adelante a dirigir en el teatro, junto con su padre.

En la década de los 50, será cuando pseudónimo de Luis Peñafiel empezará a emerger en alguno de sus programas radiofónicos, obteniendo gran éxito en América Latina, así como en el prestigioso Festival de Montecarlo, y siendo este nombre (Peñafiel) el utilizado posteriormente para algunos de sus guiones en la revolucionaria ‘Historias para no dormir’ (1966-1982).

Narciso Ibáñez Serrador, creador de ‘Un, dos, tres… Responda otra vez’. | RTVE.

 

En el año 63 entra a formar parte de TVE, esta por aquella década de los 60 albergaba el deseo de ganar prestigio y Chicho sabía cómo hacerlo. Declarado como ferviente admirador de Hitchcock, del que fue coetáneo, decidió seguir la estela y el formato del programa televisivo del inglés, ‘Alfred Hitchcock presenta’ (1955-1965).

La ficción de terror, con historias que también abordaban el género de ciencia ficción, el fantástico y el thriller, impactó enormemente a la población española de la época Yeh-Yeh y pasó a consagrar a TVE con un puesto preeminente y de categoría. A comienzos de la década de los 70, Chicho consiguió sorprender nuevamente con su ingenio a la cadena con el concurso televisivo, ‘Un, dos, tres… Responda otra vez’.

El programa combinaba el formato de preguntas y respuestas, con una segunda parte de actividades físicas en su fase eliminatoria y una última parte de intuición y habilidad social en el apartado final conocido como la subasta. Fue toda una innovación en televisión, y el programa fue exportado a toda una serie de países de Latinoamérica, siendo los guiones (escritos por el propio Chicho) adaptados en su lugar de origen.

El siglo XXI no le dio el trato que se merecía al genio televisivo que terminó relegando su nuevo proyecto, ‘Películas para no dormir’ (2005-2006), por Telecinco a un horario para nada conveniente. La miniserie contaba en la dirección de los episodios con cineastas de la talla de Álex de la Iglesia (‘El día de la bestia’), Enrique Urbizu (‘La caja 507’), Paco Plaza (‘Verónica’), Jaume Balagueró (‘Mientras duermes’), Mateo Gil (‘Blackthorn: Sin destino’) y el propio Ibáñez Serrador.

Chicho Ibáñez, Precursor del terror moderno

En palabra del propio J.J. Bayona (‘Un monstruo viene a verme’), Chicho Ibáñez Serrador fue un precursor del cine de terror moderno tal y como lo conocemos, corroborando esta afirmación el ex presidente de la Academia y también colaborador habitual de Chicho, Álex de la Iglesia: “Chicho había realizado un cine que en aquel momento no existía.”

Hemos abordado la carrera televisiva de Ibáñez Serrador, pero lo cierto es que dejó dos obras muy distintas dentro del terror español que marcaron un antes y un después en la forma de concebir el género en el audiovisual español e internacional: ‘La Residencia’ (1970) y ‘¿Quién puede matar a un niño?’ (1976).

Mientras que la primera es reconocida como una apuesta de clasicismo barroco, con elementos muy bien marcados por la literatura gótica del XIX, estéticamente hablando, así como en la dirección de actores, en la generación de suspense mediante la maquinaria cinematográfica, así como en la expresión de la violencia, sutil y sugestiva.

Chicho Ibáñez revolucionó el género del terror en España. | Cedida.

 

La segunda, está considerada por muchos cineastas, tanto españoles como extranjeros, que rompe con las formas clásicas del terror (representadas en la primera), para conferir una película moderna, rupturista, que aborda con realismo cruento acciones violentas impensables sustentándose en la obra de Juan José Plans.

Situando la trama durante el día, generando intriga y terror a partes iguales (la banda sonora de Waldo de los Ríos confirió a la atmósfera el tono que precisaba) y componiendo dos protagonistas entrañables y humanos con los que empatizar plenamente en todo momento.

¿Quién puede matar?’ a un niño es sin duda alguna una joya del cine de terror español, que se atreve a causar pavor de forma sutil, siendo a la vez brutalmente visceral y desgarradora. Su impacto fue tal, que influenció un relato de Stephen King, para luego ser adaptada a la gran pantalla, ‘Los chicos del maíz’ (1984), es un remake disfrazado de la cinta de Ibáñez Serrador, vagamente disimulado y del que queda constancia de donde procede su nutriente original.

En definitiva, desaparece todo un portento de genio creativo que finalmente fue reconocido tal y como se merecía, antes de que fuese demasiado tarde, con el Goya de Honor 2019 de la pasada Edición de los Premios de la Academia del Cine Español. Descanse en paz, Don Narciso Ibáñez Serrador y larga vida a su legado, que no es poco.

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