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La Santa Inquisición Española: qué es y su relación con la Iglesia

La Santa Inquisición Española instauró un reinado de terror y persiguió sin descanso a la comunidad judía hasta su expulsión en 1492. Analizamos qué es esta institución y cuál es su relación con la Iglesia. Uno de los períodos más negros en la historia de España.
El cuadro 'Auto de fe de la Inquisición'. | Imagen de: Francisco de Goya.

 

Aunque vivimos en una sociedad en la que, afortunadamente, las distintas religiones del mundo pueden coexistir, no siempre fue así. Hoy repasamos la historia de la Santa Inquisición Española, una mancha negra en los anales de la Iglesia católica que dejó tras de sí un rastro de muerte y terror difícil de olvidar.

¿Qué es la Santa Inquisición Española?

La Santa Inquisición no es un único ente de la Edad Media, sino que responde a un conjunto de instituciones que se dedicaban a erradicar la herejía en la sociedad. Desde los inicios del cristianismo y su expansión durante el Imperio Romano, los herejes fueron considerados enemigos del estado y el castigo por cometer la herejía era la excomunión (la expulsión de la Iglesia).

Sin embargo, a finales del siglo XII surgieron nuevos movimientos religiosos contrarios al catolicismo como los cátaros, y la respuesta de la Santa Sede fue endurecer el castigo por herejía. Ahí se plantó la semilla de la Santa Inquisición Española.

Con el paso de los años, el modo de proceder de la Santa Inquisición se hizo algo confuso y los castigos se fueron endureciendo. Uno de los cambios relevantes se produjo en 1252, cuando el papa Inocencio IV aprobó el uso de la tortura para obtener la confesión de los presos. Los que se negaban a confesar eran castigados con la muerte, así que las opciones eran escasas.

La Inquisición en España

En España, la Inquisición se implantó en 1478 en la Corona de Castilla y su objetivo era evitar que los cristianos se convirtieran al judaísmo en Sevilla, aunque pronto se extendería a toda la Corona de Castilla y el Principado de Cataluña. Cabe destacar que la Santa Inquisición Española dependía de la Corona, y por lo tanto, poseía plenos poderes para ejercer su voluntad.

Los años posteriores fueron un infierno para los judíos en España. Aunque muchos seguían practicando su fe en secreto, fueron objeto de una durísima persecución por parte de la Santa Inquisición Española. Se calcula que solo durante los primeros años más de 700 personas fueron condenadas a la pena de muerte.

Las torturas eran realmente aterradoras, con artilugios que tendrían cabida en cualquier museo de los horrores. Algunos ejemplos son la "doncella de hierro", que consistía en un sarcófago con púas de acero, o la "pera", un artilugio que se introducía por el ano y se abría abruptamente.

El primer inquisidor en España fue Tomás de Torquemada, confesor de Isabel la Católica. Aunque algunos lo han descrito como un personaje frío y austero, otros afirman que vivía en lujosos palacios y acumuló una gran fortuna, en parte procedente de los bienes confiscados a los herejes. En cualquier caso, se convirtió en un símbolo de la crueldad y el fanatismo del catolicismo en el medievo.

El primer historiador del Santo Oficio, Juan Antonio Llorente, asegura que durante su mandato fueron quemadas más de 1.000 personas.

Torquemada jugó un papel importante el 31 de marzo de 1492, una fecha nefasta para la historia de España. Tras ganar la Guerra de Granada, los Reyes Católicos deciden decretar la expulsión de la comunidad judía en Andalucía. El llamado Decreto de Granada les daba dos opciones: la conversión o el exilio. Aunque muchos decidieron convertirse al cristianismo, la mayoría del país.

El fin de la Inquisición

Aunque las condenas se fueron reduciendo progresivamente, la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII provocó la pérdida de influencia de la Inquisición, que se dedicó principalmente a la censura en la literatura. Durante el reinado de Felipe V se juzgaron a 728 personas, mientras que en los de Carlos II y Carlos IV fueron 4 las personas procesadas.

La Santa Inquisición Española fue abolida en diciembre de 1808 mediante los decretos de Chamartín de Napoleón. El número de víctimas total es difícil de precisar, aunque se calcula que está entre las 2.000 y 3.000.

¿Cuál es su relación con la Iglesia?

La relación de estas instituciones inquisitoriales con la Iglesia es evidente. De hecho, el primer organismo conocido como la Inquisición papal fue establecido en 1231 por el papa Gregorio IX. En este sentido, dependía directamente de sus órdenes y se ejecutaba mediante el procedimiento inquisitorial.

El procedimiento inquisitorial era un proceso judicial mediante el cual se procesaba a un hereje y el juez era parte activa del proceso, sumando sus propias alegaciones. Esto provocaba que el inquisidor tuviera siempre plena potestad para castigar al hereje.

La relación entre la Iglesia Católica y los posteriores organismos inquisitoriales es más difusa. Un ejemplo es el de la Santa Inquisición Española. El organismo dependía, teóricamente, de las órdenes de los reyes en España: Fernando e Isabel, pero defendía claramente los intereses de la Iglesia en tanto que fue instaurado por orden del papado.

De hecho, algunos filósofos como Montesquieu consideran que la Inquisición fue el origen de una gran recesión económica en el país, fruto de la ineficiencia de unos reyes influenciados por la religión.

En cualquier caso, la Santa Inquisición Española es el ejemplo perfecto de fanatismo religioso, una caza de herejes sin piedad que dejó millares de muertos en España. 

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