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5 selfies que acabaron en la muerte de sus protagonistas

Todo vale para lograr el selfie más espectacular.
La obsesión por los selfies es una constante de nuestra sociedad. | Imagen de: Okey Keretaro.

 

Tenemos una necesidad imperiosa de publicar en las redes sociales cualquier movimiento de nuestro día a día. En la mayoría de casos, los perfiles en redes sociales muestran una vida ficticia, una versión mejorada de sus protagonistas que poco o nada tiene que ver con la realidad. Al estilo Black Mirror. La máxima expresión de egocentrismo en las redes sociales es el selfie, el auto-retrato con el móvil que nos mantiene activos en Facebook o Instagram. Todo vale para conseguir un selfie espectacular, aunque hay que ir con mucho cuidado, y es que ya se han dado casos de selfies que han conducido a sus protagonistas a la muerte.

1. Xenia Ignatyeva

Xenia Ignatyeva se subió a lo alto de un edificio de 80 metros. | Imagen de: redes sociales.

 

Esta rusa tenía 17 años cuando se hizo esta fotografía desde lo alto de un edificio de 80 metros. Cuando intentaba descender, perdió el equilibrio y cayó. Sin embargo, no murió a causa de la caída, y es que Xenia topó con un cable y murió electrocutada.

Son frecuentes los vídeos en Youtube donde jóvenes con poco aprecio por su vida se suben a lo alto de edificios sin ningún tipo de protección. Ir en busca de adrenalina es bueno, siempre que cuentes con las medidas de seguridad necesarias y sigas las instrucciones de un profesional.

2. Collette Moreno y Ashley Theobald

Imagen de Collette Moreno y Ashley Theobald momentos antes de su muerte. | Imagen de: Redes sociales.

 

Collete y Ashley, ambas de 26 años, conducían de forma imprudente por una carretera de Missouri. Las jóvenes decidieron inmortalizar el momento con un selfie en el coche. En este caso, no fue la fotografía la que causo la muerte de las chichas, sino un adelantamiento brusco en una vía de doble sentido. Ashley no vio que se acercaba un camión por el otro carril y ambas murieron en el brutal impacto. Collette Moreno tenía previsto casarse pocos meses después.

3. Óscar Otero Aguilar

Óscar Otero no sabía que la pistola que se había llevado a la sien estaba cargada. | Imagen de: redes sociales.

 

Un joven de 21 años de origen mexicano murió tras intentar hacerse un selfie con una pistola. Óscar Otero no sabía que la pistola estaba cargada y acabó con un disparo en la sien. Cuando llegaron los servicios de emergencia, comprobaron que el joven aún estaba vivo, aunque murió poco después en el hospital.

La madre de Óscar declaró que aquella noche el chico había acudido a casa de unos amigos, uno de los cuales fue detenido según distintas fuentes de la policía mexicana. Al parecer, habían estado bebiendo y decidieron inmortalizar el momento con la fatídica foto.

4. Manuel Ángel P.

El joven se subió a lo alto de un tren y no tuvo en cuenta la catenaria. | Imagen de: Europa Press.

 

Otro joven de 21 años, en este caso residente en Jaén, que hizo una locura para buscar la foto perfecta. Manuel Ángel P. se subió al techo de un tren y rozó contra la catenaria, muriendo electrocutado. Fuentes del Servicio de Emergencias de Sevilla señalaron que habían sido dos los jóvenes que se subieron al tren, aunque uno de ellos perdió el equilibrio y tocó el tendido eléctrico. El menor que acompañaba al fallecido resultó herido tras salir despedido por la descarga eléctrica.

5. Karen Hernández

La pequeña Karen, de 13 años, intentaba un ángulo imposible a orillas del río El Tunal, en México, cuando se precipitó al agua. Desafortunadamente, la menor no sabía nadar y acabó muriendo ahogada.

La pareja brasileña justo antes de su muerte. | Imagen de: redes sociales.

 

El caso más reciente es el de una pareja brasileña que se sacó una foto desde lo alto de un acantilado. Aunque la imagen que proyectó la cámara fue preciosa, la tragedia que aconteció segundos después sacudió a todo el país. Ambos acabaron en el agua y la zona estaba llena de rocas afiladas. La hipótesis más probable es que uno de los dos resbaló y el otro le intentó salvar la vida, aunque ambos acabaron cayendo.

La conclusión es que no vale la pena poner en riesgo la vida para hacer una simple fotografía. Si quieres inmortalizar el momento, lo mejor será que lo contemples con tus propios ojos y en la mejor compañía. Esto solo son cinco ejemplos de retratos que han acabado en la mayor de las tragedias, aunque existen muchas otras que han estado a punto de aparecer en las páginas de sucesos.

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