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Poliamor: qué es y cómo afecta a la pareja

En la sociedad actual el concepto de pareja cada ves es más amplio. Te explicamos qué es el poliamor y cómo puede afectar a la relación de pareja.
Todos los secretos sobre el poliamor, qué es y cómo afecta a la pareja. | Imagen de: Blogspot.

 

Que los valores tradicionales con respecto a la concepción de las parejas están siendo cada vez más cuestionados y revertidos, no es una opinión subjetiva, es algo que ocurre.

Si bien todavía impera la idea de que el “amor” (sea lo que sea y según lo entienda cada cual), es un afecto exclusivo e íntimo compartido entre dos seres humanos, que han desarrollado un vínculo especial del que no hacen partícipe a nadie más; parece estar cobrando relevancia un nuevo término acuñado por los sectores más progresistas conocido como “poliamor”. Este concepto busca enterrar planteamientos considerados desfasados en lo que a relaciones de pareja convencionales se refiere.

¿Qué es el poliamor?

Fue la mística Morning Glory Zell-Ravenheart la primera en hablar de poliamor, sacerdotisa del culto pagano Church of All Woods cursiva (algo así como “Iglesia de todos los bosques”, si lo traducimos al castellano), allá por 1990. No obstante, no ha sido hasta hace relativamente poco que la palabra “poliamor” ha comenzado a emplearse en el vocabulario cotidiano.

Con este vocablo se refieren a relaciones de pareja caracterizadas por la participación de más de dos personas, que se implican de forma voluntaria en dicho vínculo y a sabiendas de las consecuencias. ¿Y cuáles son? Dentro del contrato del poliamor, se contempla la posibilidad tanto querer, como de tener sexo con otras personas; es más, casi se diría que se alienta a ello a los participantes.

Dadas sus características, en una relación poliamorosa tienen cabida diferentes preferencias sexuales, sin imperar una orientación u otra. De ello se deduce que el sexo no es algo obligatorio o necesario, pues casi todo vale en el poliamor: quien quiera puede acostarse con quien le venga en gana, dentro y fuera de la relación (previo acuerdo), aunque la base del vínculo es más de carácter emocional que físico.

Aclaración de conceptos

Para ayudar a comprender qué es el poliamor, es conveniente realizar un repaso por expresiones que se refieren a otras ideas que pueden confundirse con este neologismo.

Intercambio de parejas

También conocido como “swinging”, es algo de lo que difiere el poliamor. En este caso, se refiere a encuentros sexuales esporádicos entre parejas, que tienen lugar en locales privados preparados para tal fin.

En contraposición, el poliamor no promulga el sexo ocasional durante una noche o periodo corto de tiempo (lo que diríamos, un “rollo”), algo típico de las parejas liberales; sino que propone una conexión más profunda y con previsión de durabilidad.

Sexo esporádico

Aunque pueda parecer que ‘poliamor’ y ‘sexo esporádico’ son expresiones que evocan lo mismo (sexo con varias personas sin dar explicaciones), conviene matizar que eso no es del todo así.

El poliamor es una relación con varias personas en las que sí, puede haber sexo, pero que tienen un nexo especial que las une, si bien el sexo es un opción que puede suceder o no, como decíamos más arriba. Contrariamente estaría el tener sexo con personas desconocidas, donde no hay amor y es todo puramente físico.

Poligamia o poliginia

Los defensores del poliamor argumentan que no se trata de un régimen relacional en el que a un hombre se le permite que se acueste con muchas mujeres (poligamia) o que una mujer haga lo propio con varios hombres (poliginia).

En este sentido, para hablar de poliamor no es necesario pasar antes por la vicaría y que se formalice la unión entre las personas, como es el caso de este tipo de matrimonios. El poliamor es más un convenio no escrito, donde todos tienen cabida siempre que acepten las normas del juego y que no obliga a nadie a quedarse en contra de su voluntad.

3 clases de poliamor y su significado

En resumidas cuentas, podemos entender el poliamor como un movimiento contracultural que busca quebrantar los dogmas de la monogamia, una tendencia, dicen los poliamorosos, culturalmente impuesta y que va contra nuestra naturaleza animal.

Pero, al tratarse de un acuerdo verbal, fundamentado en la honestidad de quienes se apuntan al carro del poliamor, es muy fácil caer en malentendidos si previamente  no se establecen unos límites definidos de lo que se permite hacer o no en cada relación. Por ello, con ánimo de evitar confusiones y de dejar claras las prioridades, se han definido tres clases de poliamor con significados distintos.

1. Polifidelidad

En esta forma de poliamor, las relaciones íntimas están aceptadas únicamente entre los integrantes de un grupo concreto, sin la posibilidad de acostarse con alguien ajeno al mismo.

2. Poliamor jerárquico

Alrededor de un grupo nuclear, formado por un número determinado de cónyuges que gozan de una unión mucho más profunda, orbitan otros miembros, con quienes los integrantes principales pueden también establecer un vínculo secundario, algo más laxo y permisivo.

De esta manera, una persona que forme parte del estrato fundamental, tiene potestad para restringir los movimientos de alguien de la otra capa, determinando con quién puede y con quién no emparejarse.

3. Amor libre

Se conoce a este tipo de poliamor con un otro nombre que tampoco deja muchas incógnitas acerca de lo que defiende: “anarquía relacional”.  Igual que la doctrina política, la anarquía relacional defiende la ausencia de ataduras en lo que a relaciones entre personas se refiere, donde impera, hasta cierto punto, el caos.

A diferencia de otras maneras de entender el poliamor, los partidarios del amor libre gozan de total libertad de acción para vincularse con plazca a cada uno. Así pues, no se exige ningún tipo de expectativas a los participantes, que obran a voluntad sin necesidad de dar justificaciones a nadie, ni tienen la obligación de pedirlas. Generalmente, se rehúye toda forma de etiquetaje de la relación, ya que se considera que eso limita el potencial de este poliamor.

No obstante, a pesar de no existir estructuración alguna y de encontrarse en el extremo opuesto del espectro en el que está la monogamia, prevalecen igualmente los valores sobre los que toda relación poliamorosa se asienta: respeto, honestidad y transparencia.

Posiciones enfrentadas en cuanto al poliamor

No hay ninguna norma escrita que dicte cómo debemos vivir y expresar nuestro amor, de eso no hay ninguna duda. No obstante, a pesar de tanta revolución sexual y del auge de los movimientos de liberación, todavía permanece enquistada en nuestra sociedad una visión un tanto conservadora sobre el concepto de pareja.

Siguiendo con esta idea, son muchos los que consideran esta forma de amor sin ataduras como una excusa o un eufemismo para caer en la pura y simple promiscuidad, sin ahondar más allá en la interacción con las personas. Cuidado, no nos metemos con quien desee disfrutar del sexo por el sexo, más bien al contrario. Pero ello no quiere decir que no haya quienes ven una suerte de perversión de aquello de “amaos los unos a los otros”.

Por el contrario, los partidarios del poliamor consideran que nuestra especie es puramente gregaria, y que toda idea de atarnos a una persona para siempre el resto de nuestra vida es algo que contraría nuestra esencia sociable. Los poliamorosos se ven capaces de profesar afecto y cariño de manera altruista e inagotable, pero esta decisión sobre la propia sexualidad no está exenta de riesgos.

El poliamor no es para todo el mundo

No todas las personas tenemos el mismo nivel de tolerancia ante lo que nos sucede. Como en toda relación en la que nos embarcamos, en el poliamor también es importante poner sobre la mesa cuáles son nuestras expectativas y prioridades antes de aventurarnos a hacer algo de lo que no estamos convencidos.

Y es que la aparición de celos puede ser uno de los detonantes para que este tipo de vínculos nunca acabe de funcionar, como ocurriría con una pareja tradicional. Al fin y al cabo, no todo el mundo es capaz de procesar la idea de que alguien a quien se siente más atado, esté a su vez acostándose e intimando con otros miembros de esta red de implicados, a los que también conoce y pone cara.

En resumidas cuentas, el poliamor parece funcionar muy bien en la teoría, pero en práctica uno no puede prever lo que ocurrirá hasta que no se lleve a cabo. A pesar de sus buenas intenciones, el poliamor parece no estar exento de dificultades, como las que atravesaría cualquier pareja convencional.

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