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Cuántas vértebras tenemos y los 5 tipos

Un análisis sobre cuántas vértebras tenemos en el cuerpo humano y una breve descripción de los procesos fisiológicos en los que intervienen.
¿Te has preguntado alguna vez cuántas vertebras tiene el cuerpo humano? | Imagen de: Hannah Postova / Unsplash.

 

Recuperemos una de las lecciones de la escuela primaria más elementales para explicar, con un poco más de profundidad, cuántas vértebras tenemos en la columna vertebral. Este eje es una parte esencial en el cuerpo de los animales vertebrados (entre los que los seres humanos estamos incluidos) y es el criterio básico para clasificarlos como tal.

¿Cuántas vértebras tenemos en la columna vertebral?

La columna vertebral es la estructura que posibilita el movimiento y, en nuestra especie, que nos mantengamos erguidos. Está compuesta de piezas más pequeñas llamadas “vértebras”, dispuestas en hilera descendiente desde la base del cráneo hasta la pelvis, donde se sustenta. Se divide por secciones, cada una con tipo de vértebras concretas, implicadas en una funciones diferentes. Así pues, saber cuántas vértebras tenemos implica conocer su nombre y dónde se localizan.

En resumidas cuentas, las vértebras se nombran según la parte de la columna en la que se encuentren (cervical, torácica, lumbar, sacra y cóccix) y tienen asignado un número que va en orden descendente, acorde a su posición en dicha zona. Por ejemplo, a la “1ª cervical” la podemos llamar simplemente “C1”; la misma lógica se aplicará pues a la 4º lumbar, la 3ª sacra o la novena torácica, que serán la L4, la S3 y la T9, respectivamente. En el caso de las vértebras coccígeas, la abreviatura será “Co”.

Sumando todas las vértebras, el resultado es de 33, que se distribuyen de la siguiente manera: 7 cervicales,12 torácicas, 5 lumbares, 5 sacras y 4 coccígeas. No obstante, a la pregunta “¿Cuántas vértebras tiene el cuerpo humano?, hay quien cuenta sólo 24, obviando las sacras y coccígeas, alegando que cuando los huesos se han soldado por completo en la edad adulta, el sacro y el cóccix se convierten en partes diferenciadas de las otras vértebras. No obstante, es más correcto considerarlas junto al resto.

Imagen de las vertebras que tenemos en la columna. | Disponible en: respuestas.tips

 

1. Vértebras cervicales

Como decíamos, las vértebras cervicales son un total de siete. Especial mención merecen el primer par de ellas:

C1 o “Atlas”

Su nombre es una referencia al titán de la mitología griega castigado por Zeus a soportar sobre su cabeza todo el peso de la Tierra. Por ello, la C1 se une a la base del cráneo para sostener el peso de la cabeza

C2 o “Axis”

Gracias a esta pieza, es posible articular la rotación de la cabeza hacia prácticamente todos los lados, salvo girarla por completo hacia atrás. En su caso, el nombre le viene del latín y significa ‘eje’. Como curiosidad, destacar que esta vértebra se encuentra sólo en las especies animales más evolucionadas: reptiles, aves, reptiles y mamíferos ( peces y anfibios no disponen de esta capacidad).

En cuanto a C3, está vinculada al bienestar de la piel y de todos los huesos, además de ser una zona de paso de las terminaciones que irrigan cara, dientes y orejas. En lo que respecta a C4,C5 y C6, están implicadas en la función fonadora, ya que es por estas vértebras por donde se envían señales a la laringe y cuerdas vocales para la articulación de los sonidos. Finalmente, de cuantas vértebras tenemos en el cuello, C7 es la que más resalta de todas y es responsable de la articulación de los miembros superiores.

2. Vértebras torácicas

Reciben este nombre por estar situadas a la altura de la caja torácica, y porque es en estas vértebras donde las costillas que protegen los órganos respiratorios y digestivos se nen. Más allá de este importante papel, están articuladas de manera que permiten voltear el tren superior del cuerpo hacia los lados.

Molestias en cualquiera de las vértebras superiores (de la T1 hasta la T9 aproximadamente) pueden ocasionar dificultades respiratorias o cardíacas. Por contra, afecciones en las vértebras torácicas de T9 a T12, están relacionadas con malestares digestivos, reacciones alérgicas y dolores en el tren inferior.

3. Vértebras lumbares

En la parte baja de la columna disponemos de 5 vértebras lumbares que actúan como base del tronco, permitiendo asentar todo el tren superior. Gracias a la flexibilidad que otorgan, es gracias a este quinteto de vértebras que podemos flexionar el torso hacia delante, si bien limitan mucho más el movimiento cuando arqueamos la espalda hacia atrás.

Ahora bien, a diferencia de otras partes de la columna vertebral, apenas podemos girar las vértebras lumbares hacia los lados.

Una de sus características definitorias es que las vértebras lumbares se encorvan sutilmente hacia delante. Si bien esta forma es común en todos los seres humanos, existen casos en los que este cóncavo es anormalmente más pronunciado, condición que recibe el nombre de ‘lordosis’ y que puede corregirse con ejercicios para tal fin.

Por su proximidad con las vértebras torácicas implicadas en un buen proceso digestivo, la L1 y L2 también juegan un papel en este sentido, especialmente cuando se trata de problemas gastrointestinales y dolores de la barriga. Por contra, L3 está implicada con los órganos del aparato genital, mientras que por L4 pasa el nervio ciático, cuyo pinzamiento produce unos dolores muy agudos que pueden extenderse por las piernas. Finalmente, L5 tiene que ver con el movimiento de las extremidades y articulaciones inferiores.

4. Hueso sacro y cóccix

Por creencia popular, algunas personas, cuando cuentan cuántas vértebras tenemos en la columna, dejan fuera los huesos sacro y cóccix; ahora bien, es un error no incluirlos, ya que ambos se estudian conjuntamente a toda la estructura de la columna vertebral como parte de la misma.

Por las 3 primeras sacras circulan todas las conexiones del aparato sexual, mientras que en las dos últimas intervienen dificultades relacionadas con infecciones de la orina, la formación de piedras y el tránsito intestinal.

Por su parte, el cóccix es una reminiscencia de la cola que poseían las especies de las que el ser humano evolucionó.

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