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¿Qué es la procrastinación y cómo combatirla?

Una explicación sencilla de qué es la procrastinación, cómo combatir este obstáculo diario en 4 sencillos pasos y el uso del término correcto.
Una explicación científica de la procrastinación. | Imagen de: Hutomo Abrianto.

 

La palabra procrastinación Parece sacada de un trabalenguas, pero en realidad es un obstáculo al que muchas personas se enfrentan a diario. Y apostamos a que tú también has tenido que hacerle frente en algún momento.

Sigue leyendo. En este post desvelaremos todo acerca de la procrastinación y de cómo puedes vencerla.

CONTENIDO DEL ARTÍCULO:

1. ¿Qué es la procrastinación?

2. Explicación neurobiológica de la procrastinación.

3. Cómo vencer la procrastinación en 4 pasos.

4. ¿Procrastinación o procastinación?

¿Qué es la procrastinación?

Seguramente conozcas el dicho “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Pues bien, no hacer caso de este dicho es el inicio de la procrastinación. En otras palabras: procrastinar es posponer algo, sea lo que sea, de un día para otro. El resultado es que, al cabo de un mes o incluso de más tiempo, todavía lo tienes sin hacer.

Si tuviésemos que escoger una definición de procrastinación, nos quedaríamos con la que aparece en Wikipedia: “acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables”. Quédate con este detalle de “otras situaciones más irrelevantes o agradables”, ya que veremos su importancia en el siguiente punto. Nos quedamos con esta definición porque la RAE se limita a ofrecer un par de sinónimos de procrastinar.

Ahora que ya conoces qué es la procrastinación, vamos a ver cómo combatirla.

Una explicación neurobiológica de la procrastinación

Obviamente, procrastinar no es algo de lo que uno deba estar orgulloso. Por lo tanto, combatir la procrastinación debe ser una prioridad para todo aquel que la sufra y que desee ser una persona productiva.

Este obstáculo que es la procrastinación tiene una base neurológica que debemos conocer para entenderla bien. Nuestro cerebro está biológicamente programado para ahorrar energía siempre que sea posible. Esto se debe a que, cuando se detuvo su evolución natural hace unos 150.000 años, éramos una especie nómada que debía disponer de energía suficiente para hacer frente a cualquier imprevisto, depredador o fuerza natural adversa.

Nuestros antepasados utilizaban su energía para cazar, defenderse, recolectar, trasladarse a otro lugar y realizar cualquier acción que fuese imprescindible para su supervivencia. Es decir, prácticamente todas las que llevaban a cabo. Por aquel entonces, las amenazas de muerte rodeaban al ser humano y no se podía bajar la guardia ni un segundo. Las actividades no necesarias para sobrevivir, como las pinturas rupestres, eran infinitamente menores en cantidad que las que realizamos hoy en día.

Solo necesitas cuatro pasos para vencer la procrastinación. | Imagen de: Drew Coffman.

 

Sin embargo, aunque la evolución natural del cerebro humano se detuvo hace 150.000 años, nuestra sociedad evolucionó y continúa evolucionando a una velocidad cada vez mayor. Ya no debemos hacer frente a leopardos que quieren devorarnos o a amenazas de muerte procedentes de nuestro entorno próximo.

Pero nuestro cerebro sigue estando programado para ahorrar energía al máximo, así que nos empujará a quedarnos en el sofá en lugar de ir al gimnasio o a chatear en lugar de estudiar. La fuerza de voluntad y la motivación son las únicas aliadas que nos ayudarán a vencer esta tendencia natural. En el próximo punto hablaremos más acerca de ellas.

De este modo, cada vez que nos saltamos una actividad que debemos hacer pero que no nos apetece hacer, estamos sucumbiendo ante el ahorro de energía al que tiende nuestro cerebro. Cada vez que pensamos “mejor lo hago mañana, que ahora estoy muy cansado” o “ya lo haré, no corre prisa”, estamos aproximándonos a ese fenómeno que es la procrastinación.

Cómo vencer la procrastinación en 4 pasos

Así como la neurociencia explica los motivos por los que la procrastinación existe, también puede ayudarnos a encontrar la forma de combatirla. Y es que, aunque nuestro cerebro tienda a ahorrar energía de forma natural, también tenderá a gastarla si el objetivo final nos proporciona placer. Es por este motivo que no tenemos problema en bajar a tomar una cañas aunque eso implique movernos del sofá.

Podemos decir que, siempre que estemos motivados, nuestro cerebro nos empujará al gasto de energía en lugar de permanecer en el ahorro. Si una persona está motivada para resolver un rompecabezas lógico, para escribir una novela o para hacer ejercicio físico, la procrastinación no ocurrirá porque su cerebro cuenta con la suficiente dosis de dopamina como para gastar la energía que su objetivo requiere. Hablaremos de la dopamina dentro de unos párrafos.

El problema nos lo encontramos cuando debemos realizar una actividad que no nos motiva. En ese momento entra en juego la fuerza de voluntad, es decir, el pulso que le echamos a nuestro cerebro para que gaste energía aunque él nos incite a ahorrarla. Si nuestro cerebro gana el pulso, el resultado será la procrastinación.

A continuación ofrecemos una serie de pasos que te permitirán combatir la procrastinación y ganarle ese pulso a tu cerebro:

Procastinación o procrastinación. ¿Cuál es el término correcto? | Imagen de: Kyle Glenn.

 

1. Usa la imaginación para proyectarte al futuro.

Para levantarte del sofá necesitas tener claro el motivo por el que te levantas. Tu cerebro necesita saberlo. Por ejemplo, si estás en pleno entrenamiento para obtener una mejor imagen, debes dejarle claro a tu cerebro que el físico que ambos queréis no es posible sin el ejercicio. También debes saber que tu cerebro no distingue entre ver e imaginar.

En muchas ocasiones, cuando imaginas que algo malo puede ocurrir, te entran sudores fríos y se hace un nudo en tu estómago, ¿verdad? Esa es la respuesta fisiológica de tu cerebro ante algo que has imaginado. Pues de la misma forma que ocurre con los pensamientos negativos, tu cerebro también puede desencadenar una respuesta fisiológica ante los pensamientos positivos. Si te imaginas de forma nítida tu aspecto físico tras el entrenamiento constante, ya habrás dado el primer paso para levantarte del sofá.

2. Comienza por un esfuerzo leve y ve aumentando la intensidad de forma progresiva.

Ahora que ya estás de pie, debes exigir a tu cerebro que invierta energía en mantener un entrenamiento físico constante. Para ello, es importante que el nivel de exigencia vaya aumentando de forma progresiva. De la misma manera que no puedes pedirle a un niño que divida sin haberle enseñado antes a sumar, no puedes exigirle a tu cerebro que levante cien kilos de pesas sin antes haber desarrollado su musculatura con ejercicios más leves. De lo contrario, tu cerebro se frustrará al ver que no logra nada y te conducirá a la procrastinación.

3. Divide tu objetivo final en objetivos más pequeños.

Cada vez que te propones hacer algo con ganas, tu cerebro libera una sustancia llamada dopamina. La dopamina contribuye a que mantengas tu motivación y tu fuerza de voluntad hasta haber alcanzado tu objetivo. Pero ¿y si ese objetivo está programado para dentro de varios meses? La dopamina lo tiene más difícil para mantenerse activa. Sin embargo, si divides ese objetivo final en objetivos diarios, tu cerebro liberará dopamina diariamente. Y esa dopamina hará que te resulte más fácil levantarte del sofá al día siguiente.

4. Recompénsate cuando hayas alcanzado el primer objetivo.

Otra gran aliada de la motivación es la serotonina, una sustancia que nuestro cerebro libera cuando experimentamos una sensación de satisfacción. Por lo tanto, si cada vez que finalizamos una jornada de entrenamiento nos recompensamos viendo lo que hemos progresado y disfrutando de la sensación de bienestar que tenemos con nosotros mismos, conseguiremos que la serotonina haga su trabajo hasta la próxima liberación de dopamina.

Ojo, cuando hablamos de recompensarnos no nos referimos a comprarnos algo a modo de premio. Ese tipo de recompensas extrínsecas pueden ser más perjudiciales que beneficiosas si no sabemos manejarlas de la forma adecuada (y es difícil hacerlo). Con recompensa nos referimos a lo intrínseco, a las emociones que se despiertan en nosotros mismos gracias a la satisfacción de haber realizado bien un trabajo.

De la misma forma que hemos ejemplificado un entrenamiento físico, los pasos que debes seguir son los mismos para el estudio, el trabajo o cualquier otra actividad que no te motive en un principio. Si los pones en práctica, verás como cada vez te resulta más sencillo llevarla a cabo.

¿Procrastinación o procastinación?

Antes de finalizar este artículo acerca de qué es la procrastinación, aclaremos una duda importante: ¿cómo se dice: procrastinación o procastinación? ¿Las dos son válidas?

Aunque mucha gente habla de procastinación y de procastinar, y los resultados de Google lo demuestran, ambos términos son lingüísticamente incorrectos. En otras palabras: no existen. Si dices procastinar en lugar de procrastinar o procastinación en lugar de procrastinación, estás cometiendo un error equiparable a decir transtorno en lugar de trastorno o sipnos en lugar de signos.

Ahora que ya sabes qué es la procrastinación y cómo vencerla, ¿te pondrás manos a la obra?

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Comentarios
Uberto
Un de los factores más importantes en sobrepasar nuestra actitud de procrastinar es mejorar la gestión de tiempo. Es un de los elementos cruciales que provoca las demoras y bajas de productividad. Creo que en cada empresa que está trabajando con proyectos, sea necesario familizarse con metodologías ágiles como por ej. kanbantool.com/es que son unos organizadores del tiempo perfectos. Así disponiendo de unas herramientas que maximilizan la productividad y aumentan la motivación laboral sería much